Monday, March 01, 2010

El Rancho Mexicano y el Adiós al dólar.



Dontriana




Es tan fácil controlar a México, estos días están marcando hitos históricos, hitos que sin embargo las mayorías ignorantes de nuestro país no pueden vislumbrar, ven los robos y abusos de la clase política, la perdida de futuro y empleos y sin embargo el pueblo, alienado, embrutecido se calla, con un silencio que la historia un día reclamara, en estos momentos el silencio es la lapida mas pesada que sufrimos.

Vemos como los neo-liberales juegan con la vida de millones de mexicanos, no tenemos ideología alguna como nación, ya ni el fútbol ni el alcohol nos llenan la vida como había sido por décadas, la clase media se ha ido al garete y sin embargo esa clase que presumía de mayor estabilidad y conocimiento ha sido la mas fácil de dominar, la competitividad que creían tener como  clase es hoy un remedo social. La clase media, llamada en ciertos círculos como de los “milpesistas” porque creen que ganar dos salarios mínimos les daba algún poder y estabilidad mayor que los 50 millones de pobres es hoy solo un fantasma.

Mientras millones de empleos estables mueren a causa del cierre de los mercados norteamericanos de los que dependíamos, no por elección, sino porque así se establecía cada seis años cuando Washington palomeaba a quien seria el futuro presidente del país. Esta funcionaba durante años del crecimiento estabilizador con Ortiz Mena como secretario de Hacienda, una época cuando los gringos nos dejaron creer que si podíamos ser un Japón al sur de sus fronteras. Hasta que la derecha fascista tomo las riendas del poder en estados Unidos, se acabo todo.

¿Funcionaba? La razón de la independencia entre países es porque un estado que depende de los caprichos de otros no puede llamarse nación. México no solo es un patio trasero porque somos tontos o ignorantes-escuchando a una adelita que defendía el petroleo sabemos que no hay ignorancia en nuestro pueblo en los asuntos vitales- sino porque jamas hemos elegido libremente a nuestros gobernantes; jamas México ha podido tener un presidente sin la intervención norteamericana, siempre hemos estado sujetos a los caprichos del inquilino de turno-y dudo de ello, ya que el inquilino es impuesto por los poderes fácticos gringos, allí tenemos al Pelele Obama trastabillando para cumplir sus compromisos oscuros-. Nos la hemos tragado, si el presidente de turno gobierna bien le llamamos bueno, nada de eso, solo hizo lo que le permitió la geopolítica regional aumentando crecimiento y bajando desempleo; lo vimos cuando en los 70s la llegada de maquilas a las fronteras elimino en gran medida el desempleo del país, sin embargo una maquila extranjera es una inversión golondrina de origen, llega al país para ahorrar costos, cuando esto cambia en unos pocos días la maquila es historia y miles de desempleados lo confirman hoy en la frontera.

Mientras nuestro país siga siendo maquila de mano de obra barata para el extranjero no llegaremos a nada, mientras no entendamos que si seguimos pegados a la ubre norteamericana, por la buena o por la mala-recordemos el 2 de Octubre cuando estados unidos temió que perdiera el control de su patio trasero en manos de locos juveniles que pedían un cambio-jamas podremos llamarnos nacion. Nuestras libertades no pueden estar sujetas a los caprichos de Wall Street, ese remedo de fracasados que están siendo sacados a patadas del mundo por sus políticas erróneas y fraudes viles que empobrecieron a millones en el mundo con el mito del dinero fácil. Mientras no entendamos que un presidente de México no puede estar siendo autorizado por Washington jamas seremos ese honroso país que un día Juárez e Hidalgo soñaron.

La historia actual nos lo muestra, los países que han salido de la égida norteamericana son los que ya están creciendo y mostrando de lo que son capaces, hasta la chavista Venezuela, que tanta urticaria le da a algunos, solo caerá 1% este año donde México, el remedo de nación independiente caerá un 8% en la mayoría de los rubros económicos. Fe-Cal no es mas que un pelele insignificante en este mundo de la dependencia que sufrimos. Nada cambiaría si el pelele se va y deja a otro gorila amaestrado por los designios de poderes extranjeros. Mientras la camarillas políticas y los grupos de poder estén sirviendo de agentes pro norteamericanos nada cambiara en este país, excepto la forma de joderse a la nación, robarla con el permiso extranjero que sin embargo esta semana ve negro su propio futuro.

Nuevas revelaciones periodísticas confirman lo que hasta hace unos pocos meses era un rumor, que las naciones petroleras están por sacar al dólar de sus negocios internos, el petroleo, sangre del progreso para nuestro país hoy en manos neo-liberales dispuestas a rematarlo con tal de apoderarse del poder. Las naciones del Golfo, incluida Rusia, China, Venezuela están caminando rumbo a la instauración de un nuevo régimen económico mundial a través del uso de una canasta de monedas para sus intercambios comerciales, esto hizo subir el oro como medida de refugio de los capitales, esto de entrada causo que el día de ayer el dólar cayera y claro, las naciones satélite, como México estamos en riesgo de irnos al garete con una economía dolarizada en decadencia, manteniendo una devaluación que ya llega al 40% y sin que la prensa chayotera de México siquiera dedique un análisis a ello, pero aun, antes la devaluación favorecía las exportaciones para el consumista mercado gringo, hoy su parálisis económica impide que nuestros productos tengan algún interés para ellos  dejando al país sin el menor beneficio de la caída monetaria.

¿Hasta cuando seguiremos siendo los limpiabotas del norte? Hasta que tomemos conciencia de que nuestro destino es mucho mas grande, tomando las riendas de nuestro destino, no siguiendo los mandatos de la corrupta televisión mexicana que sirve al gran capital, una concesión que ha sido abusada por sus propietarios para embrutecernos, mientras no entendamos la realidad geopolítica de nuestro país estamos condenados a ser el país con mas pobreza y menor crecimiento del mundo entero. Pero nada cambiara si seguimos con esta podrida clase política, que solo vive para robar y servir como capataces contra pueblo y defender al  hacendado gringo.

El Acuerdo Nacional.

Muchos ilusos hoy están llamando por un acuerdo nacional para cambiar el modelo o al menos la aparente democracia de nuestro país-que pone y quita políticos como se cambia el tribunal electoral de condones-, un acuerdo nacional es imposible en la situación actual cuando la derecha del PRIAN esta consiguiendo sus fines de destrozar al país y vender al mejor postor los pedazos, un verdadero plan de traición a nuestra nación disfrazado de acuerdo para el futuro que solo contempla que el PRIAN siga siendo el depositario de la confianza de la decadente Washington, la que controlaría el futuro de nuestro país como lo ha hecho hasta hoy. El PRIAN en pleno, fuera de fanatismos derechistas y neo-liberalismos teme que el pueblo se despierte ante los golpes con que ha sido castigado, por ello planean una farsa de acuerdo nacional donde todo cambie para seguir igual y la clase media, esa clase creyente de la buena fe de sus verdugos, sea la que legitime este acuerdo que esta dirigido por Capulina Beltrones, ese rufián que aliado al salinismo pretende trascender como estadista tras la cortina. No perdamos de vista sus movimientos porque esta forjando las armas para que jamas la alternativa de izquierda que representa el Presidente Legitimo de México llegue a la presidencia legal de nuestro país.

CHANGARRITO:

Sacerdotes en sus misas prediquen todos por la pobreza mientras yo siga ganando tendrán limosnas de recompensa la prensa también es mía yo la manejo la patrocino y puedo con esta fuerza tener al pueblo siempre dormido

viva el amor y la paz vivan las instituciones reinare con mi dinero en este pueblo sin pantalones....

Carlos Montemayor


Montemayor, imprescindible
L
a muerte prematura de Carlos Montemayor, acaecida la madrugada de ayer en esta capital, trasciende el ámbito de lo personal: se trata de una grave pérdida para el país en varias de sus dimensiones, y deja una ausencia irremediable en uno de los peores momentos de México.
Al ensayista, tenor, literato, traductor, investigador, lingüista, articulista, promotor cultural y luchador por la justicia social, los derechos humanos y las culturas indígenas, se le echará de menos en los terrenos correspondientes, en todos los cuales dejó obra trascendente. Fue, a su manera, un espíritu renacentista actuante entre los siglos XX y XXI.
Destacan, en particular, su labor de rescate, difusión y fortalecimiento de la literatura en lenguas indígenas; su fusión de virtudes académicas y narrativas, que cuajó en la novela Guerra en el paraíso–en la que plasmó parte de la historia de las organizaciones político-militares que, en los años 70 del siglo pasado, pretendieron transformar la realidad nacional por medio de las armas–, y su papel en la disuelta Comisión de Intermediación entre el gobierno federal y el Ejército Popular Revolucionario (EPR), al lado de Miguel Ángel Granados Chapa, Samuel Ruiz, Juan de Dios Hernández Monge, Enrique González Ruiz, Rosario Ibarra de Piedra y Gilberto López y Rivas.
Montemayor, además de investigador, erudito, creador literario e intérprete operístico, era un hombre consciente de las lacerantes injusticias que padecen desde siempre las mayorías depauperadas y que se han profundizado y extendido en forma alarmante en las tres más recientes décadas, como resultado de la implantación del modelo económico neoliberal y de la pérdida de rumbo por el grupo que detenta el poder público. Esa conciencia lo hizo mantenerse en contacto inmediato con las luchas sociales que han sido la expresión de las mayorías depredadas y las minorías oprimidas ante el avance de los intereses privatizadores, la descomposición institucional y los amagos autoritarios y antidemocráticos.
El Montemayor articulista honró estas páginas con sus escritos. Para La Jornada, su muerte es la pérdida irreparable de un amigo y de un colaborador excepcional, y este diario expresa solidaridad y afecto a sus familiares.
En el México de hoy, el poder político en todos sus niveles se ejerce con ineptitud, faccionalismo y patrimonialismo en grados nunca vistos, y se hace presente el riesgo de que este proceder termine por generar estallidos sociales e ingobernabilidad. En esta circunstancia, la comprensión y la acción de Carlos Montemayor resultaban agudamente necesarias. Al país va a hacerle mucha falta su pasión social y su rigor analítico, su creatividad y su serenidad, su independencia y su compromiso. Se nos ha muerto un imprescindible.

El Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009 murió ayer tras ardua lucha contra el cáncer
Carlos Montemayor deja una vida de creación y compromiso
Su pasión por el habla castellana e indígena lo llevó a ser parte de la Academia Mexicana de la Lengua
Como articulista de este diario cumplió el compromiso de contrastar las versiones oficiales sobre la realidad social
El poeta también desarrolló como tenor su pasión por la música
Foto
El también traductor se definía a sí mismo como alguien con vocación por la clandestinidad, cultural, literaria y social, por interesarse en la situación indígena y en los movimientos guerrilleros. En la imagen, Montemayor durante una entrevista realizada en su casa a finales de 2009Foto Jesús Villaseca
Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Lunes 1º de marzo de 2010, p. 2
El escritor Carlos Montemayor, premio Nacional de Ciencias y Artes 2009, falleció, tranquilo y sin sufrimiento, este domingo a las 3:35 de la madrugada, luego de ardua batalla contra el cáncer que lo aquejó los últimos meses. Estuvo siempre acompañado por su familia: Susana de la Garza, esposa; Victoria, Alejandra, jimena y Emilio, sus hijos.
De acuerdo con sus deseos, no se realizaron funerales, fue cremado ayer mismo y sus cenizas llevadas por la tarde a la Academia Mexicana de la Lengua, donde recibió una emotiva despedida de colegas, amigos, familiares y, sobre todo, de aquellos que compartieron con él sus ideales.
Escritor, ensayista, poeta, tenor, puntual crítico de la política social y cultural del país, nació el 13 de junio de 1947, en Parral, Chihuahua, donde desde la infancia cultivó gran amistad con escritores como Víctor Hugo Rascón Banda (1948-2008) e Ignacio Solares, quien suele recordar la anécdota de un pulcro niño Montemayor que llegaba a jugar con ellos, con un par de relucientes pistolas de juguete, negándose a hacer pasteles de lodo y pidiendo en cambio:¿no tienen un poco de ese material masticable que tienen en la boca que me conviden?, en lugar de chicle.
Este cuate seguro será académico de la lengua, bromeaban entonces sus amigos. No se equivocaban. Su pasión por la sonoridad no sólo del habla castellana, sino de los diversos idiomas indígenas de América, llevó al ensayista a ocupar un lugar en la Academia Mexicana de la Lengua, en la Real Academia Española y a ser un incansable promotor de la poesía maya, zapoteca, náhuatl, guaraní y totonaca, entre otras.
Referente de análisis social
Estudió la licenciatura en derecho y la maestría en letras iberoamericanas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Posteriormente se inscribió en estudios orientales en El Colegio de México.
Fue catedrático en la Universidad Autónoma Metropolitana. Su vocación por difundir sus hallazgos literarios lo llevó a publicar en la revista El Tiempo; en Diorama de la Cultura, del periódico Excélsior, en Revista de Bellas Artes, y en Revista de la Universidad de México.
Sus novelas, crónicas y ensayos acerca de diversos movimientos sociales son referente para analizar el contexto y la actualidad en torno a fenómenos como las guerrillas y los levantamientos indígenas. Entre esos títulos se encuentran: Chiapas, la rebelión indígena de México (1998); La guerrilla recurrente (1999); Rehacer la historia (2000).
En cuentos como Las llaves de Urgell (1971), Premiá (1983), Diana(1990), y en ensayos como Los dioses perdidos (1979) y El oficio literario(1985), aborda de manera puntual la vida y problemáticas indígenas.
En 1980 Carlos Montemayor, también amante cultivador del bel canto, se sintió fascinado por la dimensión cultural, política y social de las lenguas indígenas, en las que descubrió similitudes tanto métricas como vocales con el griego clásico.
Para mí fue deslumbrante, pues en lugar de hacer deducción teórica me permitía enfrentarme con lenguas vivas, por ejemplo el zapoteco, una de las más melódicas y musicales por sus estructuras tonales y silábicas, expresó en diciembre pasado en entrevista con La Jornada.
En aquellos años, el narrador participó en el proyecto que tenían en la Dirección General de Culturas Populares (dependiente de la Secretaría de Educación Pública) respecto del trabajo en comunidades indígenas.
En 2007, el Fondo de Cultura Económica publicó el primer volumen de sus Obras reunidas, en el cual se incluyen dos de sus novelas más emblemáticas: Guerra en el paraíso(1991) y Las armas del alba; en la primera narra las vicisitudes de Lucio Cabañas.
Activista y luchador
Cuando joven, Carlos Montemayor presenció en su natal Chihuahua la fuerza de un movimiento campesino que se extendía por todo el estado y que abarcaba algunas zonas de Durango y Sonora. La mayor parte de los líderes campesinos eran de la sierra; algunos, profesores normalistas rurales que trabajaban muy activamente en la gestión ante las autoridades de la Reforma Agraria, relató a este diario.
Agregó que “a principios de los años 70 algunas compañías privadas dieron inicio a una serie de despojos de tierras que provocó la reacción inmediata de los campesinos y paulatinamente la conformación de una fuerza organizada. El mayor contingente formó parte de la Unión General Obrero Campesina de México, que en ese momento dirigía Jacinto López.
“Estas movilizaciones en defensa de predios y contra las invasiones fueron creando un clima de tensión social muy importante en Chihuahua. Cuando era adolescente, en Parral y en la regiones cercanas a mi ciudad, llegué a conocer el movimiento.
“Cuando me fui a estudiar a la Universidad de Chihuahua, entré en contacto con los cuadros políticos y frentes campesinos que me permitieron conocer más de cerca este proceso social. En esa época varios amigos míos, muy jóvenes, se radicalizaron y tomaron las armas.
“Ellos constituyeron el primer movimiento guerrillero en México después de la revolución cubana. Desarrollaron varias acciones, que narró en Las armas del alba. La acción armada más notable de ellos ocurrió el 23 de septiembre 1965; esa mañana intentaron tomar por asalto el cuartel militar de Ciudad Madera.
“Desde hacía más de un año yo radicaba en la ciudad de México, por lo que desconocía que ellos habían entrado en la clandestinidad. Cuando me enteré del ataque y vi las fotos de algunos cadáveres de mis compañeros me sacudí, pero sobre todo, me estremeció el tipo de información oficial sobre ellos: los trataron de gavilleros, de delincuentes, de pistoleros, de robavacas.
Eso fue lo que más me afectó, porque a mí me constaba su honestidad, su limpieza, su integridad, su militancia, su generosidad. Esta impresión de cómo una versión oficial puede destruir tan brutalmente la verdad de la vida humana me marcó para siempre.
Así surgió el compromiso de Montemayor de contrastar las versiones oficiales con las realidades social y humana, tanto como analista político en artículos publicados los años recientes enLa Jornada, y como investigador e historiador.
El también traductor se definía comoespecialista en cuestiones clandestinas, también por su interés en la cultura clásica, latinista y helenista, temas que no le interesan a nadie, pero que están en el subterráneo de nuestra cultura occidental. Las cuestiones indígenas son también algo oculto y subestimado, y los movimientos guerrilleros están también en el subterráneo de la conducta social, de manera que puedo decir que tengo vocación por la clandestinidad, cultural, literaria y social.
Como activista político y luchador social jugó un papel relevante. En este ámbito, su más reciente participación fue como integrante de la extinta Comisión de Mediación entre el gobierno federal y el Ejército Popular Revolucionario, para investigar el paradero de dos desaparecidos políticos.
Sus últimas obras
En diciembre recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Literatura y Lingüística. A falta de un discurso oficial de los galardonados, la prensa rodeó durante la premiación a Montemayor para que hiciera un breve diagnóstico sobre el clima social y político que vive el país.
El escritor respondió: México vive en un estallido constante, en el que la pobreza, la inestabilidad, el desempleo, la desnutrición, el crimen organizado están armando un país indeseable para todos; en 2010 solamente pueden empeorar las cosas.
–¿Prevé alguna alianza entre fuerzas criminales (el narco) con grupos de lucha social? –se le preguntó.
–No, ninguna. Son mercados distintos, son objetivos distintos, organizaciones diferentes, dinámicas totalmente divergentes.
–¿Ningún riesgo?
–Ningún riesgo en especial, más que los que tenemos ya, que son el desempleo, la miseria, la depresión, el empobrecimiento. Ésos son los graves riesgos que estamos viviendo y que no hemos podido solucionar.
Respecto de los planes que tenía el poeta, había bromeado con que compraría (con el monto de su premio) un rancho y cabezas de ganado en su tierra de Chihuahua, para no hacer nada más que ponerme a escribir.
Un par de discos donde hace gala de su voz de tenor que serán editados en breve, y el nuevo libro La violencia de Estado en México, del cual La Jornadaofreció un adelanto el viernes pasado (y que comienza a circular en librerías mañana martes), así como la novela Las mujeres del alba (todavía sin fecha de publicación), son los trabajos más recientes con los que Carlos Montemayor se despide de una sólida, plena y vigorosa vida intelectual.

Carlos Montemayor: cuando el tiempo falta
Luis Hernández Navarro
E
ran los primeros días de la sublevación zapatista. En el aire todavía estaba fresco el olor a pólvora. Junto a un amplio grupo de analistas mexicanos, Carlos Montemayor fue invitado a participar en un seminario sobre el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional organizado por un importantethink tank en Washington.
En la opinión pública había un intenso debate sobre la naturaleza y los alcances de la rebelión. Comenzaba la guerra de tinta e Internet. En los círculos intelectuales oficiosos la moda era presentar el levantamiento como producto de la manipulación de las comunidades indígenas de Chiapas por parte de un grupo de revolucionarios profesionales mestizos y del obispo Samuel Ruiz y su iglesia.
En su ponencia, Montemayor hizo añicos esta interpretación del conflicto. Explicó cómo el zapatismo sólo podía entenderse como parte de la historia de las guerrillas en el país a lo largo de varias décadas y, simultáneamente, como una guerrilla rural genuinamente indígena. Postuló que la insurgencia requería analizarse como parte de un movimiento afincado en una zona específica, crecido a la sombra de la urdimbre familiar, social y regional que lo encubrió y lo transformó de estación en estación del año; como una fuerza auténtica nacida de las comunidades.
Cuando al final de las presentaciones uno de los asistentes preguntó qué debía hacer Estados Unidos ante el conflicto, el novelista afirmó enfático: nada. No intervenir. Ése no es su asunto. La respuesta disgustó a los analistas estadunidenses, acostumbrados a pensar que la intervención de su país en los asuntos internos de América Latina, sea para defender la democracia y los derechos humanos, o sea para garantizar la estabilidad y los intereses de sus empresas, es una actividad legítima.
Durante años, el analista siguió escribiendo sobre el tema. Sus obras se convirtieron en una ventana privilegiada para asomarse al conflicto. Fueron traducidas a varios idiomas. En la librería de Aldo Zanchetta, en la ciudad de Lucca, Montemayor presentó la versión italiana de su libro sobre Chiapas. Inspirado por estar en la tierra de Giacomo Puccini, para sorpresa del público, en lugar de hablar sobre su texto, el escritor cantó arias del célebre compositor de ópera toscano.
Así se las gastaba Montemayor. Lo mismo desbrozaba la coyuntura nacional a contracorriente de las versiones oficiales que sacaba sus pistas musicales con amigos para desplegar sus dotes de tenor. Con igual erudición e interés abordaba temas de la cultura grecolatina que defendía el valor y la riqueza de las lenguas indígenas. Con idéntica soltura y solidez escribía de temas candentes de la actualidad desde la perspectiva del derecho, la teoría política y la historia. Lo hacía, además, con un explícito compromiso con los de abajo.
Durante los últimos años de su vida trabajó en su casa, dividiendo su tiempo entre la música y la literatura. Procuraba vocalizar un rato al día, lo que le servía como contrapeso para aguantar la presión de la escritura y el análisis político. Encontraba en la música lo que quería producir en literatura y en la literatura lo que deseaba hacer en música.
Polígrafo incansable, ensayista, poeta, traductor, novelista, investigador y divulgador de las lenguas originarias de México, analista político, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, cantante de ópera, Montemayor sostuvo que la literatura recupera la dimensión humana de todo lo que existe. Defendió y practicó el compromiso del artista con su arte.
En una época en la que la moda intelectual reivindica las opiniones de la tecnocracia especializada y al intelectual mediático de derecha, Montemayor fue uno de los intelectuales públicos de izquierda de vocación universalista más relevantes del país. Colaborador regular de La Jornada, hizo del ejercicio periodístico una herramienta privilegiada para comunicarse con el gran público. A pesar de las limitaciones de espacio a las que el género obliga (lo que padeció y lamentó), difundió sus opiniones en la prensa escrita con un estilo directo y claro.
Escritor realista que buscó comprender el mundo a través de la palabra, su trabajo literario partió fundamentalmente de la poesía pero no siempre se mantuvo en la órbita de la labor con el verso. Su obra como narrador comenzó como un reflejo de la poesía en la prosa, aliado siempre al sentimiento de que la poesía es una forma de tomar conciencia de la vida humana. Su literatura se desarrolló en función de una realidad, social o sensorial, que tomaba conciencia a través de la palabra.
Dos experiencias dieron sentido humano y profesional a su vida artística. En la primera, su maestro Federico Ferro lo acercó al mundo y a las lenguas grecorromanas. Éste fue el origen (el nacimiento, podría decir) de mi condición de escritor, afirmó Montemayor. En la segunda, Óscar González Eguiarte lo acompañó en el descubrimiento de las luchas y reclamos sociales de los campesinos chihuahuenses de la década de los cincuenta y en el conocimiento de personalidades como Álvaro Ríos y Arturo Gámiz.
El trato que tuvo con una excepcional camada de dirigentes sociales e indígenas marcó su visión del mundo y su obra. “A partir de entonces –contó–, mi compromiso ha sido contrastar las versiones oficiales con las realidades sociales y humanas. Eso lo he hecho como analista político, como investigador, como historiador y como escritor, de manera que cuando se despertó mi vocación literaria sabía que en algún momento tendría que tomar estos temas, a los que siempre he estado apegado y nunca he perdido de vista.”
A la periodista cubana Yuris Nórido, Carlos Montemayor le confesó: “Me falta tiempo, nos falta tiempo. Para el periodismo, para la literatura, para la familia, para la amistad, para el amor… Siempre nos falta tiempo. Gran parte de la lucha de la vida es encontrar tiempo para lo que deseamos”. Creativo y vital, Carlos Montemayor se quedó sin tiempo. Tenía apenas 63 años de edad y muchas cosas que decir.


La importancia de llamarse Carlos Montemayor
Hermann Bellinghausen
Foto
El maestro Montemayor en una imagen de agosto de 2009Foto Luis Humberto González
¿Q
ué hace completo a un hombre (de letras, en este caso)? ¿Lo que sabe, lo que puede, o lo que decide hacer con lo que sabe y puede? Carlos Montemayor fue, desde joven, un sabio humanista, un traductor impecable de los poetas latinos, él mismo un fino poeta en castellano, y pronto, creador de una pequeña (por su extensión) joya de la literatura mexicana:Las llaves de Urgell.
Pero al mismo tiempo (en un humanista tan robusto como él, mucho sucede, mucho se piensa al mismo tiempo), desarrollaba un inquisitivo interés por lo que sucedía en México.
En el México de la lucha, el de los de abajo. Era uno de los jóvenes del 68. Se interesó en nuestros pueblos indígenas, en los grupos de insurgencia armada y en las protestas civiles del fin de siglo. Hizo aportaciones a la historia de las guerrillas mexicanas, y las documentó también desde la novela, el ensayo crítico, y de un modo peculiar, desde un activismo discreto y eficaz.
Siendo un académico de tan serio prestigio y fundamentadas credenciales, formado en nuestra alma mater, y sabedor de los movimientos sociales con una peculiar perspicacia militar derivada de sus estudios de la historia romana, supo hacerse oír por las fuerzas armadas en sus propios recintos, y se mantuvo siempre como interlocutor de los movimientos sociales, que lo respetan y han respetado.
Para los zapatistas de Chiapas, a quienes atendió y respaldó desde el primer momento, en 1994, Montemayor supo ser un compañero. Del mismo modo, por su capacidad de diálogo, el movimiento eperrista confió en él como mediador hasta el último momento. Había contado sus historias, las había heredado. En parte gracias a ellas, era un hombre libre.
Todo lo que podía como autor, como artista, como interlocutor de estatura ética, y con la validez de lo que sabía (porque lo había estudiado, y porque era un hombre sabio), decidió ponerlo al servicio del pueblo mexicano, del cual él formaba parte.
Comprendió pronto, y como pocos, la importancia de la nueva escritura en lenguas indígenas. También allí fue activo aprendiz y maestro. Impartió talleres, tendió puentes entre lenguas y entre paisajes, editó la obra de decenas de autores mayas del sureste, y pronto los de todo el país. Se comprometió con la escritura de los pueblos indígenas y al hacerlo dejó una impronta prefunda en éstas nuevas literaturas.
Carlos Montemayor supo y pudo, y decidió encontrarle sabor y no sólo saber a la vida. Lo académico no le quitó nunca lo valiente. Bien que tradujo y condimentó los cármenes de Catulo y los Carmina Burana. Además, amigo de la ópera y refinado tenor. Quién como él.
Nos va a hacer falta.

La Academia Mexicana de la Lengua dio el adiós a uno de sus más distinguidos integrantes
Vivas, aplausos y canto en el homenaje a Carlos Montemayor
Foto
Multitudinaria asistencia para rendir tributo al narrador, ensayista, traductor, poeta y tenorFoto Marco Peláez
Foto
MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. El escritor recibe un machete y un paliacate de manos de Trinidad del Valle, dirigente de San Salvador Atenco. La imagen fue captada el 24 de septiembre de 2008, durante el acto en que se dio a conocer el libro Vencer o morir, del luchador social y académico Leopoldo Ayala, quien aparece a la derecha micrófono en manoFoto José Carlo González
Foto
MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. Encuentro con sobrevivientes de los hechos en Madera, a propósito de la presentación del libro Las armas del alba. La fotografía fue tomada en la capital chihuahuense el 22 de septiembre de 2003. Aparecen Álvaro Ríos, Salvador Gaytán, Ramón Mendoza, Florencio Lugo, Carlos Montemayor (autor del volumen), Matías Fernández y Francisco OrnelasFoto Cristina Rodríguez
Foto
MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. El 8 de noviembre de 2004 el ensayista y poeta visitó en el Reclusorio Norte de la ciudad de México a seis ciudadanos vascos detenidosFoto María Meléndrez Parada
Foto
MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. La comandancia zapatista escucha a Montemayor el 12 de marzo de 2001, en la Villa Olímpica. Presentes, ZebedeoTacho y el subcomandante Marcos, entre otrosFoto Alejandro Meléndez
Foto
MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. Carlos Montemayor acompañó el 10 de diciembre de 2007 al antropólogo e historiador Miguel León-Portilla en la presentación de su libro Animales del nuevo mundo, ilustrado por Miguel Castro LeñeroFoto María Meléndrez Parada
Foto
MONTEMAYOR: LABOR INCANSABLE. El 28 de octubre de 2009, el también colaborador de La Jornadarecibió la medalla Roque Dalton, durante una ceremonia realizada en la sede del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, en la ciudad de MéxicoFoto Jesús Villaseca
Mónica Mateos-Vega y Fabiola Palapa
 
Periódico La Jornada
Lunes 1º de marzo de 2010, p. 3
Una parte de las cenizas del escritor Carlos Montemayor, fallecido este domingo, serán esparcidas en su natal Parral, Chihuahua. Otras tantas se distribuirán en la sierra de Guerrero, en algunos de los escenarios que el autor describe en su novela Guerra en el paraíso, basada en la guerrilla de Lucio Cabañas.
Esos fueron los deseos del también poeta y tenor, quien luego de enterarse de su enfermedad, hace apenas cuatro meses, tuvo tiempo de planear muchas cosas, entre ellas, negarse a recibir reconocimientos institucionales, señaló su esposa, Susana de la Garza, durante el sencillo pero multitudinario y emotivo homenaje que le rindieron a Montemayor sus colegas de la Academia Mexicana de la Lengua (AML).
Dejó la semilla para cambiar al país
Alejandra Montemayor agradeció en nombre de su familia a los presentes el estar ahí acompañándolos y pidió que las semillitas que dejó mi papá por todos lados, las hagamos crecer. Hay que seguir luchando por cambiar este país, ¡por favor! Un minuto de aplausos fue el corolario a esas palabras, seguido por el grito de un hombre: “¡Viva Carlos!’’
En punto de las ocho de la noche, bajo una brillante luna y con el sonido del tañer de las campanas de alguna iglesia cercana, la familia Montemayor arribó a la sede de la AML. De la Garza, quien llevaba en las manos una urna de porcelana blanca, fue recibida por algunos miembros de la academia. Caminó, acompañada por sus hijas Victoria, Alejandra y Jimena, entre la multitud y las decenas de cámaras que desde una hora antes aguardaban.
Cuando ingresó al recinto estallaron los aplausos. Emilio Montemayor, hijo mayor del escritor, tomó la palabra: Mi padre nos dio alegrías, nos permitió luchar con él su propia lucha en esta enfermedad. Queremos agradecer a la academia que podamos despedirlo aquí; él pidió que no fuera un adiós formal, sino afectuoso y agradable; nada mejor que en este lugar de la palabra, del lenguaje. Este lugar fue su vida y motivo de regocijo, por aprender de la diversidad de los hombres, de las culturas.
Jaime Labastida, en ausencia de José Guadalupe Moreno de Alba, presidente de la AML (quien se encuentra en Chile, pues iba a participar en el suspendido Congreso de la Lengua), pidió a sus colegas hacer una guardia de honor en ésta que fue la casa de Carlos.
Margo Glantz, Julieta Fierro, Margit Frenk, Guido Gómez de Silva, Miguel Ángel Granados Chapa, Gonzalo Celorio, Vicente Quirarte, Tarsicio Herrera y Felipe Garrido realizaron la primera guardia de honor frente a decenas de jóvenes admiradores de la obra de Montemayor que acudieron a despedirlo.
El historiador Miguel León-Portilla, también académico de la lengua, recordó a Carlos como un luchador decidido por las mejores causas de México; apoyó las demandas de los zapatistas de Chiapas, y (pugnó) porque se cumplieran los acuerdos de San Andrés Larráizar.
Explicó que Montemayor también preparó a centenares de escritores en lenguas indígenas en los talleres que coordinaba: Su figura era querida e importante; era un hombre del Renacimiento que sabía griego y también cantaba como un tenor, lleno de vida; un mexicano entregado a su tierra. Que muera un amigo así, que podía dar mucho al país, es una de las pérdidas más grandes que yo he experimentado en mi vida.
León-Portilla añadió que conversó mucho con el autor nacido en Parral:Siempre coincidíamos en las mismas causas, con las mismas ideas. Al menos nos queda el consuelo de toda la obra que deja. Dedicó su vida a la casa de escritores en lenguas indígenas, como yo también quiero seguir trabajando lo que me queda de vida.
Susana de la Garza explicó a La Jornada que los reciente cuatro meses le dieron oportunidad a su esposo de planear, de hacer cosas muy bonitas en unión con la familia. Dicen que los intelectuales son aburridos; al menos él no lo era. Fue un hombre divertido, cantaba, bailaba, hablaba en las lenguas que le gustaban, tenía miles de proyectos, era muy creativo, un luchador.
Detalló que Montemayor dejó instrucciones para repartir su biblioteca en diversos recintos universitarios de Chihuahua, así como en el centro cultural que lleva su nombre, ubicado en lazona de Cuautepec, delegación Gustavo A. Madero.
Luego de varias guardias de honor de colegas y amigos, se acercó el tenor José Luis Ordóñez, paisano del escritor, e interpretó un aria del tercer acto de la ópera ToscaE lucevan le stelle, pues, dijo, lo que más amaba Carlos era esta música y así lo quiero despedir.
Muy conmovida, la cantante Carmen Cardenal también se acercó a la urna con las cenizas de su amigo y le cantó un corrido de Chihuahua.
Una larga fila de amigos, pero sobre todo los muchachos que seguían a Montemayor por su pensamiento crítico, esperaban su turno para despedirse de quien nos enseñó y guió con su palabra acerca de la realidad social del país, en contraste con las versiones oficiales, dijo una joven estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, con una rosa blanca en la mano.
Media hora después de iniciadas las guardias arribó a la AML la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Consuelo Sáizar, quien dijo:Se perdió a un gran hombre de las letras. También acudió el director del Fondo de Cultura Económica, Joaquín Díez-Canedo, quien explicó que esa casa editora está preparando el segundo tomo de las obras reunidas de Carlos Montemayor.
El homenaje se prolongó varias horas. Hubo rostros tristes, como el del poeta Juan Gelman, o comentarios en torno a la muerte de un intelectual que nos va a hacer mucha, mucha falta.

Adiós a un poeta

Adolfo Gilly


En la madrugada de este último día de febrero se fue, dicen, Carlos Montemayor. Hace hoy un mes, el último día de enero, publicó un poema en La Jornada. Hablaba de un su amigo italiano, Tito Maniacco, un poeta de la ciudad de Udine en la región del Friuli, donde cien mil habitantes viven entre la montaña alpina y el mar Adriático.

Tito Maniacco murió el 22 de enero pasado, a los 78 años de edad. Era también indagador y narrador de historias, maestro de primaria, poeta de la provincia italiana y, además, militante comunista desde su juventud. Amaba narrar, hablar de los problemas y también de sí mismo y de sus experiencias. Era además un gran escuchador, tenía el raro don de conocer de inmediato a las personas y por eso en el partido todos lo querían, dijo de él Enrico Chiussi, amigo y compañero suyo en aquel hoy inexistente Partido Comunista Italiano. “Como político –agregó– era un comunista riguroso. Desilusionado del panorama actual, vivía no obstante retirado en sus lecturas”. Nunca perdió, dicen también sus compañeros, el afán de comprender el mundo y de cambiarlo, yel gusto por la ironía y la autoironía.

Esta inclinación de su espíritu iba tal vez envuelta como afirmación de su ser en su última voluntad: que su funeral fuera en el hospital donde murió, su ataúd cubierto por la bandera roja de su viejo Partido desaparecido, y su despedidaLa Internacional, aquel canto de lucha del siglo pasado y tal vez de alguno que vendrá. A ese amigo distante dedicó Carlos su último poema.

Tito Maniacco había escrito el prólogo de uno de los recientes libros de Carlos Montemayor, Los poemas de Tsin Pau. Dijo de él allí: “Carlos Montemayor alias Tsin Pau se vuelve un poeta chino, tal vez uno de tantos diseminados en la vieja antología de poetas chinos titulada Las trescientas poesías Tang, quizá del gran Tu-fu o del grandísimo Li Po”. Los poemas de Tsin Pau fue publicado en 2007 en Chihuahua por La Cabra Ediciones. Ese hombre de Parral que era Carlos dijo entonces que los había inspirado el haber visto en China paisajes semejantes a los de su Chihuahua.

El poema de Montemayor para su amigo era también su propio adiós. Me conmovió su tersura y su belleza y le escribí dos líneas en ese mismo día:Carlos: Me gustó mucho tu recuerdo para el poeta de Udine y te lo quería decir. Un abrazo. No disgustaría a la ironía de sí mismo que el propio Carlos solía esgrimir que, ahora en su recuerdo, publiquemos en La Jornada este breve retrato de Tito Maniacco y, una vez más, el poema anunciador que él le dedicó en su partida, junto con las fotos de ambos.


Tito Maniacco. Udine, Italia (1932-2010)
Farewell, Carlos, y larga vida en la otra vida.

28 de febrero de 2010.

* * *Foto



Adiós al poeta Tito Maniacco, de Udine (23 de enero de 2010)

Carlos Montemayor

Dicen que el día de ayer mi amigo emprendió un largo viaje.

Sé que los poetas estamos acostumbrados a dilatadas travesías.

A veces las iniciamos desde nuestra mesa, desde la ventana, desde una página en blanco.

Nuestros largos viajes no son para descubrir o conquistar territorios; cuando logramos regresar, a menudo nos damos cuenta de que sólo pudimos comprender los territorios que son nuestros.

No lo hacemos tampoco porque deseemos estar en muchos lugares, salvo en ciertos sitios, en algunos instantes.

No podemos permanecer para siempre en la mujer que hemos amado, en el abrazo del sol y de las tierras que han sido también nuestra familia.

No podemos extender para siempre el brindis con los amigos fraternos y disertadores, que cantan y discuten hasta que despiertan el alba.

Tampoco viajamos para alcanzar el aliento de la poesía que nos guió:

sí para escuchar nuestro corazón, que no quiere entender.

Dicen que mi amigo ha emprendido un largo viaje.

Me imagino que se trata de una nueva jornada hacia la luz.

Una luz ahora lo recibe, lo comprende y le explica cómo somos.

Quizás, tras el túnel de luz que ha recorrido, lo recibe un aliento suave de aurora, acaso un velo gris de silencio, o tal vez un pequeño poblado que está de fiesta.

Me parece ver el pueblo en los valles de los Prealpes.

¿O será en lo alto de las cordilleras del Yang-Tsé?

¿En aquella cadena de montañas, las conocidas como las murallas de Chiang Tsun, donde termina pronto el verano y llegan los vientos fríos del norte, donde las águilas vuelan sobre las cumbres y su vuelo parece un dibujo, se asemeja a un pensamiento?

Quería regresar ahí, acaso.

O posiblemente estamos en la página en blanco de su viaje. Ahí levanta los brazos y nos llama, somos parte de esa fiesta que no termina, parte de ese largo viaje que a cada uno de nosotros nos sigue buscando, nos sigue recibiendo.

Lo distingo allá, a lo lejos.

Levanto la mano para saludarlo.

Pero sé que viaja entre nosotros.

Sunday, February 28, 2010

Visión ciudadana desde Chile presente en los medios sociales





Omar Eduardo, como estás, que terrible situación del terremoto, al pendiente, ojalá tengas oportunidad de comentar que pasa, desde la perspectiva de la gente.

Un abrazo fraterno y solidario,

René

Hace 17 horas ·  ·  · Ver muro a muro
Omar Eduardo Cañete Islas
Omar Eduardo Cañete Islas
Gracias por al preocupacion y el apoyo. Mira, aca en la familia estamos bien. Aun no sabemos de unos parientes en Concepción.
La verdad el epicentro del terremoto fue al sur. aun asi, no deja de sorprender que pese a la distancia, la intensidad haya variado tan poco, respecto de como se vivió. Aca en Santiago fue mas de 8, y en Concepción, 8,8.
He sabido ya de amigos en Talca, que me informan que se vino abajo casi todo elcentro de la ciudad, donde habia mucha casa colonial antigua, incluso de adobe. Para el sur, casi no hay contacto,, ni comunicación, no hay teléfonos, ni internet. Están sin servicios básicos y se espera que con el correr de los días, esto empeore, si no se ordena la ayuda.

Luego, esta Concepción, que resulta muy afectada. El puente que la une a la ciudad de Talcahuano -y que pasa por el mar- se vino abajo, y en muchos lugares de la costa, entre la VII y la VII región, entraron olas tipo merejadas, que sin ser tipo tszunamis, ingresaron tierra adentro, por al desembocadura de los rios. Estas entradas de mar tenían alturas de cerca de 5 metros a 10 metros, que, en la recogida posterior, de vuelta hacia el mar, se llevaron gente, casas, autos. Eso fue impactante. Recién en la madrugada, llegaron las primeras imágenes y es terrible. En algunos lugares el mar entro cerca de 3 kilómetros hacia adentro y luego se retiro, llevándoselo todo. Y todo eso durante la madrugada, de forma silenciosa.
Mucha de la gente que aun no aparece en cifras oficiales de muertos (que ya van en mas de 700), es porque aun aparece como desaparecida... Mas aun ahora en época de verano, que mucha gente se iba a playas populares, a veranear, en cabañas o campings. Es lo que ocurrió en la bahía de Constitución, por ejemplo.


Hoy domingo, durante el dia declararon zona de catástrofe las zonas séptima y octava, e incluso se envio contingente militar, pues estaban empezando los saqueos.

Mas hacia el centro, en Valparaiso,ha habido mucha caída de muros y cornisas de edificios antiguos, particularmente en el centro, amigos por teléfono me han contado eso en el centro de Valpo. hay mucha casa en el suelo, aun asi, parece que no se han caído edificios..

En general, hay muchos problemas en puentes, vias, pasarelas de acceso que se vinieron abajo, y segmentos de carretera desmembrada y agrietada. De hecho, la carretera norte sur, que une a todo Chile, esta cortada en numerosas partes entre Santiago y Cocepcion.

En Santiago la gente esta tranquila, aunque muchas preocupacion, y expectacion. segun cada caso. También se han caido puentes, accesos, pasos bajo nivel. La verdad es que si esto hubiese sido durante el dia, habria de semana correiente, habido mucho daño por la desesperacion de un dia agitado.

Se han ido conociendo casos particualres de Edificios con daños estructurales o que se cayeron, que son relativamente nuevos. Se piensa que es problema y negligencia de constructoras, por el sistema de licitaciones privadas que ha derivado en malas practicas de construccion, casi sin supervicion (desde fines de los 90, se puso en marcha un sistema de licitacion a privados para que invirtieran en infraestructura vial, lo que se hizo, en muchos casos, haciendo vista gorda respecto de la calidad de las mismas...

En Santiago, tambien ha pasado que en comunas como Quilicura, Quinta Normal; sectores de Ñuñoa, Maipu, y Santiago Centro, en donde hay aun mucha casa antigua, incluso de adobe o antiguos cites, luego de caerse las casas, o parte de ellas, la gente esta prefiriendo quedarse en improvisadas carpas a quedarse fuera de la casa, para cuidarlas. El temor a saqueos empieza a crecer, pese a que en general hay orden y tranquilidad

Lo otro que se vino abajo una parte importante, fue el aeropuerto, asi que estan suspendidos los vuelos,...

Por ultimo, en la islas Robinson Crusoe, tambien llegaron olas de hasta 15 metros, que se llevaron, en la recogia hacia el mar, numerosas casas de la pequeña playa que tienen. No hay mas informacion.

Bueno, un fuerte abrazo y gracias por al preocupacion...
Hace 2 horas
René Zúñiga
René Zúñiga
Omar Eduardo, es elocuente y precisa tu descripción del evento, me permitiré subirlo a mi  blog por su valor testimonial. Gracias y celebro, dentro de la impactante situación, que estés bien.

Un abrazo y al pendiente de noticas.

René Zúñiga
bandera chilena - maria paz vargas por maria paz vargas.

SONATA Y DESTRUCCIONES





DESPUÉS de mucho, después de vagas leguas,
confuso de dominios, incierto de territorios,
acompañado de pobres esperanzas
y compañías infieles y desconfiados sueños,
amo lo tenaz que aún sobrevive en mis ojos,
oigo en mi corazón mis pasos de jinete,
muerdo el fuego dormido y la sal arruinada,
y de noche, de atmósfera oscura y luto prófugo,
aquel que vela a la orilla de los campamentos,
el viajero armado de estériles resistencias,
detenido entre sombras que crecen y alas que tiemblan,
me siento ser, y mi brazo de piedra me defiende.

Hay entre ciencias de llanto un altar confuso,
y en mi sesión de atardeceres sin perfume,
en mis abandonados dormitorios donde habita la luna,
y arañas de mi propiedad, y destrucciones que me son queridas,
adoro mi propio ser perdido, mi substancia imperfecta,
mi golpe de plata y mi pérdida eterna.
Ardió la uva húmeda, y su agua funeral
aún vacila, aún reside,
y el patrimonio estéril, y el domicilio traidor.

Quién hizo ceremonia de cenizas?
Quién amó lo perdido, quién protegió lo último?
El hueso del padre, la madera del buque muerto,
y su propio final, su misma huida,
su fuerza triste, su dios miserable?

Acecho, pues, lo inanimado y lo doliente,
y el testimonio extraño que sostengo,
con eficiencia cruel y escrito en cenizas,
es la forma de olvido que prefiero,
el nombre que doy a la tierra, el valor de mis sueños,
la cantidad interminable que divido
con mis ojos de invierno, durante cada día de este mundo.








Pablo NerudaPablo Neruda




Murió el escritor Carlos Montemayor



Fue un destacado creador, militante activo del pensamiento crítico y luchador de la justicia social.

La Jornada en línea

México, DF. El escritor, traductor, ensayista e integrante de la Academia Mexicana de la Lengua, Carlos Montemayor falleció este domingo a las 3:35 horas después de una larga batalla contra el cáncer.
Al momento de su deceso, en el Instituto Nacional de Cancerología, Montemayor estuvo acompañado de sus familiares, quienes señalaron que el escritor pidió privacidad desde que le fue diagnosticado el padecimiento.
Por lo tanto, no habrá homenajes institucionales ni velatorio tradicional. Sólo se informó que en el transcurso de esta mañana sus restos serán cremados y sus cenizas estarán expuestas por la tarde en la sede de la Academia Mexicana de la Lengua, ubicada en Liverpool 76, de esta ciudad.
Montemayor (Parral, Chihuahua, 1947-2010) se encontraba internado en dicho nosocomio desde el pasado lunes 22 de febrero a causa de un cáncer en el estómago que le fue diagnosticado hace algunos meses.
A Carlos Montemayor lo distinguió ser un singular luchador de la justicia social, militante activo del pensamiento crítico y un destacado creador.
Entre otros reconocimientos, Montemayor fue acreedor de los premios Internacional "Juan Rulfo", por su cuento "Operativo en el trópico"; "Xavier Villaurrutia", Las llaves de Urgell; "José Fuentes Mares", Abril y otras estaciones, y Colima de narrativa, Guerra en el paraíso.
El pasado 15 de diciembre, el académico recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009 en el campo de Literatura y Lingüística.
Su trabajo creativo y multidisciplinario, que incluía -además de sus colaboraciones para La Jornada- la publicación el próximo martes 2 de marzo de su más reciente libro La violencia de Estado en México.
Como parte de su actividad por las causas sociales de nuestro país, Montemayor integró la Comisión de Intermediación con el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, el arzobispo emérito Samuel Ruiz, el abogado Juan de Dios Hernández Monge, el académico Enrique González Ruiz, la senadora Rosario Ibarra de Piedra y el antropólogo Gilberto López y Rivas.
Este grupo tenía como fin promover el diálogo entre el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y el gobierno federal, para tratar en particular el tema de la desaparición de dos de sus miembros, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, y fue formado a instancias del propio grupo armado.
La comisión se disolvió en abril de 2009 al considerar que no existía voluntad del gobierno federal para esclarecer la desaparición de Reyes Amaya y Cruz Sánchez.