Thursday, August 21, 2008

1968 en el mundo por www.somosunoradio.org Viernes de 7 a 8 pm en La Casa de la Neta

En el primero de tres programas sobre 1968Agosto 22, Septiembre 20 y Octubre 3

El esbozo de un parteaguas en la historia del mundo, París, Praga; México 68.
Año olímpico, muertos que no se olvidan. Ahora con la derecha en el poder en México: inseguridad, miseria, mentiras.



En la música: Hit parade in the word (¡ay wey ! ), The Rolling Stons, B.J. Thomas, The Box Tops, Ottis Redding; Petula Clark, The Monkees, Lemmon Papers, The Deep Purple; The Procul Harum, The Cream, Beatles & Louis Armstrong


Gustavo Díaz Ordaz, presidente, expresa: Actué con la responsabilidad de mi investidura. Asesino priísta en tiempos olímpicos, donde el pueblo admiraba la inserción de México al mundo de la modernidad y ¡¡ suspiraron con el Tibio Muñoz y su medallota de oro !!

Wednesday, August 20, 2008

Carta del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, al pueblo de México:

En la actualidad, muchos mexicanos están sufriendo o viven angustiados por la violencia imperante en todo el país.

Por eso, he decidido dar a conocer mi opinión sobre este grave problema y proponer al mismo tiempo algunas medidas para enfrentar el flagelo de la delincuencia.

En primer término tenemos que preguntarnos y aclarar ¿cómo fue que llegamos a estos extremos de inseguridad?

Desde mi punto de vista, esta descomposición social viene de lejos, se acentuó en los últimos tiempos y se precipitó después del fraude electoral.

Esta crisis tiene su antecedente inmediato en la política salinista, que convirtió al gobierno en un comité al servicio de una minoría de banqueros, hombres de negocios vinculados al poder, especuladores, traficantes de influencias y políticos corruptos.

A partir de la creación de esta red de intereses y complicidades, todas las acciones del gobierno se orientaron a mantener y acrecentar los privilegios de unos cuantos, sin importar el destino del país y la suerte de la mayoría de los mexicanos.

En este marco de complicidades y componendas entre el poder económico y el poder político, se llevaron a cabo las privatizaciones de las empresas públicas en beneficio de una minoría. También, en este contexto, debe verse el asunto del Fobaproa, el saqueo más grande que se haya registrado en la historia de México, desde la época colonial.

Recordemos que Ernesto Zedillo, con el apoyo del PRI y del PAN, del PRIAN, decidió convertir las deudas privadas de unos cuantos, en deuda pública.

A la llegada de Vicente Fox se fortaleció y se hizo más vulgar esta red de complicidades, al grado que un empleado del banquero Roberto Hernández, pasó a ser el encargado de la Hacienda Pública. Pero lo más grave fue que Fox dio al traste con la incipiente democracia mexicana.

A estas alturas, ha quedado suficientemente claro que quienes urdieron y llevaron a cabo el fraude electoral del 2006, lo hicieron para seguir imponiendo una política económica contraria al interés popular y a la soberanía nacional.

El fraude causó un daño inmenso: lastimó los sentimientos de millones de mexicanos, socavó a las instituciones, envileció por entero a la llamada sociedad política, y quien actualmente se ostenta como presidente de la República no sólo carece de autoridad moral, sino que su ineptitud es cada vez más evidente.

El fraude nos llevó a más pobreza, desempleo, carestía, crisis de bienestar social y desamparo, a más inseguridad y más violencia. Todo lo cual, si se hubiese respetado el voto ciudadano, no se estaría padeciendo o, cuando menos, habría la esperanza de salir adelante y no la sensación de frustración que empieza a dominar en amplios sectores de la sociedad.

Además, la falta de sensibilidad y la hipocresía de los potentados, y de su representante en la Presidencia, es cada vez más notoria. Por ejemplo, ahora cuando se ha desbordado la inseguridad y la violencia en el país, lo único que se les ocurre es amenazar con el discurso propagandístico de "la mano dura", y quieren resolver el problema con más policías, más soldados, más cárceles, leyes más severas, y condenas más largas. Como ello bastara para enfrentar una situación que se ha originado por 26 años de estancamiento económico, por mayor desigualdad, por falta de empleo y educación para los jóvenes, por la corrupción y por el modelo de vida que han venido fomentando las elites, a través de los medios de comunicación, donde lo más importante es triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole y donde el dinero siempre se impone sobre la moral y la dignidad del pueblo.

La delincuencia y la convulsión social son producto de la injusticia y de una estructura de clases corrupta que ignora o menosprecia a los pobres. Mientras en una sociedad hay oportunidades para todos, también hay tranquilidad social. Cuando hay mucha gente desempleada, económicamente desposeída y sin esperanzas, es mayor la tentación de escapar de la amarga realidad, mediante las drogas y la violencia.

Sin justicia no hay garantía de seguridad, ni de tranquilidad, ni de paz social. La solución de fondo en el combate a la delincuencia, la más humanitaria, eficaz y probablemente la menos cara, consiste en combatir el desempleo, la pobreza, la desintegración familiar, la pérdida de valores y la ausencia de alternativas. Pero nada de eso están haciendo los hombres del poder en México.

Tampoco están dispuestos a rectificar, ni practican la autocrítica. Por el contrario, a pesar de que el país está hundido en una profunda crisis económica y de bienestar social, insisten en seguir saqueando, en despojar al pueblo de su patrimonio y de su porvenir.

No se ponen a pensar que si se aprobaran las reformas que propone Calderón para privatizar la industria petrolera, habría más pobreza, más desempleo, pero también más frustración y violencia, lo cual ni a ellos mismos les conviene, porque nadie podría vivir en un país con tanto desorden social. A menos que por la codicia estén dispuestos a permanecer como rehenes en casas amuralladas, a viajar en carros blindados y a moverse con nubes de guardaespaldas, pero a eso, francamente, no se le puede llamar vivir.

De modo que si ellos no alcanzan a entender que el petróleo en manos de la Nación es un factor de estabilidad política y social, a nosotros nos corresponde actuar con responsabilidad y hacer todo lo que podamos para frenar el proceso de degradación progresiva que afecta a la sociedad en su conjunto y a la vida pública.

No puede ser que por la enajenación que produce la ambición al dinero, se destruya lo más preciado para todos que es la tranquilidad y la paz social o se obliga a algunos mexicanos a abandonar al país.

Todos queremos que nuestros hijos y nuestros nietos puedan caminar por las calles, libres de miedos y temores.

Por lo anterior, propongo de manera concreta lo siguiente:

1. Lo primero que tenemos que hacer es evitar la privatización, abierta o disfrazada, de la industria petrolera nacional y seguir luchando hasta rechazar por completo las iniciativas de reformas que presentaron Calderón y el PRI en el Congreso.

Entre otras razones, nos oponemos a la privatización, porque queremos vivir en paz y sabemos que la paz es fruto de la justicia. El despojo de la renta petrolera creará un ambiente de insatisfacción y farsa, que nos mantendrá en constante riesgo de confrontación y habrá más inseguridad e inestabilidad política.

2. Es necesario ver el gasto destinado a la juventud como una inversión social.

La Cámara de Diputados debe autorizar mayor presupuesto a las universidades públicas con el propósito de que los 300 mil jóvenes que cada año son rechazados con el pretexto de que no pasan el examen de admisión, tengan la oportunidad de estudiar y no se les orille a tomar el camino de las conductas antisociales.

Asimismo, deben otorgarse becas a todos los jóvenes que estudian en el nivel medio superior, como lo está haciendo el Gobierno del Distrito Federal.

3.. Deben renunciar, de inmediato, los secretarios de Gobernación y de Seguridad Pública federal, Juan Camilo Mouriño y Genaro García Luna, respectivamente, así como el procurador General de la República, Eduardo Medina Mora. Los motivos son obvios: el primero, es un delincuente confeso y los otros dos ya fueron, durante el gobierno de Fox, titular de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y secretario de Seguridad Pública federal. Y durante todo este tiempo, han demostrado su falta de integridad e ineficiencia.

4. Debe orientarse el presupuesto público a impulsar actividades productivas, crear empleos y garantizar el bienestar de la población.

El gobierno de facto no ha hecho nada para reducir su enorme gasto burocrático. Por el contrario, en 2007, lo aumentó en 154 mil millones de pesos. Y hasta ahora su gasto corriente en 2008 se proyecta en 250 mil millones más. Es decir, en sólo 2 años sumará 404 mil millones de pesos.

A su vez, en 2007, los excedentes por precios altos del petróleo de exportación fueron de 12 mil millones de dólares y en 2008 serán 20 mil millones más.

Por eso proponemos que se lleve a cabo una reducción del gasto burocrático de por lo menos 200 mil millones de pesos y que estos recursos, junto con los excedentes petroleros, se destinen a la inversión en infraestructura y desarrollo social. En particular, estos recursos deben orientarse a fortalecer a Pemex, a garantizar la soberanía alimentaria y a crear empleos sobre todo para los jóvenes.

5. Debemos seguir insistiendo hasta lograr una renovación tajante de la vida pública. Nada o poco se logrará mientras se mantenga este régimen de opresión, corrupción y privilegios.

El país está secuestrado por una minoría rapaz. No se pueden enfrentar los graves y grandes problemas nacionales si continúa el predominio de una mafia política tanto o más peligrosa que la delincuencia organizada.

Sí hay salidas, sigamos organizándonos.

Sigamos defendiendo al pueblo y al patrimonio de la Nación

Sigamos trabajando en la transformación de la vida pública de México.

Andrés Manuel López Obrador
Presidente Legítimo de México

Monday, August 18, 2008

Nueva Izquierda: ¿ susceptible de acuerdos duraderos ?

Nota del posteador de A Romper el Cerco Informativo !:

Acuerdos duraderos dice Alejandro Encinas con el chuchismo, sin memoria de lo que son, lo que representan y lo que han tenido que hacer para convertirse en la corriente hegemónica al interior del Partido de la Revolución Democrática, para encumbrarse en la nomenklatura y controlar desde tiempos de Andrés Manuel López Obrador, un partido destinado a una muerte prematura.
Con esos sujetos ( Los Chuchos ), no puede pactarse nada, no tienen palabra, son ambiciosos y no tienen llenadera.Encinas peca de ingenuo. Ya se lo bailaron, ya tienen el control y debe Alejandro darse cuenta que no van a soltar una franquicia que les está dejando dinero y posiciones políticas en el primer nivel de la política nacional. Pactar con Alejandro Encinas, sería tanto como aceptar que hicieron fraude.



Astillero/ Julio Hernández

■ Chuchos Iscariotes

■ Alianzas, ayudas y golpismo

■ Levántate Lázaro, dice Encinas


Ampliar la imagen UN DIA DESPUES. Tras la matanza de 12 personas perpetrada el sábado pasado por un comando que disparó contra los invitados de una fiesta, en Creel, municipio de Bocoyna, Chihuahua, la procuradora de justicia del estado, Patricia González Rodríguez, se trasladó ayer hasta la zona para ofrecer sus condolencias a los familiares de las víctimas UN DIA DESPUES. Tras la matanza de 12 personas perpetrada el sábado pasado por un comando que disparó contra los invitados de una fiesta, en Creel, municipio de Bocoyna, Chihuahua, la procuradora de justicia del estado, Patricia González Rodríguez, se trasladó ayer hasta la zona para ofrecer sus condolencias a los familiares de las víctimas Foto: Notimex

El 25 de julio del año pasado, los perredistas Héctor Bautista (senador por el estado de México), Hugo de la Rosa y Eduardo Martínez (diputados federales por distritos de la misma entidad) fueron recibidos en Los Pinos por Felipe Calderón y Juan Camilo Mouriño para sellar un acuerdo político mediante el cual Alianza Democrática Nacional (ADN), dirigida por Bautista, recibiría importantes recursos económicos federales para “gestoría social”, luego de una escenográfica huelga de hambre de los legisladores “de oposición”. Este sábado reciente, en Ciudad Nezahualcóyotl, Bautista y la ADN fueron anfitriones de sus explícitos aliados, los integrantes de Nueva Izquierda (los Chuchos), que necesitaban una blindada sede alterna para consumar la exclusión de Izquierda Unida (la corriente dirigida por López Obrador y Encinas) y la prorrogación de Guadalupe Acosta Naranjo como presidente del comité nacional perredista hasta 2010.

Los Chuchos, en realidad, volvieron a uno de los escenarios del crimen electoral interno. Allí tuvieron uno de sus principales veneros de votos adulterados, gracias al apoyo controlador del gobierno de Enrique Peña Nieto que, como sus antecesores, ha manejado los membretes de la “oposición” de izquierda mediante dinero en efectivo, concesiones y negocios adjudicados a los líderes alegremente metidos en la corrupción. Además, la “alianza” entre ADN y los Chuchos (establecida formalmente el 2 de julio de 2007, mediante un convenio signado por el citado Bautista y Jesús Zambrano, con planillas conjuntas para la elección de dirigentes locales y con Jesús Ortega como candidato nacional) tuvo la lubricación económica de Los Pinos con las millonarias “ayudas” para “gestoría social” pactadas con Calderón y Mouriño ese mismo mes en que los herederos de las políticas comerciales de Rafael Aguilar Talamantes exploraron las posibilidades del acercamiento gráfico con el ocupante de la casa presidencial, al que retóricamente rechazan, pero al que en los hechos sirven con aplicación extraordinaria.

El cierre de pinzas dado por el chuchismo en Neza, luego que el sexto consejo nacional del PRD no pudo realizarse en la ciudad de México por protesta de los seguidores de Encinas, coloca al membrete del sol azteca en el mejor de los escenarios para el calderonismo: con un encargado formal sin fuerza ni respetabilidad, con la corriente mercantil del orteguismo haciendo sonar con fuerza la caja registradora y con una opción política y electoral birlada al lopezobradorismo en particular, pero sobre todo al movimiento social de resistencia pacífica en general.

El cuadro de suciedad política perredista no ha surgido de manera intempestiva ni es producto de factores ignorados. Uno de los principales respon- sables de la supervivencia y fortalecimiento del chuchismo es precisamente López Obrador, que como presidente del partido no hizo nada de fondo para corregir esas desviaciones crecientes (AMLO prefería dejar pasar las cosas, con tal de que no le afectaran personalmente) y que en la campaña de 2006 hizo coordinador de campaña al Chucho mayor y entregó a esa corriente la cuota más importante de candidaturas al Senado y a San Lázaro. Suele defenderse la actitud del tabasqueño con argumentos que descansan en las tesis del pragmatismo, mencionando que la política real no permitió opciones más aceptables. Los resultados de ese pragmatismo están hoy a la vista. La política real tiene a los Chuchos en el control absoluto de la estructura partidista y con cargos y presupuestos como nunca antes en su historia.

La muestra de que no hay proyecto más allá de lo electorero la ha dado el propio encinismo al proponer que, para remontar la crisis, el presidente sustituto del PRD, hasta febrero de 2010, sea Cárdenas Batel Lázaro. En 2006 se entregó el capital electoral del lopezobradorismo a los Chuchos; ahora se pretende entregar al cuauhtemismo el control legitimado del partido, el derecho a sumarse formalmente a los arreglos tripartidistas petroleros y el manejo de las candidaturas de 2009. Con Ebrard listo para tomarse la foto panorámica con Calderón, el partido tomado por los Chuchos y propuestas torpes como la de declarar triunfador político de la temporada a Cuauhtémoc Cárdenas, habrá de verse si la movilización social contra la transa petrolera logra colocarse este fin de mes por encima del cochinero partidista y mantiene fuerza y presencia importantes.

INSURRECTAS Y PUNTO...



antipatriarcales, antifascistas, antiimperialistas


HOMOFOBIA COTIDIANA/ “Maricones de mierda, sois la escoria del país”
http://www.insurrectasypunto.org/


Chile: Lesbofobia de Estado II / Cancillería chilena justifica fallo lesbófobo ante la CIDH

http://www.insurrectasypunto.org/index.htm


Pueblo Palestino: Gaza bajo asedio

http://www.insurrectasypunto.org/Palestina.htm


Pueblo Palestino: Racismo y Genocidio son las mentiras de nuestro tiempo

http://www.insurrectasypunto.org/Palestina.htm


Bolivia: Aislar a los fundamentalistas

http://www.insurrectasypunto.org/America.htm


Agresiones contra compañeras feministas en el XXIII Encuentro Nacional de Mujeres que se realiza en Neuquén

http://www.insurrectasypunto.org/MUJERES.htm


Euskal Herria: Hacer Frente a la ilegalización es parte de la lucha

http://www.insurrectasypunto.org/index.htm



Friday, August 15, 2008

SG: " desaparición forzada " , la de los dos eperristas

■ La comisión mediadora demanda al gobierno “real voluntad política” ante el caso


■ El escritor Carlos Montemayor pide acceso directo a información de Sedena, Cisen y PGR

Patricia Muñoz Ríos

La comisión mediadora entre el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y el gobierno federal presentó ayer un informe en el cual establece que los militantes de esa organización Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez fueron víctimas de “desaparición forzada” por fuerzas del Estado o con la anuencia de éste.

Pidieron, asimismo, al PDPR-EPR que reconfirme la tregua y al gobierno federal que manifieste su “real voluntad política” y presente con vida a los dos activistas desaparecidos.

El informe puntualiza que “no se ha reflejado en acciones concretas la existencia de una real y efectiva voluntad política de parte del gobierno federal para investigar y dar a conocer el paradero de los dos militantes del EPR, así como para encontrar a los responsables intelectuales y materiales de su detención y desaparición en los ámbitos de las autoridades políticas, militares o policiacas, o de organismos de inteligencia en alguno de los tres niveles de gobierno”.

El escritor Carlos Montemayor leyó el informe, en el cual se plantea que la desaparición forzada es un delito de lesa humanidad tipificado en convenciones internacionales; que hay nulo avance de las acciones procesales para dar con el paradero de los militantes del EPR, y que las informaciones recabadas por la comisión mediadora apuntan a que ambos eperristas fueron detenidos por agentes del Estado o por personas o grupos que actuaron con la autorización y el apoyo gubernamentales.

Explicó que el proceso de mediación necesita ahora que tanto el EPR como el gobierno federal, “aclararen con nitidez la actitud que están dispuestos a asumir”, ya que se ha llegado a un punto que podría ser “sin retorno” para este asunto, o bien, que podría permitir un avance cualitativo si se lleva el caso al plano político y no se detiene en el nivel procesal.

Aún no acababa la conferencia cuando la Secretaría de Gobernación emitió un comunicado en el que por primera vez reconoció que la Procuraduría General de la República (PGR) investiga el caso de los eperristas “sin limitación alguna bajo el tipo penal de desaparición forzada de personas”.

La dependencia reiteró al PDPR-EPR y a la comisión su propósito de entablar “un diálogo serio y comprometido” con la verdad, la paz y la conciliación, y sostuvo que “la autoridad judicial determinará la verdad jurídica con base en los elementos de prueba existentes”.

Señaló que los familiares de Edmundo Reyes y Alberto Cruz tendrán acceso a los expedientes del caso para que presenten los elementos que así consideren pertinentes para explorar toda línea de investigación, y además se comprometió a aplicar la ley a quienes violenten la libertad de las personas.

Al respecto, Montemayor señaló que esto es un “cambio súbito” del gobierno federal, que en primera instancia se negaba a reconocer que se trata de un asunto de desaparición forzada y no de secuestro, pero además, porque la comisión recibió ofrecimientos, una y otra vez postergados, de acceso a los expedientes procesales y ninguna respuesta a la petición de poder conocer documentos jurídicos, políticos e incidentales presentados por la misma.

Subrayó que el comunicado oficial no tiene ninguna relevancia ni responde a las consultas que ha llevado a cabo la comisión. “Es un comunicado en el que la Secretaría de Gobernación informa que la averiguación previa 047/2008 tiene una hipótesis procesal de desaparición forzada de personas, pero nada más. Lo que planteamos los integran- tes de la comisión es que el proceso de mediación necesita un nivel de información y acceso directo a instancias como el Ejército, el Cisen y la PGR”, declaró en entrevista posterior.

Thursday, August 14, 2008

¡Viva Villa, cabrones!

Los nuevos Dorados rememoran al Centauro del Norte







Villa representa al campesino rebelde que lucha en contra de las injusticias sociales; al hombre de origen humilde capaz de enfrentar la oligarquía terrateniente que acaparó y despojó de las tierras a los campesinos, de enfrentar a las empresas extranjeras que se apoderaban del oro y los bosques de Chihuahua. Villa fue el hombre conocedor del terreno que logró expulsar al dictador Porfirio Díaz mediante la toma de Ciudad Juárez; el general que encabezó la División del Norte y que dirigió a más de 30 mil hombres armados y 40 trenes en movimiento; el mejor gobernador de Chihuahua que durante su período impulsó la educación pública, repartió alimentos a los pobres, y confiscó la tierra y los bienes de los hacendados. Fue el que encabezó la revolución en el norte del país aglutinando diversos liderazgos regionales, el que invadió Colombus, el que logró evadir la persecución de las tropas estadounidenses.

Pero Villa no ha sido símbolo de las luchas del campo porque enfrentó a los hombres mas ricos del país, quienes al término de la revolución se volvieron a aliar con el gobierno. Ellos crearon la leyenda negra del caudillo; trataron de borrarlo de la historia de la revolución y lo calificaron como analfabeto roba vacas.

El Barzón, por sus orígenes en la lucha por la defensa del patrimonio familiar, principalmente en el campo en el norte del país, y en particular en Chihuahua y Zacatecas, ha realizado acciones reivindicando a Villa. En 1999 partimos el 6 de octubre rumbo a la ciudad de México a lomo de nuestros caballos como lo hiciera Villa, durante 55 días, logrando llegar al Zócalo de la ciudad de México y estar presentes en diciembre durante la discusión del presupuesto de egresos de la federación; logramos con ello que la Cámara de Diputados modificara el presupuesto para el campo.

El zacatecano Manuel Ortega (El Pariente) fue el de la idea de la cabalgata.

Al iniciar 2008, en el puente internacional de Ciudad Juárez, en la protesta por la apertura total del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, platicábamos de Pancho Villa y sus Dorados. Cuatro de los campesinos presentes, de los municipios de Satevó y Santa Isabel y Buenaventua narraron que sus abuelos acompañaron a Villa; eran del grupo de elite de los Dorados (Gorgonio Beltrán, Martín y Pablo López y Epifanio Solís). El 12 de enero marchamos rumbo a México en nuestros tractores y denominamos nuestra lucha Movimiento de Resistencia Campesina General Francisco Villa. En nuestra lucha seguiremos reivindicando a Villa.

Martín Solís Bustamante / El Barzón Chihuahua

Francisco Villa era un caudillo de la masa campesina, interpretando masa campesina como los trabajadores de las haciendas agrícolas, los jornaleros del campo y los vaqueros que lidiaban el ganado de las haciendas ganaderas. Pero sus más fieles seguidores fueron los pequeños propietarios de las colonias agrícolas (algo parecido a los ejidos de hoy), aunque el objetivo principal de la fundación de esas colonias había sido el de servir de contención a las hordas apaches y que no llegara su devastación a las poblaciones importantes.

Villa sabía cómo desempeñarse para que lo siguieran, lo quisieran y lo comprendieran los campesinos y era muy malo para explicar sus ideales y su causa a quien no era campesino. Era muy cabrón en el buen sentido, arraigado a la gente; valiente como sus seguidores; dormía y comía como ellos, a la intemperie. Incluso en el breve periodo que fue gobernador, no resistía estar en la oficina y salía a arrear caballos y mulas para embarcarlas en los trenes.

A diferencia de Emiliano Zapata, el agrarismo de Villa es poco conocido por varias razones. Porque alrededor de Villa no giraba un equipo de intelectuales que recogieran sus ideales campesinos. Porque estaba muy lejano, tanto vivo como después de muerto, del mundo periodístico de México. Porque después de la revolución todos los hacendados regresaron por sus propiedades, que les fueron restituidas, y éstos se encargaron de borrar el ideal campesino de Villa para que no hubiera un segundo intento de reparto. Porque la clase política, intelectual y militar que se asentó en Chihuahua procedente del centro de la República y de Coahuila se encargó de borrar todo lo que hiciera recordar a Villa públicamente. Y esto perduró hasta los años 70s.

A Villa nunca le importó pasar a la historia, mucho menos dar explicaciones sobre sus acciones, ya que siempre las consideró justas. Él no aspiraba a la riqueza, y lo demostró. Él actuaba en el presente y sabía que moriría en la guerra. Jamás mentía sobre sus intenciones y por encima de todo odiaba las injusticias y a los que eran débiles en aplicar la justicia. Por eso fusilaba sin remordimiento ni recato. Pero el no ser hipócrita ni cobarde ante la opinión pública le acarreaba problemas de imagen.

Hasta la fecha se escucha en el campo del centro norte: ¡Viva Villa, cabrones!

Mujer mayo siembra frijol en Rancho Camargo, Sonora


Foto: David Bacon

En www.somosunoradio.org La Casa de la Neta, transgrediendo una realidad hollywoodense, espíritu olímpico...una sociedad donde la masa adormilada...

sueña...En Monterrey, Ciudad Capital en el noreste del país, tenemos un secuestro diario y dos equipos de futbol que enloquecen a la comunidad.




En la música: Violadores del Verso, SFDK, Boca Floja, Orishas; Tiro de Gracia, Molotov, Eminem & maxxx.

Como todos los viernes de 7 a 8 pm: La Casa de la Neta con la musica que llegó para rolarse
El Ejército Mexicano imponiendo su presencia en las calles y avenidas.La policía Rural cuidando los locales que ocupan los bancos.

A Pascual Monje ( del ERPI ) “lo vamos a encontrar”, asegura la PIM

■ Aún no se aclara cómo escapó el presunto integrante del ERPI


■ “Lo teníamos a 5 metros”, sostiene el director Montúfar Mendoza

Sergio Ocampo Arista




Chilpancingo, Gro., 13 de agosto. Aún no se aclara la fuga de Pascual Monje Solís, presunto integrante del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), ocurrida la madrugada del 10 de agosto en la comunidad La Mesa, municipio de Zirándaro, después de que burló el operativo aplicado por efectivos del Ejército Mexicano, la Policía Federal Preventiva (PFP) federal y corporaciones estatales.

“Los teníamos a escasos cinco metros de distancia, pero no sabemos cómo escaparon estos delincuentes del cerco que les tendimos; lo cierto es que al filo de las cuatro de la mañana del domingo se habían fugado”, afirmó el director de la policía investigadora ministerial (PIM), Erit Montúfar Mendoza.

Detalló que durante el enfrentamiento le dispararon de mil 500 a 2 mil balas de varios calibres, “pero él y su gente respondieron con ráfagas de rifles AR-15 y AK-47, (disparos con) escopeta calibre 22, granadas y hasta un G-3 de uso exclusivo del Ejército.

“Nuestra gente estaba bien apostada, aunque había maleza y muchos arbustos. Se hizo trabajo de inteligencia para dar con su paradero; se ubicó la casa donde se encontraba, pero al llegar empezó a disparar, mató a uno de nuestros elementos y se refugió en otra casa ubicada a un costado de la suya.”

Explicó que la casa donde estaba Monje tiene cocina y cuatro cuartos con vista a todos lados; “él prácticamente dominaba todo el panorama y con esa visibilidad a su favor hacía los disparos contra nuestra gente”.

Desmintió que haya caído en combate uno de los acompañantes de Monje Solís, como destacó en un boletín la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil estatal. “No sabemos de dónde salió esa información, pero no hubo baja alguna. La confusión se generó porque Monje gritó que había caído uno de sus hombres; lo cierto es que, cuando cesó el fuego, entre nueve y 10 de la noche del sábado pasado, no se observó ninguna baja.”

Montúfar Mendoza informó que a partir de este día se fortaleció el operativo en que participan unos 200 agentes de la PFP, en coordinación con las policías estatales y municipales, además de decenas de militares en los municipios de Ajuchitlán del Progreso, Ciudad Altamirano, Coyuca de Catalán, Tierra Caliente, y Tecpan, en la Costa Grande.

El director de la PIM presentó un historial delictivo de Pascual Monje, quien fue integrante del equipo de seguridad del ex presidente Luis Echeverría Álvarez; años después se le vinculó al ERPI como lugarteniente de Omar Solís Guerrero, el comandante Ramiro.

Precisó que del 22 de julio al 10 de agosto Monje asesinó a cinco personas, incluida su esposa. José Sánchez Hernández, de 69 años de edad, y su hijo Abelardo Sánchez Maldonado, de 37, perdieron la vida en el rancho Acuyán, municipio de Zirándaro, con disparos de AR-15 y pistola 38 súper.

El 29 de julio mató a Francisco Lara Catalán, elemento de la PIM, y lesionó a los policías Ambrosio Castañeda Bustos e Isidro Guadalupe Oropeza, en Pandacuareo, Zirándaro, em otra balacera en la que también se parapetó en una casa donde se encontraron varias fotografías de Monje Solís.

El primero de agosto, cuando asesinó a Juan Duarte Herrera, de 56 años, en Pandacuareo, se inició oficialmente la persecución en su contra. Montúfar Mendoza agregó que en las comunidades donde cometió varios homicidios se dice que “mata por paga o por alguna rencilla”. Pese a estos señalamientos, la figura de Monje se ha convertido en leyenda en varios municipios de Tierra Caliente.

Acerca de su presunta relación con Solís Guerrero, dirigente del ERPI, afirmó:“no tenemos pruebas de que Monje mantenga nexos con esa persona”.

Montúfar no descartó que en algunas comunidades Monje Solís cuente con apoyo de la gente: “no dudamos que lo estén protegiendo y que le informen de los operativos en su contra; seguramente alguno lo hace por miedo o porque está ‘dolido’, pero lo vamos a encontrar”, concluyó.

NUEVA CASTILLA, MARCHA POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS

¡A 90 días de injusto encierro: la lucha continúa!

A punto de cumplirse 3 meses de la detención y formal prisión de nuestros 5 compañeros y compañeras llamamos a movilizarnos para exigir la libertad de los 5 presos políticos que mantiene secuestrados el gobierno de Natividad Gonzáles Parás para beneficiar a sus familiares y compadres de la industria de la construcción con el despojo de más de 900 familias en el predio de Nueva Castilla.

Ante estos hechos no claudicamos. El gobierno mantiene SECUESTRADOS a nuestros compañeros para que con esto los vecinos cedan sus tierras y pierdan su patrimonio en beneficio de la cúpula de burgueses rapaces y saqueadores que han despojado ya a cientos y pretenden hacerlo con el último grupo que aún resiste.

Es por esto que te invitamos a que te sumes a la acción en Monterrey con motivo de cumplirse 90 días en prisión y por la Libertad de los Presos Políticos:

Fecha: jueves 14 de agosto del 2008

Hora: 6:30 pm

Lugar de salida: Plaza de Colegio Civil

En nuestras movilizaciones está la posibilidad de liberar a nuestros compañeros de su injusto encierro. Acude con mantas, cartelones y con cualquier otra cosa con la que quieras hacer patente tu repudio a este crimen de estado.

Vamos por nuestros compañeros, vamos por su libertad…

¡No nos vendemos, ni nos rendimos!

¡Resistimos!

¡PRESOS POLÍTICOS LIBERTAD!

¡Libertad a los presos políticos!

¡Libertad al compañero Gerardo Armendáriz y los 4 detenidos más en la colonia Nueva Castilla, en Escobedo, Nuevo León!

¡Abajo los cargos!

¡Arriba los que luchan!

Coordinadora Apoyo Mutuo

coordinadoraapoyomutuo@yahoo.com.mx

www.libertad5nvacastilla.wordpress.com

Wednesday, August 13, 2008

A 40 años




La cobertura de El Heraldo de México sobre la marcha del 13 de agosto recuperó su carga anticomunista y enfatizó dos aspectos: las supuestas agresiones verbales a las autoridades por parte de los estudiantes y la presencia de iconos exóticos y extranjerizantes, en particular la figura de Ernesto Guevara, asesinado en Bolivia un año antes La cobertura de El Heraldo de México sobre la marcha del 13 de agosto recuperó su carga anticomunista y enfatizó dos aspectos: las supuestas agresiones verbales a las autoridades por parte de los estudiantes y la presencia de iconos exóticos y extranjerizantes, en particular la figura de Ernesto Guevara, asesinado en Bolivia un año antes

Los jóvenes se apropian de todo espacio público

■ Los estudiantes consideraron un triunfo la marcha de más de 100 mil personas el 13 de agosto

Gustavo Castillo García



La columna de la marcha que el 13 de agosto avanzaba del Casco de Santo Tomás hacia el Zócalo “tenía una extensión de varios kilómetros”, y se requería de “una hora con 20 minutos para ver de la vanguardia a la retaguardia”, según reportó El Universal.

A los estudiantes se habían sumado maestros y pequeños grupos de electricistas, ferrocarrileros y sindicatos magisteriales. Además, “durante todo el trayecto recibieron innumerables muestras de simpatía por parte del pueblo”, refiere Ramón Ramírez sobre esa movilización en su libro El movimiento estudiantil de México, editado por Era en 1969.

A diferencia de otras manifestaciones, en las que la policía mantuvo fuerte presencia en el centro de la ciudad y los comercios cerraban, “todos los establecimientos comerciales continuaron abiertos en la confianza de que, según se observaba, no intervendría la policía”, agrega el libro de Ramón Ramírez.

Así comenzó la apropiación “tanto de las aulas, los auditorios y las explanadas escolares, como de las calles, plazas, mercados, cines, cafés, camiones urbanos y, en general, de todo aquel espacio público donde éstos (los estudiantes) pudieran difundir las demandas, consignas y utopías de protesta”, como describe el avance del movimiento José René Rivas Ontiveros en su libro La izquierda estudiantil en la UNAM, editado por Porrúa en 2007.

“La insurgencia estudiantil no fue más una clásica movilización universitaria o politécnica circunscrita sólo a los ámbitos geográficos de los recintos escolares, sino que se convirtió en la más importante rebelión urbana del México posrevolucionario, que hizo de la capital mexicana su principal centro de operaciones”, afirma en su obra Rivas Ontiveros.

Diarios como El Universal, El Sol de México y El Día coincidieron en reportar que aquel día no hubo violencia, y Ramón Ramírez señala que en esa movilización “no hubo agravio contra ninguna autoridad, aunque fueron muy enérgicas las protestas en contra de Corona del Rosal, de los jefes policiacos y de los granaderos”.

Algunas leyendas en las pancartas eran: “Respeto a la Constitución, Luchamos contra un régimen de injusticia y pobreza, No más bayonetas, Los verdaderos agitadores son: el hambre, la ignorancia y la injusticia”, añade Ramírez.

En las mantas se pedía: libertad de los presos políticos, entre ellos Demetrio Vallejo y Valentín Campa, líderes ferrocarrileros encarcelados en 1959, y de los estudiantes detenidos desde el inicio del movimiento, así como la abrogación de “los anticonstitucionales artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal”.

Sin embargo, el Libro Blanco del 68, elaborado por la Procuraduría General de la República (PGR), señala equivocadamente el punto de partida y destino de los manifestantes aquel día: “El 13 de agosto se realiza una manifestación en la que participan conjuntamente la UNAM y el IPN, y que va desde el Museo Nacional de Antropología hasta el Zócalo”.

Según el volumen de la PGR: “aunque los manifestantes no realizan actos violentos a su paso, ejercen una extrema violencia verbal y escrita. Las mantas y pancartas que llevan contienen lemas y pronunciamientos injuriosos, como lo son también los gritos, porras y canciones que vierten a lo largo de todo el trayecto.

“Enormes retratos de Ernesto Che Guevara presiden la manifestación, que entre sus pancartas lleva (sic) varias en contra de las olimpiadas, pidiendo que no se celebren.

“Prominentes directivos del Partido Comunista Mexicano, del Movimiento de Liberación Nacional y de los grupos extremistas estudiantiles encabezan la manifestación, en la que participan también muchos maestros, así como personas ajenas por completo a los centros de educación superior.

“Entre los gritos más frecuentes se encontraban (sic) el de ‘únete pueblo’ y el de ‘prensa vendida’.

“Aunque la manifestación fue injuriosa para las autoridades desde el principio hasta el fin, pudo ser realizada con la mayor libertad, y sin interferencia alguna de la fuerza pública. No cabe duda que la fuerza circunstancial, aunque irreflexiva, que tienen los actos de masas, propició una exacerbación de los ánimos de los manifestantes que empezaron sentirse ‘dueños de la calle’.”

Un volante elaborado por los comités de diversas escuelas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN), del que dieron cuenta agentes de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (DGIPS), señalaba que para los estudiantes la manifestación del 13 de agosto “hizo que el movimiento estudiantil alcanzara un verdadero triunfo (…) rebasando el marco en que las autoridades y las deformaciones noticiosas habían querido encerrarlo.

“El carácter popular, democrático y revolucionario del contenido de nuestras demandas se fortaleció (…) y se hizo patente con la magnitud del contingente, que alcanzó las cien mil personas, aproximadamente.”

Y también el Libro Blanco del 68 ofrece el siguiente panorama que el gobierno tenía en ese momento: “entre los grupos extremistas” había varios, “pequeños pero muy activos, como la Juventud Comunista, la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, la Liga Obrero-Estudiantil, la Liga Comunista Espartaco y el Partido Obrero Revolucionario Trotskista”, que buscaban, según la visión de la PGR, sumar a estudiantes y obreros de otras entidades para que la rebelión se convirtiera “en un problema nacional: la ansiada huelga general (…) para lograr la caída de un gobierno democrático”.

Por ello, ante la creciente adhesión y simpatía que generaba el movimiento estudiantil, la DGIPS y la Dirección Federal de Seguridad intervinieron líneas telefónicas para conocer las conversaciones que sostenían autoridades universitarias; de ello dan cuenta documentos encontrados en la caja 2912 del Archivo General de la Nación, titulados “resumen”, fechados el martes 30 de julio:

“02:04 José informa a su hermano, el licenciado Enrique González Pedrero, director de la Facultad de Ciencias Políticas, que ya el Ejército abrió a bazukazos la preparatoria y se metió; que tiene a cargo la ciudad, incluso la policía no tiene nada qué hacer, es un estado de sitio. Agrega que parece que el Ejército va a la CU y que el señor rector iba a hablar con el secretario de la Defensa, para ver si para esto.

“02:43 El licenciado Enrique González Pedrero se pone en contacto con el profesor Julio González Tejeda, de la Dirección de Servicios Sociales de la Ciudad Universitaria, este último informa que sucedió todo lo peor que se pueda imaginar, que entró el Ejército en Justo Sierra y detuvo a los muchachos y ‘no sabemos si viene para la la CU, … tal vez sí… tal vez no… no saben los altos funcionarios… no están enterados de nada… sólo el Ejército’… Agrega que está ocupándose ampliamente de todos los muchachos que estaban en la escuela de Pedrero para que salieran de los recintos universitarios… ‘había muchos’. Pedrero pregunta que cómo han reaccionado. Julio dice que hasta ahora han salido para protegerse.

“03:00 Enrique González Pedrero pregunta a Henrique González Casanova que si ya está enterado de las cosas y qué le parecen. González Casanova dice que hace un momento fue enterado por Julio, y opina que son hechos muy graves, ‘no nos equivocábamos al juzgar que estábamos en una situación muy delicada’. González Pedrero expresa que Julio dijo que habían hablado con altos funcionarios del gobierno y que nadie estaba enterado de nada. González Casanova se sorprende y comenta que en este caso, las cosas pueden ser más graves de lo que se supone.

“08:00 (…) Pedrero piensa redactar una protesta; además le propuso a Fernando Solana una reunión con el rector, porque hay la obligación de protestar ‘frente al vandalismo del Estado’, como universitarios no pueden permitir esta violación de la autonomía; si aceptan esto están perdidos frente a la historia, frente a los muchachos y frente a todo el mundo. (…) Continúa Pedrero comentando que es muy clara la provocación que ha hecho el Estado; que ni en Francia hubo que echar mano del Ejército en una huelga general de 10 millones de obreros, cómo es posible que aquí unos preparatorianos van a poner en peligro la existencia del Estado, al grado de que tenga que intervenir el Ejército.

“A propósito de esto, Pedrero comenta con Horacio Flores de la Peña que ‘nuestro glorioso Ejército Nacional ha ganado una batalla más, y mi general Corona también ha ganado y ahora no sólo contra el sufragio como antes’, agrega que cuando le preguntaron a Corona cuánto iba a durar la ocupación, respondió que tanto cuanto sea necesario y hasta que el orden sea aceptado.”

En esos días, según el Libro Blanco del 68, de la PGR, la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos “empezó a perder (…) la poca fuerza que le quedaba entre el alumnado del IPN”, lo cual hizo evidente su escaso poder de convocatoria para organizar una manifestación de Zacatenco al Casco de Santo Tomás el día 5 de agosto, la cual fue muy poco concurrida, a pesar de que, como se había anunciado, en el mitin final intervino el director del instituto, Guillermo Massieu.

Desde el 1º de agosto y hasta después del día 20 del mismo mes, ni el presidente Gustavo Díaz Ordaz ni el secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, emitieron declaración alguna; en cambio, el general Alfonso Corona del Rosal, jefe del Departamento del Distrito Federal, llenaba espacios en los diarios.

Nuestra bandera

También en aquellos días, José Revueltas, uno de los más destacados intelectuales de izquierda, en su escrito titulado Nuestra bandera, hacía el siguiente análisis: “una infracción a los reglamentos de policía (una reyerta de poca monta entre dos escuelas) que atrajo en su contra la más desproporcionada, injustificada y bestial de las represiones, tuvo la virtud de desnudar de un solo golpe lo que constituye la esencia verdadera del poder real que domina en la sociedad mexicana: el odio y el miedo a la juventud, el miedo a que las conciencias jóvenes e independientes de México, receptivas y alertas por cuanto a lo que en el mundo ocurre, entraran a la zona de impugnación, de ajuste de cuentas con los gobernantes y estructuras caducos, que se niegan a aceptar y son incapaces de comprender la necesidad de cambios profundos y radicales.

“Nuestro movimiento, por ello, no es una algarada más, esto deben comprenderlo muy bien las viejas generaciones, cuyas mentes se obstinan en querer ajustar las nuevas realidades a los viejos esquemas obsoletos de su ‘revolución mexicana’, de su ‘régimen constitucional’, de su ‘sistema de garantías’ y otros conceptos vacíos, engañosos, de contenido opuesto a lo que expresan, y destinados a mantener y perfeccionar la enajenación de la conciencia colectiva de México a la hipocresía social y a la mentira que caracterizan al régimen imperante.”

González Casanova: la de Allende, lucha sin tregua

Falta explorar recovecos de su pensamiento, señala el ex rector de la UNAM

Armando G. Tejeda

Madrid, 12 de agosto. Salvador Allende (1908-1973) fue un hombre de personalidad compleja, al que a 100 años de su natalicio y a 35 de su asesinato no se ha explorado en todos sus recovecos, tanto íntimos como públicos. Fue un “gran presidente”, pero también un revolucionario, un luchador infatigable contra el orden establecido y contra la principal amenaza que afrontaba entonces –y ahora– cualquier gobierno con aspiraciones socia- listas: la guerra sucia del imperio. Ésta fue una de las principales aportaciones del prestigioso sociólogo mexicano Pablo González Casanova al curso El pensamiento vivo de Allende: actualidad y perspectivas, organizado en El Escorial por la Universidad Complutense y La Jornada.

El académico y ex rector de la UNAM, uno de los pocos mexicanos que conocieron y hablaron personalmente con Allende unas semanas antes de su muerte trágica y heroica en La Moneda, expuso: “creo que estamos viviendo en un mundo en el que la crisis del capitalismo se ve acompañada también de la crisis de una alternativa en los movimientos de liberación. Por eso creo que traer a la memoria a un dirigente como Salvador Allende es muy importante, porque nuestros referentes teóricos y prácticos difícilmente pueden ser libros o corrientes filosóficas”.

González Casanova, al celebrar la impartición del curso, ajeno al boato oficial, explicó que “hay una distorsión de la memoria que está muy vinculada a las formas de adaptación de quienes siguen usando corrientes ideológicas y políticas mientras hacen exactamente lo contrario de lo que hicieron sus antecesores. Cuando no se atreven a destruir sus estatuas, mutilan su memoria. Ahí puede haber un ocultamiento deliberado –como el caso de los socialistas, entre comillas, que están gobernando Chile– del proyecto socialista de Allende, y un uso del lenguaje que se presta a distintos tipos de lectura e interpretaciones”.

Explicó que el proyecto de la Unidad Popular de Chile llamó la atención al mundo entero, pues significó un camino pacífico y legal al socialismo. “Allende libró un combate dificilísimo por la democracia y el socialismo. Usó todos los recursos jurídicos y políticos a su alcance. No sólo nacionalizó la minería del cobre, sino la del hierro, la del salitre y la del carbón. Expropió a los grandes latifundistas para entregar las tierras a los campesinos y, al mismo tiempo, logró un notable crecimiento de la actividad económica y social. El desempleo bajó a 3 por ciento y 99 por ciento de los niños pudieron encontrar un lugar en la escuela. Todo ocurrió enmedio de uno de los planes más agresivos en la historia de las oligarquías latinoamericanas y del imperialismo norteamericano”, advirtió el ex rector.

En cuanto al retrato que perfiló González Casanova de Allende, que murmuró con la voz entrecortada por la emoción, sólo un fragmento: “Salvador Allende fue un hombre profundamente humano. Un hombre de honor. Dijo lo que pensaba. Hizo lo que dijo.

“Igualó con sus actos las palabras. En la historia de la cultura latinoamericana acabó con la fraseología. Transfiguró la persuasión y la retórica en figura exacta de la conducta. El presidente Allende –dijo Fidel Castro en el acto póstumo que organizó el pueblo chileno– no le falló a su pueblo chileno. Del mismo modo que el pueblo chileno no le fallará al presidente Allende. Los revolucionarios chilenos no le fallarán al presidente Allende. Y, sobre todo, escucharán sus llamados a la unión más estrecha para llevar adelante la lucha libertadora. Que lo sepan, que lo oigan, que se les grabe profundamente: Chile volverá a vivir tras un largo y doloroso amanecer.”

Movimiento obrero y unidad popular

Antes, el profesor de origen chileno Francisco Zapata hizo un exhaustivo análisis sobre la transformación del movimiento obrero durante el gobierno de Allende, que pasó de ser sujeto pasivo de la historia a convertirse, a ser consciente de que también podía ser protagonista. Ese aprendizaje se quedó “en el disco duro” de la memoria colectiva del pueblo chileno, que hoy en día emerge de nuevo tras un periodo de “hibernación”.

Por último, Pedro Miguel, articulista de este diario, señaló que en el caso de Allende “hay victorias que son derrotas, puesto que su derrota fue su victoria, porque hoy en día él es un símbolo del pensamiento universal, mientras que Pinochet, además de ser un cadáver, es un icono de la infamia”.

¡ Cuidado con las macetas !






Para Erikita

Desde tus primeros días

el mar te meció en sus brazos

coronó tus sienes con caricias

susurró en tus oídos los sonidos

del mundo

y no tuvo más remedio que arropar

tú corazón y tú alma solitaria.

Conmovido, no pudo llevarte con él

y te depositó en los brazos

de tú madre.

Ahí creciste siendo moldeada

con polvo intelestelar y vestigios

milenarios.

Tú risa pronto fue tomada como

referencia del mundo transformado

llegando esta a llenar y formar

nuevas galaxias en un espacio vacío

ignóto y oscuro.

Yo te encontré detrás de una concha

marina

me sorprendió el movimiento extraño

de este vestigio marino y

delirante fue mi asombro

al descubrir en tus ojos como se

forman los mundos.


René Zúñiga, Agosto, 2008


En la celebración total del afecto.

Tuesday, August 12, 2008

Blogósfera








René Zúñiga


Monterrey entre el sopor y la indiferencia, generado este por el entusiasmo olímpico y el espantoso calor de hasta 36 y 37º grados a la sombra. Si, se comenta en la calle, en las plazas públicas donde la ciudadanía acude a disipar la carga de trabajo y a converger coyunturalmente sobre los problemas cotidianos que los aquejan, los recibos de los servicios altos e impagables, los salarios bajos y con pérdida del poder adquisitivo de manera permanente. Día a día los artículos comestibles y de la canasta básica sufren incrementos, es lo que se comenta; la mirada puesta hacia un futuro incierto. Frente a los paseantes desfilan marcialmente los destacamentos de la Policía Federal o del ejército que han venido a esta Sultana del Norte para imponer una autoridad que no existe, ya que los ajusticiamientos y los levantones, todos atribuidos a la delincuencia organizada, son cosas de todos los días. Así transcurre el paseo dominical, entre los comentarios en voz baja y la incertidumbre de cómo vislumbrar un futuro inmediato sin preocupación, sin inquietudes que se guardan para si mismos, recordando que viajaron desde su ejido de origen en el vecino estado de San Luis Potosí, para lograr , siquiera, que los más chicos de la familia puedan tener una preparación que les permita la posibilidad tener futuro.
Mientras esto sucede con las familias nuevoleonesas de origen y por adopción, la clase política avispada en la búsqueda del vellocino de oro, la quimera, la cúspide de una triunfal vida política. Priístas y panistas en disputa permanente para saber quien es más ético, quién si cree en Díos, o simplemente quien roba menos, pero sirve más a la comunidad. Alguien pregona, mientras observa el poster donde se ubica su voluminoso abdomen, que no su rostro, para burlar las nuevas disposiciones electorales y ganar ventaja a los de su mismo bando y, por supuesto a los del partido de enfrente, casi los mismos, pero en diferentes trincheras:¡ A César lo que es del César y a Díos lo que es de Díos !. Mientras avanza con dificultad entre un enjambre de oficiosos periodistas de la fuente que afanosos quieren la nota, algunos simplemente se conforman con la foto y el boletín que los saca del problema de tener que justificar el día de trabajo en su medio.
Los diarios nacionales dan cuenta de las tragedias en los estados del sur del país, inundaciones, ajusticiados. Ebrard en franca caída de popularidad, afirman los merolicos oficiales por el problema del New’s Divine, primero y después la desafortunada muerte de Fernando Martí, entre fuego amigo y misiles asesinos que buscan el blanco perfecto para avanzar en los proyecto entreguistas con el imperio del norte.
Nuevas y largas giras de Andrés Manuel López Obrador, visitar pueblos y ejidos, algunos en las montañas, algunos más caseríos paupérrimos en el altiplano. Informan: más de tres millones de credencializados y una visita a Nuevo León del 28 al 30 de Agosto, recorriendo la mayor parte del estado. Un día después en México, D.F., encabezando una marcha nacional en Defensa del Petróleo. Brigadas a en todo el territorio nacional que superan los doscientos mil activistas, dispuestos a informar, a romper el cerco. Mientras, el señor FeCal soñando que el país será la cuarta economía mundial en breve, siempre y cuando apoyen sus propuestas y el pueblo mexicano trabaje bien duro para lograrlo. Regaños y repitiendo hasta el cansancio una realidad del estado de la seguridad nacional que ha sido un fracaso total. Que barbaridad, vivir para atestiguar los desvarios de una clase política que nada en el fango del desprestigio, que visualiza una realidad aparte, distinta, una realidad que no vulnera su voluntad de poder, dejando a su paso una cauda de megalomanía y a la distancia pueblos originarios en el atraso, la marginación y la explotación por las castas del poder locales, que a cambio de privilegios, mantienen una situación de terror, para que el país esté en calma y pueda pregonarse en horario estelar, por el canal de las estrellas, que somos un México moderno, altivo, trabajador y con futuro promisorio.
Estaremos narrando desde este espacio los aconteceres de una sociedad contradictoria y contrastante, conservadora y generosa. Una capital moderna, con cinturones de miseria y con cinturones de opulencia. En unas áreas circulan tartanas, carros viejos y carretones, por otras, carrazos alemanes, franceses, gringos, cuyos costos equivalen a dos o tres casas, incluso cuatro de interés social.
Así las cosas.


La cuadratura del círculo



Dicen algunos que hay temas que no debiéramos tratar por salud mental. Menos aún, darle un tratamiento frívolo donde no pudiera dársele el peso específico a un problema complicado, enquistado y que a la sociedad se le ha vuelto “ normal ”, es decir, se ha acostumbrado a oírlo desde siempre, al grado que ya forma parte del inconsciente colectivo y aunque indigna, todos los cercanos al círculo del poder político quieren, aunque esto no se manifiesta abiertamente, estar dentro del presupuesto y a manera de broma se manifiesta: no me den, nada más pónganme donde hay.
En los anales de la historia del México moderno ya se decía: No hay quién aguante un cañonazo de cincuenta mil pesos oro. Álvaro Obregón, sonorense, quién conocía la condición humana, acuñó esta frase célebre que todos han repetido divertidos en alguna ocasión en la vida. También, en la conquista del voto, se utilizan estrategias encaminadas a eliminar oponentes, recurriendo a medios que no fallan. Comentaba un gobernador del estado de Puebla, ufano él, que uno de sus asesores alarmado por el prestigio de un luchador social y que sería un hueso duro de roer en las elecciones en puerta, le decía que había que hacer algo drástico, porque de otra manera no iban a poder con el sujeto, a lo que el gobernador contestó:¡ nombre, no te preocupes, regálales una camioneta y ellos solitos se encargan de darse en la madre !
El humor y el ingenio popular han hecho un extenso inventario de anécdotas, donde siempre, hay un político ambicioso que permite la corrupción para ganar incondicionales y él mismo es parte de una cadena de complicidades del poder político, en su maridaje con el poder económico.
Nuevo León ha sido víctima de políticos ambiciosos manifestando una voracidad insólita para los negocio$, no hay que olvidar que la actual administración ha sido señalada como una de las más corruptas, pero los gobiernos panistas no se quedan atrás, uno de los suspirantes del blanquiazul a la gubernatura en el 2009, Fernando Larrazábal, es recordado por haber sido una persona austera, muy medida en sus gastos y sin propiedades, sin embargo, ahora es un prominente hombre de negocios, con fastuosas propiedades y es solamente una muestra gris de la desmedida ambición de todo político, es posible que haya excepciones, pero seguramente serán garbanzos de a libra, pero dicen que si hay. No me consta.
Recientemente un escándalo cimbró a una sociedad adormilada, pero a escasos días de darse a conocer, muchos celebran que los parquímetros no tengan costo hasta nuevo aviso, ya que están a la búsqueda de fabricantes que construyan el aparato, pero a prueba de corrupción, imposible el milagrito.
El Alcalde de Monterrey: Adalberto Madero Quiroga de extracción panista, ha trabajado para ir escalando diversos puestos, lo más relevante: ser Senador de la República y ahora alcalde de la tercera ciudad más importante del país, a pesar de ser mal visto por su físico – es gordito, parece que tiene Síndrome de Down y habla con gran dificultad -, una vergüenza para el panismo, dicen algunos panistas de alcurnia, pero ha derrotado a quién se le pone al frente. Es posible que ha pesar del escándalo de los parquímetros, el alcalde regio llegue a la grande,; pero aún es largo el viaje; mientras tanto el ciudadano común disfruta de estacionamiento callejero gratuito ya que de los casi 12,000 parquímetros, más de cinco mil no estaban registrados, siendo ordeñados diariamente por empleados de la dirección correspondiente y en complicidad con todos, ya que era un secreto a voces y se comenta en los pasillos que el mismísimo Madero Quiroga estaba al tanto del descarado robo.
Se informa que por lo menos 45 empleados de todas las áreas están siendo investigados, pero la ciudadanía está clara que nunca se castigará a los verdaderos culpables, mientras las denuncias llegaron hasta el jerarca del panismo nacional Germán Martínez, quien sólo ignoró la denuncia. Hacerse de la vista gorda, es una socorrida forma de hacer política en el primer círculo del poder en México, para no lastimar a la institución panista.
Nadie sabe como terminará este escándalo, más de ciento cincuenta empleados movidos a otros departamentos, subdirectores y funcionarios presentaron su renuncia, pero hasta el momento que escribo esto, no hay denuncias ante el ministerio público y Adalberto Madero Quiroga, hace los amarres pertinentes para llegar a la grande.
Dicen que para encontrarle la cuadratura al círculo basta una regla y un compás, otros más que el círculo es una perfecta superposición de cuadrados que se unen bajo el régimen de la unidad pi, aportado por
Pitágoras, pero para otros más simplemente es un problema imposible de realizar.
La corrupción, aderezada de ambición y ausencia de principios será imposible de desterrar de la burocracia, que se supone, debiera estar al servicio del país y de menos, reciprocidad por el salario que cobran cada quincena .
El país es un compendio de injusticia, de impunidad; de corrupción, en estas condiciones, no se ve un horizonte claro ni posible.


Credibilidad perdida


Finalmente tras tortuosas sesiones, ruedas de prensa, ataques y descalificaciones por parte de los principales contendientes se cerró el círculo; la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia, por unanimidad, dio a conocer el dictamen que invalida las elecciones del pasado mes de marzo por la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática. Como era de esperarse, Alejandro Encinas defendió su triunfo, manifestó que este llegará de la mano con una nueva y cuidadosa elección, exigiendo castigo para los culpables que vulneraron la credibilidad de la sociedad y que ha colocado en el nivel histórico del 16 al 18% de aceptación al partido que se gestó el 6 de Julio de 1988, cuando la caída del sistema evitó que Cárdenas, el ingeniero, se convirtiera en presidente.
Hay quienes olvidan que Jesús Ortega Martínez siempre ha contendido por la presidencia del partido del sol azteca, con la reciente elección era la quinta ocasión que el Chucho mayor buscaba ascender al olimpo perredista, sin embargo, las triquiñuelas, su vocación antidemocrática y autoritaria, pero sobre todo su inconsistencia ideológica; lo han enviado al Hades, para su fortuna si tendrá monedas – a él le fascinan las monedas -, para pagarle al barquero, pero permanecerá en la oscuridad total para el resto de su triste y pestilente carrera política.
En los enormes anaqueles de la CNGV, cuentan con un escandaloso archivo de las múltiples demandas internas en contra de Jesús Ortega, algunas desaparecieron, otras más sus compinches se encargaron de detener su análisis y dictamen para no dañar a Chucho, como le llaman sus cortesanos y guaruras, quienes agradecidos por haber recibido favores políticos de parte del “generoso ” Jesús Ortega, le cuidan las espaldas al santón de la izquierda moderna. No es para menos, ser regidor, presidente municipal de algún olvidado pueblo escondido en los mapas oficiales, pero sobre todo llegar a ser senador o diputado, no es cualquier cosa y eso lo saben todos aquellos que recurrieron a todos esos recursos vergonzantes para lograr, a como diera lugar que chucho llegara a la grande, votaciones zapato en Chiapas, operativos tutelados por el priísmo mexiquense y hartas linduras ampliamente documentadas por propios y extraños.
Es inminente el deterioro ideológico y de principios del perredismo. Ahora cualquier panista o priísta, cuestionan ufanos el cochinero de los perredistas amarillos. Será menester derrumbar ese edificio sin cimientos, sostenido con columnas de ignominia, de mentira, inconsecuencia política; de oportunismo voraz.
Es insólito como merolicos desvergonzados como Oscar Mario Beteta, Joaquín López Dóriga o el insufrible Pedro Ferríz de Con, señalen con espada flamígera a esa izquierda desfigurada, sin propuestas: ¡mentirosa!
Mucho trabajo deberá hacer la sufrida militancia para emerger con un nuevo proyecto, limpiando la escoria y tomando decisiones, al fin de cuentas, quienes hacen posible a toda organización política es su militancia. La nomenklatura sirve solamente para el disfrute del privilegio. En una refundada organización, no tienen cabida.

Monday, August 11, 2008

La noche del viento

Hermann Bellinghausen


Con la cara cansada de ser sólo un rostro, una noche de 1979 Plotino escaló una torre alta. Un transformador había estallado durante una tormenta que duró toda la tarde y hasta los bomberos acudieron por el pequeño incendio que hubo. La quemazón fue importante, tuvieron que cambiar todo el armatoste. Y el cableado. Se hizo tarde. La cuadrilla se siguió con algunos otros postes, que esa noche estuvieron particularmente elevados.

Todos coinciden que era muy noche, madrugada casi. Los de la cuadrilla estaban exhaustos. Plotino se ofreció para el último ascenso de la jornada, con su disposición habitual. “Ora, pásale al pilón” agradecieron los demás, ya sin interés, burlones.

Subió y lo olvidaron. Hacía frío, la atmósfera enfriaba. La ciudad suburbana era un espejo amarillo y cintilante. Un animal dormido. Esporádicos focos rojos y chasquidos de llanta en el asfalto encharcado delataban el paso furtivo de carros a deshoras. Desvelados, malvivientes, clandestinos, taxistas, policías, gente así.

El aire estaba tan limpio que brillaba. Plotino en el arnés de cuero, autosuficiente con la doble cuerda, virtuoso que era del rapel, dejó a los de la cuadrilla en brazos de un fodongo sueño y escaló con entusiasmo obstinado.

Un viento en dos tiempos alzó la voz, retumbó encañonado dentro del casco y le aguijoneó las mejillas. Él aspiró, sintiéndose definitivamente vivo. La segunda luna de aquel octubre pegaba de gritos, pálida y rugosa, como una cara de verdad.

Conocía las epifanías del aire, pero aquella le trajo un nuevo alivio al corazón, encabronado desde la derrota del movimiento electricista. La Revolución mexicana, o lo que fuera, estaba irremediablemente perdida. La ilusión reformista se internaba ya en los rieles del acomodo con la nueva cara del poder. Durante unos años más, la ilusión permanecería viva. Ya no vio Plotino el acomodo de los realistas, los pragmáticos y los olvidadizos. Piernas de palo que se quebraban alegremente. Hubiera vomitado.

No se supo más de él. La cuadrilla primero, y los policías por la mañana, buscaron su cuerpo por toda la manzana: patios, azoteas, balcones. Lo boletinaron en la colonia. Ni rastros. No aparecieron los lazos, ni el arnés, ni el casco, ni Plotino o sus pedazos. Se pensó en un accidente, y luego en una desaparición posiblemente política. Ninguna hipótesis se pudo demostrar.

Plotino trepó el viento por última vez, le acarició las crines, le habló al oído, lo escuchó relinchar. Él, que no conoció el vértigo, no temía las nubes turbulentas ni las nieves eternas de los volcanes, mucho menos los cielos abiertos como aquel umbral de la aurora. ¿Oyó los “tambores del alba” que decía don Rafael Galván Maldonado? Runrún se fue pal norte estaría silbándose con los Inti Ilimani, o Simón Bolívar Simón.

Como todos, Plotino soñaba volar. A diferencia de nosotros, lo consiguió.

De seguro sigue cabalgando por ahí, a la manera de Emiliano Zapata, incapaz ya de influir en la vida terrenal, sostenido por los vientos. Sin forzar mayor comparación con el caudillo del sur, los dos han de ir en caballos igualmente blancos. A veces creo sentir en el aire abierto algo así como su galope. Ilusión pura, ya sé. Pero es una manera bonita de recordar a alguien, ¿a poco no?
Anterior Siguiente

Sunday, August 10, 2008

Poniatowska: el compromiso de consignar

Rosario Alonso Martín

Desde sus inicios como periodista y narradora en 1953, la vasta obra de Elena Poniatowska se ha caracterizado por la voluntad de consignar la realidad a través de sus entrevistas, crónicas y reportajes. Capaz de recrear en sus páginas la historia reciente de México, país del que no es originaria y al que conscientemente eligió pertenecer, la autora ha practicado la escritura de un género híbrido en el que conjuga los múltiples elementos corales que configuran una crónica narrativa cercana al testimonio, deudora del “nuevo periodismo” estadunidense, cercana a la historia oral de la que se sirve la antropología y capaz de documentar sus novelas, mosaicos narrativo de la historia contemporánea de su país.

La concesión del Premio Rómulo Gallegos 2007 a la autora, por la novela El tren pasa primero, la consagra finalmente como narradora tras una larga y fructífera trayectoria en la que su trabajo en los periódicos parece haber primado sobre su escritura novelesca. Iniciada muy tempranamente en el periodismo, sus crónicas, entrevistas y reportajes, de una gran originalidad que transciende las barreras de los géneros, fueron desde el principio seguidos y leídos por un público que, a lo largo de los años, se ha acostumbrado a verla como a una figura indispensable en el periodismo mexicano, no sólo como autora de fuste, sino como figura de referencia ética y moral, capaz de asistir a los hechos más dramáticos y complejos de la historia contemporánea de México y reflejarlos fielmente en su escritura. Comprometida con la realidad de su tiempo, Poniatowska parece practicar la ubicuidad con su presencia en los medios de comunicación más diversos, publicar crónicas que despiertan la conciencia del país y, al mismo tiempo, ser reconocida internacionalmente como narradora. El Premio Alfaguara de Novela 2001 y el Rómulo Gallegos 2007 suponen una consagración, pero no una renuncia, ya que la autora no ha perdido su voluntad de consignar, su “obligación” de relatar los episodios más determinantes de la historia contemporánea de su país, ya sea a través de su trabajo periodístico inmediato, ya sea a través de crónicas convertidas en libros o novelas sumamente documentadas y deudoras de la realidad. En consecuencia, Poniatowska disfruta en la actualidad de su reconocimiento narrativo y, al mismo tiempo, escribe y publica casi en tiempo real su última crónica, Amanecer en el Zócalo, la que narra el plantón realizado por los seguidores de Andrés Manuel López Obrador en la Plaza de la Constitución. La obra, de nuevo una personal crónica coral, nos devuelve a una autora cercana, partícipe y testigo de la historia real que revitaliza su propio estilo, fiel a sus principios y, de nuevo, sumamente comprometida con su voluntad de consignar. Una autora capaz de trascender las páginas de los periódicos para llegar a la permanencia del libro publicado, que fija en el imaginario del lector y en el transcurso del tiempo la historia mexicana contemporánea de a pie, aquella silenciada por los cauces oficiales, que precisa de una voluntad valiente y comprometida para mostrarse.

CONTRA LA OCULTACIÓN Y EL MIEDO





Las crónicas publicadas de Elena Poniatowska nacen de la negativa por parte del periódico en el que entonces ella colaboraba para publicar sus acusadoras páginas. La tragedia se silenciaba, una tragedia que sacudió al país el 2 de octubre de 1968, cuando el ejército mexicano intervino en una manifestación estudiantil celebrada en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, provocando una masacre determinante para el país en su posterior desarrollo político, cultural y vital. Tras un esperanzador período de protestas estudiantiles inspiradas por el mayo francés y los movimientos libertarios de los años sesenta, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz respondió ocupando Ciudad Universitaria y permitiendo la matanza. Un silencio denso se adueñó del país y fue precisamente Elena Poniatowska, tras visitar el escenario de la masacre un día después, quien inició el proceso de escritura del que sería el primer libro sobre ella publicado en 1971: La noche de Tlatelolco, una crónica plena de imágenes en el que se eleva un “nosotros” que narra el desarrollo de los hechos a un gestor testimonial que aparece levemente como destinatario del relato.

En medio de una atmósfera de ocultación y miedo, Poniatowska inició una investigación minuciosa en la que visitó a los líderes estudiantiles encarcelados. Con sus testimonios, los soportes textuales sacados de periódicos, las pintadas, graffitis , poemas de autores consagrados, como Octavio Paz y Rosario Castellanos, declaraciones anónimas y manifiestos, Poniatowska constituyó La noche de Tlatelolco. Testimonios de historia oral, mural ensangrentado que se erigió como primera experiencia de creación colectiva dirigido por una mano vigorosa y valiente, que reconoce abiertamente el origen de cada uno de los retazos textuales que lo conforman:

En su mayoría, estos testimonios fueron recogidos en octubre y en noviembre de 1968. Los estudiantes presos dieron los suyos en el curso de los dos años siguientes. Este relato les pertenece. Está hecho con sus palabras, sus luchas, sus errores, su dolor y su asombro [...] Aquí está el eco del grito de los que murieron y el grito de los que quedaron. Aquí está su indignación y sus protestas. Es el grito mudo que se atoró en miles de gargantas, en miles de ojos desorbitados por el espanto el 2 de octubre de 1968, en la noche de Tlatelolco.

El silencio oficial –Poniatowska fue víctima de numerosas amenazas, y su editorial y el libro no fueron en absoluto promocionados ni respaldados– no pudo acallar una nueva forma de interpretar la sociedad mexicana llena de valentía, que no se limitó a relejar la tragedia de Tlatelolco, sino que continuó relatando sus secuelas en una serie de crónicas que, rechazadas por los periódicos de la época, conformaron el segundo volumen de la que hemos denominado Trilogía Trágica: Fuerte es el silencio, de 1980, en el que la voz coral colectiva se sustituye por una sola voz, poética, ausente, pero siempre atenta a los ecos que documenta y reproduce. Formada por un prólogo y cinco crónicas, la obra vuelve a retomar la intrahistoria protagonizada por los anónimos y silenciados informantes de Elena Poniatowska:

Al principio, cuando les preguntaba: “¿Cómo se llama usted?” venía el sobresalto: “¿Quién?” “Usted”, “Usted”, “¿Yo?”, “Sí, usted.” “Pues póngale nomás Juan o lo que quiera... Ciro me llamo, pero puedo responder a otro nombre, al que usted mande, cualquiera es bueno.” Me di cuenta de que su “¿Quién?” equivale a “Nadie” [...] Se convierte a los mexicanos pobres en nadie. Si la mayoría sólo existe de bulto (es “el pueblo”) los pobres no tienen voz. Fuerte es su silencio.

En estas crónicas dedicadas a los niños de la calle, a los presos políticos de Tlatelolco, a los desaparecidos políticos y a los movimientos cooperativas campesinos anteriores a la guerrilla, Poniatowska exhibe su talento para mostrar una voz presente y acusadora. Implicada, la suya resuena en medio de los informantes y sus referencias a la primera persona son constantes, lo que supone un cambio frente a su primera crónica de Tlatelolco:

ÁNGELES DE CIUDAD.

Cuando estoy fuera de México –cosa que no sucede con frecuencia porque como a todos los mexicanos me cuesta un trabajo horrible salir de esta espantosa ciudad–, hay una calle en la que hago converger toda mi nostalgia: San Juan de Letrán. Me preguntan que cómo puede gustarme esa calle tan fea. Es que yo estudié taquimecanografía en una academia de San Juan de Letrán, pero como no era una alumna aplicada bajaba a la avenida para levantar ojos de azoro ante la Torre Latinoamericana, ir al Sanborns de los Azulejos y comprar chocolates rellenos en Lady Baltimore.



Se trata de una forma distinta de hacer crónica y testimonio, más subjetiva e incluso novelesca, en la que la voz del narrador cobra una nueva e insospechada importancia. La interacción entre los diferentes géneros periodísticos y literarios es una característica de toda la producción de Poniatowska. Pero es en la crónica y en el testimonio donde su destreza para manejar varios planos del discurso es más acusada. Los suyos son textos híbridos en los que se confunden la entrevista, la observación costumbrista, el alegato, la trascripción certera de la oralidad, el detalle significativo, la agudeza crítica y la subjetividad, todo sin perder su valor estilístico, su carácter autorreferencial y su fortísima carga de denuncia.

LA TRILOGÍA TRÁGICA

Los desastres, esta vez naturales, no habían cesado para el sufrido pueblo de México. Más vinculada en su trabajo editorial y colectivo con La noche de Tlatelolco, la crónica del terremoto producido en México el 19 de septiembre de 1985, y publicada en 1988 bajo el significativo título de Nada, nadie. Las voces del temblor, cierra lo que hemos denominado la Trilogía Trágica de Elena Poniatowska. En los tres volúmenes, el carácter de testimonio oral está implícito en el título: La noche de Tlatelolco, testimonios de historia oral; Fuerte es el silencio; Nada, nadie, las voces del temblor. En el primero y en el último, la autora aparece levemente como segunda persona que recibe el relato de otros, soporte textual de la comunicación oral; en el segundo, la voz subjetiva es protagonista del relato, y en los tres libros los elementos híbridos se superponen para acentuar su verismo y su carácter periodístico que, en los tres casos, se había negado a seguir publicando sus crónicas, por lo que la autora recurrió a su edición en forma de libro. Se trata de textos incómodos que constituyen una denuncia a los poderes institucionales, en el caso de Nada, Nadie... hacia un gobierno que se niega a aceptar la ayuda internacional ante el desastre, que tiene una respuesta lenta y desorganizada tras el terremoto, y que había permitido a las constructoras utilizar materiales de ínfima calidad, lo que se tradujo en un mayor número de muertos y damnificados. La sociedad civil asumió los rescates y el auxilio de las víctimas. En ese movimiento espontáneo, Poniatowska no sólo recibió testimonios, escribió y publicó; también ayudó, organizó colectas, fue una de las muchas manos anónimas dispuestas a colaborar activa, directamente.
Con estos referentes de compromiso activo con los episodios más dolorosos de la historia mexicana moderna, la sociedad ha recurrido a Poniatowska para que escriba libros sobre diversas cuestiones candentes de la realidad mexicana. Suyos son numerosos textos sobre la revuelta zapatista, hecho histórico que, al tener una gran resonancia mediática, ha sido menos trabajado por la autora. Sus artículos periodísticos siguen mostrando su compromiso con la dolorosa actualidad del país y es requerida para escribir libros de crónicas acerca de episodios sangrantes. En este contexto situamos la publicación de otra crónica en el año 2000 sobre un hecho vergonzoso para la opinión pública mexicana: en 1999 una niña de trece años, víctima de una violación, es obligada por las autoridades panistas de su estado a tener a su hijo. Poniatowska, que escribe Las mil y una... (la herida de Paulina) como un encargo de las feministas Marta Lamas e Isabel Vericat, quien acompaña a Elena, lo asume como un pretexto para atacar la discriminación femenina, el poder de la Iglesia, el boicoteo de las asociaciones civiles por parte del gobierno mexicano, y para abordar de forma tangencial problemas tan acuciantes como la desaparición de las mujeres en la frontera con Estados Unidos, la explotación de los mexicanos (sobre todo de las mujeres) en las maquiladoras del país vecino y la inmigración ilegal.


Obra menor, Las mil y una... responde a las constantes que caracterizan las crónicas y testimonios de Poniatowska: el texto aparece dividido en unidades y profusamente titulado de forma sumamente significativa, y las entrevistas se confunden con textos de toda factura, creando un resultado híbrido en el que la imagen cobra gran importancia (en este volumen muchas de las fotografías son de Mariana Yampolsky). Asimismo, la autorreferencia también está presente en esta crónica centrada en la reivindicación de la mujer:

Si me hice periodista es porque sólo he tenido preguntas, nunca certezas. De lo que sí estoy segura es de mis intenciones. Siempre me han atemorizado los juicios devastadores, los que descalifican, los que condenan, los irascibles, los defensores de verdades absolutas o los que se atreven a ir en contra de la integridad de los demás. Muy pronto descubrí a las minorías y me identifiqué con ellas. Son mi legión. Los que creía más cerca, los que para mí eran el reflejo del amor de Dios, me sentenciaron y de haberlo podido habrían vulnerado mi tímido proyecto de vida.

ES UN HONOR...

El proyecto de vida de Poniatowska ha sido, desde sus inicios, de una extraordinaria coherencia. Incapaz de disfrutar de su consolidada posición, siempre está atenta al devenir de la historia mexicana y presta al activismo. Por todo ello no hay que sorprenderse de su apoyo al candidato presidencial de la izquierda Andrés Manuel López Obrador, y su participación en los diferentes actos de desobediencia civil que acompañaron la discutida elección del actual presidente de México. Durante cincuenta días, entre 3 mil y 5 mil personas ocuparon los diez kilómetros que median entre la carismática Plaza del Zócalo y la Fuente de Petróleos, colapsando la arteria central de la capital mexicana. Los cuarenta y siete campamentos de todo el país que se plantaron para defender el voto por voto, que según los partidarios de la izquierda le darían la victoria a López Obrador tras una elección sumamente discutible e igualada, supusieron la mayor manifestación ciudadana desde los tiempos de Tlatelolco y dividieron al país. Poniatowska, que había recibido no sólo críticas, sino un ataque frontal y mediático por parte de ciertos sectores de la política mexicana por su decidido apoyo al candidato y su ponencia cultural con vistas a un nuevo gobierno, participó en el plantón con sus intervenciones públicas y escribió, prácticamente sobre la marcha, una crónica de los cincuenta días que fue publicada con tal premura que la autora prescindió de su editorial combativa de siempre, Era, para entregarle el manuscrito a Planeta. Indudablemente, la inmediatez es una de las características de esta crónica, Amanecer en el Zócalo, que se inicia el 29 de julio del 2006 y se cierra con una entrada fechada el 17 de septiembre, crónica que recorre un movimiento iniciado oficialmente el 29 de julio y finalizado el 16 de septiembre.



Para el lector de Poniatowska, la última de sus crónicas está formada por los materiales heterogéneos que conforman su original discurso: entrevistas a los protagonistas e informantes a pie de calle, fotografías, discursos –un elemento que lastra el texto en exceso lo constituye la trascripción íntegra de los discursos de López Obrador– fragmentos periodísticos... un mosaico textual estructurado de una forma novedosa. Partícipe del movimiento, testigo privilegiado, Poniatowska cuenta el plantón desde una visión personal, desde el discurso más íntimo, el del diario personal. Las entradas a los diferentes capítulos subdivididos, como es su costumbre, en forma de párrafos significativamente titulados, son entradas de diario, relato íntimo en el que Poniatowska narra lo que ve, refleja aquello que le cuentan y, sobre todo, plasma sus sentimientos con una sinceridad tan cercana que resulta al lector extrañamente inocente, candorosa incluso. Crónica personal, crónica activa, la prosa de la autora constituye un relato desde dentro, que no ahorra las críticas ni sus propias dudas. Sin protagonismo ni vehemencia alguna, Poniatowska narra con la minucia e intimidad que corresponde a un diario íntimo las contradicciones que observa, la admiración que le despiertan personajes como el propio López Obrador, la actriz y activista Jesusa Rodríguez, a quien le dedica el libro, y los ataques que sufre así como la incomprensión de su propio medio:

Voy al Zócalo. En la noche, Kitzia, mi única hermana, me llama de Estados Unidos, su voz muy aguda resuena en mi pequeña recámara: “¿Te crees Juana de Arco o te pegaste en la cabeza? Estás totalmente zafada, nunca has estado en la realidad pero ahora menos. amlo es un engañabobos que va a llevar al país al desastre y tu ahí pegada. Salte, mana, salte, esa gente no te merece, salte.” Le digo que he recibido muchas llamadas de insultos. “Tú te las buscas por ilusa.”



Partícipe del plantón, Poniatowska refleja los cincuenta días que devolvieron a México a la efervescencia propia de los años sesenta. Ocupada la vía principal de la ciudad, miles de personas se enfrentaban al frío, la lluvia, el fuerte granizo y la incomprensión de los habitantes de la capital para exigir un recuento pormenorizado de los votos. La intendencia y la forma de entretener a tal cantidad de personas, se reveló un logro más de la sociedad civil, capaz de asociarse, defenderse y unirse de nuevo, mostrando a la autora sus vidas interrumpidas, sus anhelos de mejoría y su esperanza en un futuro mejor, al tiempo que convertían la calle en su casa y la generosidad en la norma. Atenta de nuevo a las voces de la calle, Poniatowska recorre el plantón, cronista siempre, política a su pesar, insertando sus dudas y sus miedos en el relato oral que sus interlocutores le proporcionan:

Mis muertos me acompañan y me preguntan qué haces y les respondo que ahora ando en el plantón no porque sea revolucionaria, ni marxista ni leninista, sino porque aquí hay gente tan buena y noble como la que conocí durante mi adolescencia, mi juventud y mi madurez, aristócratas desprendidos con los que no hablo de lucha de clases (porque no sé hablar de eso) [...] Al igual que los ricos, los proletarios pueden ser arrogantes y corrientes (porque la insolencia siempre es corriente) y sus aspiraciones los asemejan: tienen una casa y quieren otra, un coche y quieren otro, pero aquí en el plantón sólo hay gente que desea que se acabe un sistema represivo, sí, pero lo desean como si tomaran el té de las cinco, con elegancia.

Como a lo largo de su dilatada trayectoria, Poniatowska se debate entre su tarea de escritora, su trabajo personal y creativo y su deseo de bajar a la plaza pública, en este caso nunca mejor dicho, y participar activamente en una sociedad civil que tiene pocas oportunidades de mostrar su disconformidad y organizarse al margen de las maltrechas alianzas partidistas. Sabedora de su proyección personal como activista, tremendamente escéptica con los políticos, y de una valentía de la que pocos intelectuales hacen gala, Poniatowska se decide por participar en el plantón y vivirlo, una experiencia que no se desmonta tras la pérdida y la decepción, sino que se convierte en libro, en experiencia compartida y perdurable. De nuevo la prosa de la autora le devuelve al país el relato de su historia contemporánea, ya sea en forma de crónica o de novela documentada, instrumentos ambos para interpretar el pasado, el presente y el futuro de una sociedad convulsa:

Claro que ahora no escribo una página ¿Dónde están mis agallas? Sin embargo, la realidad me jala, mi país me toma por la garganta y me ahorca. En Europa, en Estados Unidos cada quien puede sentarse en su casa a escribir sobre lo que se le da la gana, aquí en México, la realidad se mete a tu casa por las ventanas y te avasalla y te saca a la calle. ¿Cómo quedarte encerrada en un terremoto? ¿Cómo cuando el país está a punto de quedar paralizado con una gran huelga ferrocarrilera? ¿Cómo cuando se masacra estudiantes? ¿Cómo cuando se comete un fraude de esta magnitud?




La respuesta a las preguntas retóricas de la autora son estos textos Nada, Nadie ; Las voces del temblor; El tren pasa primero; La noche de Tlatelolco o Amanecer en el Zócalo. producto del compromiso de Elena Poniatowska consigo misma y con el país al que eligió pertenecer; compromiso de reflejar, relatar, testimoniar su historia viva y cotidiana y de participar activamente en la medida de sus posibilidades en la lucha de una sociedad civil por unos derechos que le han sido constantemente negados por el poder. Capaz de integrar su escritura personal, su aliento narrativo de creadora en novelas que reivindican la lucha social y testimonian una época silenciada, como es el caso de El tren pasa primero, la más reciente de sus obras de ficción, Poniatowska no olvida el trabajo diario del reportero de calle, la crónica cotidiana que, más tarde, se convierte en libro, en página perdurable. Una crónica que en el caso de Amanecer en el Zócalo otorga una nueva voz a la gestora testimonial al uso, al periodista interlocutor. Se trata de un diario personal, el de una batalla cotidiana contra los elementos, contra el fraude y contra las propias contradicciones personales de una escritora que ha hecho de su sinceridad y su lucidez un retrato certero de aquellos días de lucha, sus anónimos protagonistas y su propia persona. Una protagonista que le da una nueva dimensión a la crónica, el compromiso de mostrar aquello que ve, oye y siente, la dimensión personal que hace épica una aventura colectiva: aquella que se enfrenta a una masacre, a una injusticia, a un terremoto, a más injusticia, más, más todavía.


Si me hice periodista es porque sólo he tenido preguntas, nunca certezas. De lo que sí estoy segura es de mis intenciones. Siempre me han atemorizado los juicios devastadores, los que descalifican, los que condenan, los irascibles, los defensores de verdades absolutas o los que se atreven a ir en contra de la integridad de los demás.