|Marcos Roitman Rosenmann
Cuando hablamos del 11 de septiembre, seguramente los
nacidos en los años noventa del siglo pasado visualizarán el ataque a las
Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en 2001. Ingenuamente, podríamos
preguntarnos, ¿acaso existe otro?; y si lo hubiese: ¿tiene el mismo calado
mundial?
La existencia de otros 11 de septiembre ocurridos en el
siglo pasado tal vez no supere las barreras de una historia provinciana,
regional o tal vez impactante, pero de corto recorrido. Pocos y cada vez menos,
tendrán en sus mentes, al hablar de un 11 de septiembre, el golpe de Estado que
derrocase, en 1973, al gobierno constitucional de Salvador Allende en Chile.
Pero ambos acontecimientos se entrecruzan y tienen explicaciones
complementarias. Para los estadunidenses, con honrosas excepciones, Chile, la
Unidad Popular y Salvador Allende no signifiquen nada. Aunque para los
chilenos, el 11 de septiembre de 2001 supone un punto de inflexión en su propia
historia. Tal vez un ajuste de cuentas donde es necesario guardar luto y expiar
culpas.