| Autor: Alfredo Jalife-Rahme | |
Antecedentes. Llama la atención ahora el silencio sepulcral de tres expresidentes de México frente a la locuacidad de otros dos. Echeverría acaba de salir de los cuidados intensivos después de haber sido forzado legalmente a un arraigo domiciliario; De la Madrid, con un pie en el más allá, fue silenciado por Salinas como consecuencia de su inesperada diatriba en la que se autocritica por su inexpiable equivocación en haber seleccionado a su sucesor (Salinas, conocido en ese entonces como la Hormiga Atómica) quien, a su decir, resultó el jefe familiar de una mafia criminal; y Zedillo, tan apátrida (en el doble sentido de la palabra, porque hasta la fecha se ignora la identidad de su padre biológico), como siempre optó por la política del avestruz.
