Karla Lara & Hibriduz de gira por ningún lugar
Llegar a otro país implica el reto de enfrentarse a otro idioma, a otras costumbres. Además, hasta donde las construcciones de mis ingenuos imaginarios alcanzaban, el norte era como la canción “Ligia Elena” de Rubén Blades: “pelo rubio, ojos azules, dientes azules y… billetera verde”. Claro que suficiente información circula en el mundo para darnos cuenta que ése era el cuento de cuando éramos “chiquitas”, y que como todos los cuentos, tenía historias mágicas, mentiras piadosas, moralejas forzadas, y sobre todo, el propósito “maquiavélico” de quienes orquestan el mundo y su decadente sistema, para que nos ilusionara desde el Tío Mac Pato y su derroche, hasta esos personajes “heroicos”. Gringos musculosos que pasaban gloriosos entre sudores y una bandera norteamericana estropeada por el fuego, peleando contra soviets primero, y después -cuando creyeron que los enemigos terrícolas se habían ido tras la caída del muro- empezaron a luchar, pero sobre todo a “vencer” en torcidas invasiones de marcianos el mundo que ya ellos habían destruido con su capa de ozono y su plástico en todo y para todo. Cuando tuvieron que comenzar a tocar sus reservas de petróleo, en buena parte para iluminar artificial y obscenamente sus días y sus noches, rápidamente Hollywood produjo otra “muvie” donde se justifica la búsqueda del terror en el Medio Oriente de la tierra -que también ellos han destruido con miles y miles de bombardeos-. Y así seguimos construyendo ídolos que salvan con pelo rubio, ojos azules, dientes azules y… billetera verde.