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Sunday, November 16, 2014

la historia que no termina

Ayotzinapa

Gloria Muñoz Ramírez
Ayotzinapa, Guerrero
Corre el segundo mes de una de las crisis de Estado más graves de los últimos tiempos. La evidencia de las complicidades entre los diferentes niveles de gobierno y el crimen organizado es clara. “Fue el Estado”, es la consigna de la tercera jornada global que exige la presentación con vida de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos”, y la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto.
Cientos de miles de personas tomaron las calles en estas semanas. La demanda de castigo a los culpables de los asesinatos de tres normalistas no está resuelta y nada parece indicar que se cumpla. Los más de 50 detenidos, entre policías municipales, integrantes del crimen organizado y la pareja “del mal” compuesta por el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, no conforma la indignación. La operación mediática un día antes de la multitudinaria concentración en la ciudad de México no mermó la movilización.

Bolivia, 2014. Foto: Nadja Massün
El mensaje de los compañeros de los jóvenes caídos y de los 43 detenidos y desaparecidos entre el 26 y 27 de septiembre, en un ataque de la policía de Iguala, es claro: “Denunciamos que el gobierno federal pretende dar carpetazo al problema de Ayotzinapa como lo han hecho con multitud de casos en nuestro país. Denunciamos que el Procurador de Justicia, el presidente Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Osorio Chong, todo el gabinete, y con ellos, todos los partidos políticos, pretenden dar a conocer a la opinión pública que nuestros compañeros están muertos”, adelanta el joven Omar, del Comité Estudiantil de la Normal. “No nos dejen solos”, claman los padres que, uno a uno, suben el tono de sus reclamos.
Pocas veces frente a Palacio Nacional se han escuchado mensajes tan contundentes. Los insultos a la figura presidencial se suceden. “Fuera Peña Nieto”, grita la multitud al unísono en la plancha más grande de este país.
La percepción del mundo sobre México cambió, y eso hasta el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, lo reconoce. “No aceptamos los resultados de sus investigaciones”, dice una de las madres luego del anuncio de la detención de la pareja Abarca.
“Claro que no es suficiente con esas detenciones. Todo eso es un teatro armado para echarle la culpa a alguien, para tratar de responsabilizar nada más a esas personas, cuando el responsable es el Estado, que está tratando de esconder lo que realmente pasó. Desgraciadamente tememos lo peor, pero esto es un crimen de Estado, no es un crimen de esa pareja”, dice el pintor Gabriel Macotela dentro de una de las tantas movilizaciones. En sus palabras se refleja la Nación. Nadie les cree.
Ayotzinapa cambia su rostro
En la enorme sala de espera en que se convirtió la cancha de basquetbol de este plantel rural construido en 1926, se ha conformado una comunidad que visibiliza la otra cara de la tragedia. La solidaridad muestra su rostro en costales de alimentos, cobijas, colchonetas, decenas de mantas de organizaciones sociales, apoyo económico y cientos de visitas diarias, en su mayoría jóvenes estudiantes de muchas partes del país, que ofrecen hombros y manos para lo que se necesite.
Noviembre. En el altar de muertos del patio no están sólo los rostros de Daniel Solís Gallardo, Julio César Mondragón y Julio César Ramírez Nava, los tres estudiantes ejecutados extrajudicialmente por policías de Iguala el 26 de septiembre. “No son sólo tres o cuatro los que han muerto asesinados por el gobierno”, señala un joven normalista, quien compartió grupo con Daniel Solís, y que llama a que estas muertes “no sigan en la impunidad”. Están también Gabriel Echeverría y Alexis Herrera Pino, “los de la matanza de Ángel Aguirre”, ejecutados también extrajudicialmente el 12 de diciembre de 2011, durante el desalojo de una protesta en la Autopista del Sol. La fotografía de uno de ellos lo muestra montado en una cría de burro, jugando, mientras el otro sonríe desde el marco.
Las madres y los padres lucen agotados. No hay un minuto de respiro, y encima tienen que estar atendiendo a la prensa y a las organizaciones que llegan a apoyarlos. “No es que no quiera hablar. Sabemos que es importante. Pero ya no puedo. No estoy cansada, sólo es que ya no puedo hablar de mi hijo”, dice, como disculpándose, una de ellas. Y es que han repetido hasta el cansancio sus historias. Las cámaras de medios nacionales e internacionales hacen guardia en estas instalaciones de dos hectáreas de territorio asediado por los planes de la Secretaría de Educación Pública, los gobiernos estatales en turno, el crimen organizado, las trasnacionales mineras y los partidos políticos. Nadie niega las pugnas internas y las distintas corrientes que confluyen en esta escuela-internado, pero hoy la tragedia los une.
Omar García, una de las caras visibles de los estudiantes ante los medios, el mismo que denunció desde el inicio que solicitó auxilio al Ejército durante los ataques y nadie le hizo caso, es claro cuando señala que no esperaban este apoyo, porque, en primer lugar “nunca esperamos que algo así nos pasara”. La solidaridad, dice, llegó en primer lugar de la mano de los familiares y de los campesinos de Tixtla. Luego llegaron contingentes de universidades de muchas partes de México, hasta que “nuestra escuela, que antes nos parecía enorme, hoy nos parece pequeña, pues no tenemos espacio para tanta gente”.
Tanto joven junto no estaba en sus planes. Hoy, dice Omar, “nada más que se lo imagine el poder y el Estado, ¿cómo le hacen estos muchachos de 19 o 20 años para organizar a tanta gente? Que se lo sigan preguntando”.
El encuentro estudiantil entre bambalinas es palpable. “Pensamos en los sacrificios que están haciendo para estar con nosotros. Nos preguntamos qué han de haber dicho en sus trabajos, en sus escuelas, en sus lugares de origen. Con qué pretexto salieron a vernos, con qué pretexto la señora dejó al marido cuidando la casa, o el marido se vino desatendiendo a la familia. Con qué pretexto dijo el campesino, oye mujer, tenemos que llevarles un kilo de frijol a estos muchachos. Todo eso nos lo preguntamos. Con qué argumento dijo el campesino, tenemos poco pero hay que llevarles cien pesos a los muchachos para su movimiento”.
Apenas tres días antes de esta entrevista con Ojarasca, Omar habló ante más de 200 mil personas en una plaza a reventar en la Ciudad de México. Y convocó a la organización de una Caravana Nacional de Indignaciones, que permita articular un “movimiento nacional, y si Enrique (Peña Nieto) se va, que se vaya, y preferiblemente que ya no vuelva, porque va a encontrar otro país cuando regrese… el hecho de que todo mundo se haya indignado por lo que pasó el 26 de septiembre refleja claramente que no somos solamente nosotros los indignados, como estudiantes de Ayotzinapa, (sino que) es todo un país el que ha sufrido durante muchos años estos atropellos. Y no sólo se trata de la indignación por tanta delincuencia e inseguridad, sino que hay indignación también cuando vemos al campesino sin trabajo, al obrero sin trabajo, al estudiante que después de cursar una carrera no tiene acceso a una plaza (…) Cada indignación de la población tiene que llegarnos hasta el fondo, no sólo cuando se mata o se desaparece a 43 estudiantes. Las cifras aquí no importan, somos miles en el país, somos miles de inconformes y de atropellados, diariamente, y ese es el problema”.

Tuesday, September 23, 2014

Emiliano... una historia de amor


Lamberto Roque Hernández 


Mira, el cabrón de mi muchacho tiene una letra bien bonita. De ésa de la que le dicen la manuscrita. De la que enseñaban esos maestros buenos, de los de antes, los que hasta nos hacían aprender aguantando la vara.  Le he dicho a m'ijo que si no quiere contarnos qué fue lo que le pasó, pues que nos los escriba. Pero así se la pasa, nomás callado. La mujer y yo pues, ya estamos viejos y antes de irnos queremos saber la verdad. Pero nada, ni lo dice ni lo escribe.
Lentamente la mujer le extendió la mano. Él aceptó la invitación y sintió esa extremidad calientita, suave como ninguna otra que hubiera tocado antes. Emiliano la miró a los ojos y se quedó sin palabras. Se dejó llevar. Dejó un vacío en la sombra del árbol y se echaron a caminar juntos rumbo al arroyo cercano. Emiliano súbitamente perdió la noción de todo lo que le rodeaba. Sentía que navegaba en el aire caliente del vallecito y se sintió atrapado en una turbulencia de emociones que se le anudaban en el pecho, bajándole hasta el estómago en donde se le convertían en todo un revoltijo. Bajaron por una vereda rodeada de huizaches y uñas de gato hasta adentrarse en el corazón de uno de tantos carrizales que abundaban en el área. Ahí, debajo de los gigantescos carrizos  y sobre el bagazo, Emiliano se dejó tender boca arriba. No opuso resistencia. Al fin y al cabo, su sueño, como el de cualquier muchacho de su edad, se haría realidad. Por fin le había llegado, como caído del cielo, su turno para despotricarse en esos caminos embarrados  de deseo.
Ella lo besó lentamente desde la frente, a las mejillas, al cuello, detrás de los oídos, los brazos y hasta la punta de los dedos de los pies. Emiliano con los ojos entreabiertos observaba la escasa luz colándose entre las varas de carrizo entretejidas a lo alto. Suspiraba, jadeaba y se prometía que si estaba dormido y soñando uno de esos tantos sueños que dan a esa edad, no se despertaría antes de tiempo. Esta vez quería aguantarse.  Sin embargo no era así esta vez. No soñaba. Estaba vivo.

Tuesday, February 18, 2014

Extraños en su propia tierra

PUEBLOS INDÍGENAS DE LA CAPITAL MEXICANA



Refugiados guatemaltecos en México, Frontera Echeverría
(hoy Corozal), 1982
Adazahira Chávez
Milpa Alta, Distrito Federal
La Ciudad de México, la tercera más poblada del mundo, crece a costa de la destrucción de las tierras comunales de los pueblos originarios, acusan indígenas de la capital. Como arietes de este avance se preparan diversas leyes, como la de pueblos y barrios originarios y la de cementerios —que solamente reconoce a cuatro delegaciones como lugares donde existen pueblos originarios—, así como el cambio en la política ambiental, que dejará bajo control de gobierno los territorios de conservación ecológica pertenecientes a los pueblos, alertan desde la Coordinadora de Organizaciones del Anáhuac.
En 1987 se publicó el decreto que determinó la línea de conservación ecológica y la de desarrollo urbano. Dentro de la primera entraron cerca de 87 mil hectáreas, 97 por ciento de las cuales son propiedad comunal o ejidal dentro de las delegaciones Milpa Alta, Tlalpan, Xochimilco, Magdalena Conteras, Cuajimalpa y Gustavo A. Madero.
El segundo punto de quiebre fue el mismo que para los indígenas del resto del país: la modificación al artículo 27 constitucional, que “trajo consigo la posibilidad de que las tierras comunales de nuestros pueblos se convirtieran en mercancía”, apunta el comunero milpaltense José Cruz, integrante del Congreso Nacional Indígena (CNI).
El tercer ataque llegó con las administraciones capitalinas de izquierda, coinciden Juan Enrique Rodríguez Macario, de la Unión de Pueblos y Comunidades Purhépechas (residentes en la capital del país), y José Domínguez, representante de la Organización 5 de Mayo, de San Nicolás Totolapan: comenzaron las invasiones de territorios originarios con usos clientelares y la urbanización desmedida, además del desalojo de los indígenas que se dedican al comercio en el centro de la ciudad.
“Nuestras tierras, tanto cultivables como bosques, se llenaron de asentamientos irregulares y comenzó a escasear el agua. No es que no queramos que se dé el servicio a todos los capitalinos, pero tiene que hacerse de manera sustentable”, precisa Domínguez, quien recuerda que además, la Ley de Participación Ciudadana creada por Marcelo Ebrard borró como indígenas a los cuatro pueblos originarios de la Magdalena Contreras.
Al despojo y exterminio que históricamente sufrieron los pueblos indios de la capital se unieron los gobiernos perredistas, reproduciendo las mismas tácticas pero con la característica principal de lucrar con las necesidades de la gente.
Desde la Asamblea Autónoma de Santa Cruz Acalpixca —que ha librado recientes batallas contra la imposición de autoridades locales y el robo de agua— señalan que al despojo y exterminio que históricamente sufrieron los pueblos indios de la capital se unieron los gobiernos perredistas, reproduciendo también las mismas tácticas pero con la característica principal de lucrar con las necesidades de la gente.
Y para las nuevas leyes, señalan desde la Coordinadora de Organizaciones del Anáhuac, “el jefe de gobierno ya tiró línea, y hay supuestos compañeros ya trabajando en esa ley. A algunos los impusieron los partidos políticos”.  Además, la nueva política ambiental  tiene como objetivo controlar los territorios de los pueblos comprendidos dentro de la conservación ecológica, al pasar al control y administración del gobierno capitalino, advierten integrantes de los Bienes Comunales de Milpa Alta.
Existe otro elemento que pasa mucho más desapercibido pero también hace que los habitantes originarios abandonen sus tierras, señalan los indígenas: la subida del impuesto predial y los cambios de uso de suelo a conveniencia de las autoridades, sobre tierras que muchas veces son pulmones verdes, además de zonas sagradas, como el Cerro de la Estrella.
Los proyectos que se imponen en las tierras de los pueblos indios van desde gigantescas tiendas de autoservicio que destruyen su comercio local, como en Santiago Tepalcatlalpan, Xochimilco, la extracción de agua, como en San Pedro Atocpan, Milpa Alta, y Santa Cruz Acalpixca, en Xochimilco, los desarrollos turísticos (también en Xochimilco y Tláhuac), la construcción de multitud de viviendas para gente ajena a los pueblos (que trae ideas diferentes a las de los originarios, precisa Héctor Serralde, ejidatario de Tulyehualco) y las vialidades que destruirán áreas verdes y fragmentarán territorios, como el Arco Sur y la Autopista Urbana Oriente.
Por ejemplo, entre las amenazas más recientes están la proyección de un club hípico en Santa Cruz Xochitepec y la construcción de la Autopista Urbana Oriente. Este proyecto carretero afectará territorios de pueblos originarios en Xochimilco, Tláhuac e Iztapalapa;  tendrá 14.5 kilómetros, y para desarrollarla se expropiarán terrenos donde hay humedales y pozos de agua, y donde la población que no tiene auto particular asciende al 80 por ciento.
Los otros indios de la ciudad
Además de los indígenas que tienen sus territorios asentados dentro de la capital, existen otros de distintos pueblos que llegaron emigrados al Distrito Federal, la mayoría en búsqueda de una mejor situación económica.
Juan Enrique Rodríguez Macario, de la Unión de Pueblos y Comunidades Purhépechas, señala que como indígenas emigrados a la ciudad, organizarse para construir comunidad es difícil pues están fuera de su territorio. Los purhépechas residentes en la ciudad desde la década de los cincuenta sufren desprecio, despojo, explotación y represión, señala el joven, pues son discriminados, no son dueños de sus medios de producción ni tienen tierras qué cultivar y son continuamente hostigados por los gobiernos.
Rodríguez abunda: “Por ejemplo, una compañerita de primaria que no entiende al cien por ciento el español fue enviada al sicólogo por los profesores ‘porque no podía aprender’”.
Pero la ofensiva actual que enfrentan los indígenas migrantes es el despojo de sus fuentes de trabajo, como sucede en el perímetro A del Centro Histórico. En este lugar, desde hace décadas los indígenas practican el comercio, pero ahora son expulsados de la zona por los proyectos de reordenamiento y limpieza de la zona “para dejarla lista para el turismo”. Los afectados, señala el joven purhépecha, sobreviven con dificultades, pero también construyen alternativas: montan sus talleres de artesanías en los predios donde viven y están creando redes autónomas de salud y educación.

Saturday, October 19, 2013

Carta de Oaxaca:


maestros, un sueño indígena

Javier Castellanos Martínez

En Oaxaca, de cualquiera, padre, madre, abuela o abuelo de niños que asisten o han asistido a una escuela pública, después de tantos años de estar conviviendo con los maestros de la sección 22 del SNTE, motor principal de la lucha de la cnte, nuestras reacciones ya son bastante meditadas, cargadas de experiencias: más de 30 años con maestros en la oposición política. Hemos hecho de la suspensión de clases una tradición anual, hemos vivido con ellos una insurrección que logró paralizar y hacer a un lado durante meses al gobierno en turno (2006), casi nos hemos hecho indiferentes a las desapariciones y asesinatos de muchos maestros o sus familiares que tienen que ver con su comportamiento político. Ése es el ambiente escolar educativo en el que vivimos los que aún confiamos en la educación pública o que no tenemos la posibilidad de volvernos clientes de las numerosas escuelas privadas que han surgido en la ciudad de Oaxaca. Esto puede hacer pensar que este gran movimiento se refleja en todo el ámbito educativo; sin embargo esto es muy contradictorio, casi rayando en lo traumático, ya que encontrarse en la comunidad al maestro que vimos en el centro de la ciudad en una huelga de hambre, o al que se alimentaba y dormía en la calle para mantener su plantón, o al que vimos marchar combativamente gritando con convicción sus reclamos, encontrarse con ellos como nuestros maestros, es encontrarse a la esperanza. Creemos que son tan humillados como cualquier indígena. Sus reclamos de libertad, de democracia, de defensa inquebrantable de los derechos, nos ilusionan pensando que podrán entendernos.
Hoy que se está discutiendo la educación (aunque el gobierno no quiera) sería bueno generar formas que hagan que la educación colectiva y pública sea provechosa, que nos haga avanzar y nos saque del marasmo. Es necesario hacerlo por sectores; la educación para los indígenas del país no debe ser igual que la de los que no lo son.
Pero cuando en la cotidianidad escolar nos confrontamos con ellos, en las aulas, porque nos obligan a uniformar a nuestros hijos aduciendo los más absurdos argumentos —los niños se ven más bonitos y nuestra escuela más bonita, ocultan la diferencia entre los que tienen y los que no, son identificables por si se salieran de la escuela, motivan un mejor aprovechamiento—, tal vez lo más certero o la verdadera razón sería mejor: disciplinan (entiéndase amansan) y uniforman al futuro ciudadano. En cuántas escuelas indígenas no se ha discutido con esos maestros sus propuestas de usar traje, corbata y zapatos para los niños que terminan la primaria en la clausura del curso, ellos con argumentos demoledores:  “Deben ir aprendiendo cómo se usa lo que les puede hacer falta cuando salgan de su pueblo”. Nos dejan callados, y cuando no se obedece es porque la mayoría de los padres de familia no tienen para comprar esas extrañezas. Cuando los vemos como los más entusiastas promotores de los valores occidentales en pueblos indígenas: el espíritu navideño, la madre de un día (el 10 de mayo), la primavera desde el punto de vista europeo, alejar a los niños de su cotidianidad volviendo sus formas de vida en elementos escenográficos. Cuando no solamente callan sino que impulsan las cooperaciones económicas de los padres de familia para mantener personal, mobiliario, útiles escolares, en lugar de enseñar y acompañar a luchar porque el gobierno cumpla con sus deberes constitucionales. Cuando su falta de interés ha propiciado el continuo desplazamiento de las lenguas maternas de los pueblos indígenas.
Cuando sucede todo esto se llega a una gran neurosis colectiva, que se pregunta uno: si en éstos no puedo confiar para la resolución de mis problemas, qué hacer. Es cuando la mayoría de los padres de familia pierden toda iniciativa y ya sólo obedecen lo que el maestro dice, que para entonces ya puede darse el lujo de sólo sugerir.
Todo esto es lo que sucede en una región indígena, que es donde yo me muevo. Los maestros y maestras de mi región son mis amigos, parientes, compañeros de alegrías y fiestas, con algunos hemos trabajado juntos, la mayoría de ellos bien intencionados, nobles y trabajadores (hay excepciones). Entonces ¿qué pasa? Esto se puede entender si vemos el origen de los maestros para los pueblos indígenas: fueron jóvenes improvisados, con que tuvieran estudios de secundaria o algo de bachillerato bastaba, poco a poco aprovechando los días destinados al descanso empezaron a asistir a la ciudad de Oaxaca a centros pomposamente llamados de perfeccionamiento pedagógico, y muchos lograron títulos de licenciados o maestrías. Obviamente, lo que han reproducido en la comunidad a través de las aulas es lo que en esos centros se les ha inculcado. Ahora ¿quiénes son los que enseñan en esos centros? No son profesionales de la educación, la mayoría son profesionistas que trabajan durante la semana en instituciones que poco tienen que ver con la educación, y que los fines de semana para completar sus ingresos hacen la labor de pedagogos. Así es como funciona la formación del maestro de pueblos indígenas.

Fotos: Thomas McGovern
Hoy que se está discutiendo la educación (aunque el gobierno no quiera) sería bueno generar formas que hagan que la educación colectiva y pública sea provechosa, que nos haga avanzar y nos saque del marasmo en que nos encontramos. Es necesario hacerlo por sectores; la educación para los indígenas del país no debe ser igual que la de los que no lo son. En primer lugar, incluso por cuestiones didácticas, es necesario atender el uso de la lengua propia para empezar a aprender. Hay que asomarse a la experiencia educativa de los pueblos zapatistas, a la mejor de allí puede venir la inspiración, para volver la educación algo útil para la solución de los problemas colectivos.
Para terminar quiero agradecer a los maestros que están luchando por sus derechos, porque han hecho que este asunto de la educación esté en las tiendas, en las cantinas, en los centros de trabajos, en el facebook. Tanto, que me provocó un sueño: soñé que el gobierno decretaba suspensión de clases durante todo el año escolar en curso y en todas las escuelas del país, para que maestros, pedagogos, padres de familia, estudiantes, gobierno y ciudadanos en general empezaran a plantearse no una reforma educativa, sino una revolución educativa. Por eso cuando desperté, se me ocurrió escribir esto. Adelante maestros

Wednesday, July 24, 2013

Sin importar lo que traiga el futuro


John Berger


Vayan al lugar de los hechos, observen, investiguen, informen, rescriban, redacten una versión final que se publicará y será leída en extenso (aunque uno nunca sepa en realidad qué es lo ancho y qué lo angosto). Vuélvanse escritores controvertidos, uno de los que son amenazados con frecuencia, pero que también reciben respaldo: alguien que escriba del destino de millones de personas, mujeres, hombres, niños. Los acusarán de arrogancia pero sigan escribiendo, sigan desmadejando esos proyectos de los poderosos que provocan más y más inmensas tragedias evitables. Hagan notas, crucen y vuelvan a cruzar el continente, sean testigos de la evidente desesperación, continúen publicando y arguyendo una y otra vez, mes tras mes, hasta que los meses sumen años.
Pienso en ti, Arundhati Roy. Y no obstante contra lo que protestamos, lo que advertimos, continúa incesante y sin freno. Continúa irresistible. Continúa cual si existiera en un silencio inquebrantable y permisivo. Continúa como si nadie hubiera escrito una sola palabra. Así que nos preguntamos: ¿cuentan las palabras? Y habrá ocasiones en que nos regrese una réplica que diga: las palabras aquí son como las piedras que les ponen en los bolsillos a los prisioneros amarrados antes de echarlos al río.
Analicémoslo: toda protesta política profunda es invocar una justicia ausente, y la acompaña la esperanza de que en el futuro esa justicia quede establecida; esta esperanza, sin embargo, no es la razón primera para protestar.La gente se manifiesta porque no hacerlo es demasiado humillante, demasiado aplastante, demasiado letal. La gente protesta (monta una barricada, toma las armas, se va a huelga de hambre, se toma de las manos para gritar o escribe) con el fin desalvar el momento presente, sin importar lo que traiga el futuro.
Protestar es negarnos a ser reducidos a cero y a que el silencio se nos imponga. Por lo tanto, en el preciso momento en que alguien hace una protesta, por hacerla, se logra una pequeña victoria. El momento, aunque transcurra como cualquier otro momento, adquiere un cierto carácter indeleble. Se va y sin embargo dejó su marca. Lo principal no es que una protesta sea un sacrificio efectuado en pos de un futuro alternativo más justo. Lo principal es la redención del presente —algo que parecería no tener consecuencias, que parecería ser una acción inconsecuente [sin lógica, desconectada del futuro, “irrelevante”]. El problema es cómo vivir una y otra vez con la supuesta ausencia de consecuencias, con lo inconsecuente.

Sunday, March 11, 2012

cerro de la tortuga


Casas “feo”
la inmobiliaria del fin del mundo, enfrenta la resistencia
en cerro de la tortuga

Adazahira Chávez, Jaime Quintana, Marcela Salas
Zacatepec, Morelos

fotos: HERIBERTO RODRÍGUEZ.
Cumbre Huichola en el Cerro Quemado, 7 de febrero
Comuneros nahuas de Tetelpa se mantienen firmes en un plantón indefinido y llegarán “hasta las últimas consecuencias” para defender sus tierras comunales del complejo habitacional que la empresa Casas geo, en complicidad con el gobierno del estado, pretende construir en las faldas del Cerro de la Tortuga, sitio sagrado y lugar de recarga de mantos acuíferos, cuyo ecosistema se vería gravemente afectado con las obras.
El 29 de noviembre de 2011, la constructora comenzó la tala de 101 hectáreas, por lo que pobladores de Tetelpa tocaron las campanas de la iglesia y salieron a defender sus tierras. Luego de detener la obra, organizaron un plantón a un lado de la tierra devastada, donde permanecen hasta la fecha, exigiendo la revocación de las licencias de construcción.
“Vinimos y dimos la lucha”, explican. “Había 200 trabajadores y nosotros, 19 personas del pueblo, vinimos con machete en mano a sacarlos, porque estas tierras originalmente nos pertenecen”.
De acuerdo con un estudio de impacto ambiental, la construcción de un desarrollo urbano aquí tendría un fuerte impacto en toda el área: no se recargarían los mantos acuíferos por la plancha de concreto y el agua de las lluvias sería desviada hacia otros pueblos y comunidades, por lo que habría riesgo de inundaciones.
El proyecto inicial contempla la construcción de 728 casas, para 28 mil habitantes. Pero en Tetelpa viven menos de cinco mil personas que se preguntan “¿cómo nos van a meter aquí más 20 mil habitantes de golpe y porrazo?”

Saturday, January 14, 2012

Cinco tesis sobre la violencia contra el maíz



Hubo consenso y se decidió que viniera
el maíz morado, el maíz amarillo,
el maíz rojo y el maíz blanco, y de esto se hicieron
nuestros huesos, nuestra sangre, nuestra carne.


Popol Vuh


El maíz no es una cosa, un producto; es un tramado de relaciones, es la vida de millones de campesinos cuyo centro civilizatorio milenario es la comunidad y la vida en la siembra. Siendo México centro de origen del maíz, uno de los cuatro alimentos cruciales para la humanidad, los ataques al maíz y a los pueblos que lo cultivan van contra las estrategias más antiguas y con más posibilidades de futuro de la humanidad.
El maíz es también un cultivo comercial importante para el sustento de millones de familias de agricultores. Su rentabilidad puede fortalecer la seguridad y soberanía alimentaria del país si se cuenta con las políticas públicas apropiadas para lograrlo.

El zapatismo
otra manera de mirar el mundo


foto: HIRZ. Money, circa 1950
Marcela Salas Cassani, San Cristóbal
de las Casas, Chiapas, México.
En el marco de los 18 años de levantamiento zapatista, cientos de activistas y académicos provenientes de diversos países se reunieron en esta ciudad durante el segundo seminario internacional de reflexión y análisis “Planeta Tierra: movimientos antisistémicos” y reflexionaron sobre la trascendencia de la insurrección indígena.
Durante el coloquio —que se celebró del 30 de diciembre al 2 de enero en la Universidad de la Tierra— el sociólogo y director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal, Boaventura de Sousa, sostuvo que “el levantamiento de Chiapas fue el primer gran momento mundial de resistencia al neoliberalismo” y agregó que los zapatistas son precusores de otros movimientos alrededor del orbe, pues “nos enseñaron otra manera de mirar el mundo y una nueva lógica organizativa”.
De Sousa dijo también que a 18 años de que los zapatistas dieran a conocer su palabra “no se puede mirar desde la izquierda y luchar contra el capitalismo sin este referente”.
Don Pablo González Casanova, reconocido intelectual mexicano y ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no pudo asistir al encuentro por problemas de salud, pero coincidió con De Sousa en una ponencia escrita ex profeso para la ocasión, donde sostuvo que “el movimiento mundial de los indignados de la Tierra comenzó en la Lacandona”.

Sunday, July 31, 2011

Batalla contra el ecocidio en el Edomex Los indígenas rechazan las privatizaciones de Peña Nieto


 OJARASCA JORNADA CARAVANA CHERAN

Marcela Salas Cassani


Santa María Atarasquillo, Estado de México. El proyecto carretero Toluca- Naucalpan y Lerma–Tres Marías, que desde hace tres años el gobierno del estado intenta construir sobre la reserva ecológica del Parque Otomí-Mexica, provocaría la tala de cientos de miles de árboles, “la desaparición de mantos acuíferos y la inaccesibilidad a nuestros lugares sagrados”. “No lo permitiremos”, aseguran representantes ñañhús de diversas comunidades del Estado de México entrevistados por Ojarasca.

Cherán y Ostula Una nueva luz en el horizonte michoacano


Gloria Muñoz Ramírez. Morelia, Michoacán. Las experiencias de autodefensa indígena que encabezan las comunidades nahua de Ostula y purhépecha de Cherán, representan una alternativa de organización comunitaria desde abajo en defensa del territorio contra la delincuencia organizada, los paramilitares y las autoridades que actúan en complicidad con el narcotráfico.
En Ostula y en Cherán, la primera localizada en la costa michoacana y la segunda en la meseta purhépecha, se organiza la población para protegerse de “todos” (delincuentes, gobiernos, talamontes, caciques, paramilitares) y en ambas comunidades han logrado abatir, sin las instituciones, los actos delictivos, con excepción de los asesinatos y desapariciones que tienen que ver más con la represión a su organización que con la delincuencia común.
Entrevistados por Ojarasca, representantes de ambas comunidades coinciden en que sus pueblos representan dos esfuerzos reales para enfrentar la violencia cuando se han agotado todas las instancias y los gobiernos no responden, pues suelen estár coludidos con el crimen organizado. Los costos y los retos no son pocos. En Ostula, en estos dos años fueron desaparecidos cuatro miembros de la comunidad, y en los últimos seis meses han sido asesinados 16 de sus compañeros “por miembros de la delincuencia organizada al servicio de los supuestos pequeños propietarios de La Placita”. En Cherán se cuentan diez homicidios en los últimos tres años (tres en los dos meses de la resistencia) y cinco “levantones”. Pero sus luchas, coinciden, ya no tienen regreso.
En Ostula se reactivó hace dos años la policía comunitaria tradicional y la formación de un cuerpo de guardia comunal para proteger la posesión de sus tierras recuperadas; mientras que en Cherán la seguridad está a cargo de la ronda tradicional desde el 15 de abril y es apoyada por rondines de vigilancia conformados por toda la comunidad. La implementación de su autodefensa, explican, “no es ilegal, pues está amparada en acuerdos internacionales y en el pleno ejercicio de la autonomía”.
La policía comunitaria nahua funciona en el paraje recuperado de Xayakalan, donde “no hay violencia ni asesinatos, pues éstos han ocurrido principalmente en la carretera costera número 200, bajo vigilancia federal, y en poblados fuera de nuestro territorio”. En Ostula, relatan, “con todo y nuestros muertos y desaparecidos, hemos logrado detener la delincuencia, la construcción de carreteras, las minas, los proyectos turísticos. Todo con organización”.
En Cherán, por su parte, en estos más de dos meses han disminuido en un 90 por ciento los índices de delincuencia, las extorsiones, los robos a vehículos y domicilios, el abigeato, los levantones y la destrucción de sembradíos. La tala de bosques se paró también en un 90 por ciento, “pero no alcanzamos a cubrir la vigilancia de todo el territorio, pues es enorme y aún están saliendo dos o tres vehículos diarios con madera, lo cual no es nada, considerando que antes del levantamiento salían más de 200”.
Ninguna de estas dos experiencias se concibe sola. Al momento de la entrevista colectiva, los comuneros nahuas intercambian experiencias con los purhépechas. Hay planes para organizar un encuentro de experiencias de autodefensa, donde cada una hable del camino recorrido, de sus problemas, retos y avances. La solidaridad es palpable. “Así aprendemos y nos damos ánimo”, coinciden, juntos, los entrevistados.
Sobre la trascendencia de sus luchas y el referente que construyen a nivel nacional, los de Cherán reconocen con modestia ser parte de “la esperanza de que hay formas de protección comunitaria cuando impera la desconfianza en los cuerpos de seguridad institucionales”. Los de Ostula, por su parte, indican que su experiencia es un ejemplo de que se puede trabajar “sin el permiso” del gobierno. “Nadie arriba hará nuestro trabajo y sólo nosotros podemos responder. Además, si te desorganizas eres más perseguido, y seguro acabas en la cárcel o muerto”.
En ambas luchas, coinciden, lo primero fue dejar a un lado los partidos políticos y las diferencias religiosas. “En Ostula se rebasaron todas las instituciones, los partidos y los gobiernos. Se tomó la decisión de no participar en las elecciones y organizarnos para salvaguardar a la comunidad sin el permiso de nadie, sólo de la asamblea”. En Cherán “ya no dejamos que los partidos políticos interfieran en nuestras decisiones y nos dividan”. Fue de lo primero que acordaron. “Se dejaron atrás las ideologías partidistas, las diferencias religiosas y hasta los pleitos entre familias”.
Cherán “es sólo una respuesta local a la violencia y al despojo, que busca sobrevivir”, pues ven “que se puede hacer algo distinto para enfrentar el desastre en el que nos han metido”. En Ostula dicen: “desde el momento en que recuperamos las tierras cada amanecer es una victoria, cada día estamos frente a la lucha”.

Nuevos retos para Cherán
La movilización en Cherán empezó el 15 de abril, cuando los talamontes entraron al ojo de agua de La Cofradía y un grupo de comuneros los enfrentó, detuvieron a cinco de ellos e iniciaron la defensa activa de sus bosques. En unas cuantas horas el pueblo entero salió a las calles a defenderse, colocar barricadas y organizar rondines nocturnos para salvaguardar la comunidad, poniendo un alto a la tala indiscriminada de sus montes y a la ola de violencia que los tenía “hasta la madre”, con secuestros, extorsiones, robos y “levantones”.
Hoy, advierten los comuneros, a más de dos meses del inicio del levantamiento los retos de la organización se han incrementado. La prioridad inicial fue organizar la seguridad interna, para lo que se armaron con palos, piedras, machetes, azadones, palas y lo que pudieron, y enfrentaron a quienes desde hace tres años devastaban los bosques de la comunidad, con la protección de grupos armados y del gobierno que no ha hecho nada para pararlos.
En las semanas siguientes empezaron a organizar comisiones de educación, salud, imagen, prensa y abastecimiento. Y hoy los retos más importantes están en la reactivación de la economía, para lo que crearon una comisión de producción, y en la reeducación de la población para que interiorice el respeto a las comisiones encargadas de la vigilancia. En el poblado actualmente hay ley seca, pero “la gente no siempre hace caso y por eso hace falta una mayor concientización y, sobre todo respeto, que la gente entienda que estamos en un proceso para construir nuestra propia protección”.
Con la organización y el paso del tiempo se han incrementado las necesidades. Los rondines de vigilancia requieren  de lámparas, impermeables, radios de banda civil, botas, etcétera. Mientras que para el sostenimiento de las barricadas y de las 179 fogatas con que se vigilan los cuatro barrios de Cherán, se necesitan víveres: café, azúcar, frijol, arroz, sal, aceite y demás comestibles.
El movimiento, explican, tiene su raíz en nuestra identidad como pueblo, en nuestra cultura y nuestro vínculo con la naturaleza. “Pero de cualquier forma hace falta mucho trabajo para reconstruirnos y fortalecernos. Ya dimos el primer paso, que fue la solución a la emergencia, pero cada día nacen nuevos retos. Ahora estamos en el inicio de la reconstrucción de la comunidad, con el ejercicio pleno de la cultura y nuestros derechos”.
Cherán cuenta con 27 mil hectáreas de territorio comunal, dentro de las cuales 20 mil son boscosas; de éstas han sido incendiadas y taladas, totalmente destruidas, más del 80 por ciento, y el otro 20 por ciento también ha sufrido la tala, pero aún no lo han incendiado. Esta situación los llevó a movilizarse.

Dos años de resistencia en Ostula
El 29 de junio se cumplieron dos años de que los nahuas de Ostula, apoyados por los comuneros de El Coire y Pomaro, recuperaron más de mil hectáreas que durante 40 años estuvieron invadidas por supuestos pequeños propietarios de la comunidad La Placita. Las tierras recuperadas han sido disputadas por narcotraficantes, inversionistas inmobiliarios, los supuestos pequeños propietarios y empresas mineras. Sólo que pertenecen a los nahuas.
En junio de 2008, recuerdan en un comunicado reciente, desesperados ante la invasión de su territorio, la lentitud y la falta de respuesta de las diferentes instancias de gobierno, la comunidad decidió en asamblea que su lucha no tendría nada que ver con los partidos políticos y  decidieron recuperar, el 28 de junio, el paraje llamado la Canaguancera, fundando ahí el poblado autónomo y campamento en resistencia Xayakalan.
A raíz de la recuperación de esa parte de su territorio, la reactivación de la policía comunitaria y la guardia  comunal, y la construcción del poblado autónomo Xayakalan, “se agudizó el hostigamiento y la represión por parte de grupos de paramilitares fuertemente armados, contratados y protegidos por los supuestos pequeños propietarios de La Placita y con la complicidad u omisión de la Marina Armada de México y demás fuerzas militares que operan en la zona”.
Con todo y el hostigamiento, llegaron a su segundo aniversario “celebrando la recuperación de las tierras”, lo que representa “un triunfo grande para nosotros, porque las mantenemos y no hemos dejado que nos las arrebaten”, señala un representante del nuevo poblado, que se localiza en el litoral del Pacífico michoacano, donde actualmente siembran maíz, papaya y ajonjolí.
Lo que sigue, señalan, es seguir trabajando la tierra, edificar el poblado, hacerlo más grande. “También tenemos que buscar la forma de fortalecer nuestra organización. Ya no es lo mismo que hace dos años. Hay nuevos retos y sin nos atrancamos, nos apagamos”.
Los comuneros nahuas explican que en Ostula “ya no dependemos del gobierno, él mismo cómplice de la delincuencia, sino sólo de la organización comunitaria: ahí está nuestra fuerza”.
A los desafíos de organización interna bajo permanente hostigamiento, se suma ahora la emergencia suscitada por el paso del huracán Beatriz por su territorio. El 21 de junio, Xacakalan fue duramente golpeado por el fenómeno natural que destruyó casas, milpas y árboles frutales.(Para  apoyar la reconstrucción de la comunidad se reciben víveres en el local de Uníos, Carmona y Valle 32, colonia Doctores, México df, y depósitos en la cuenta bancaria 2776589065, a nombre del Encargado del Orden, Bernardino Gómez Mata, BBVA Bancomer, sucursal 1256 de Tecomán, Colima. clabe 012 097 0277765).


 ojarasca  jornada cheran  osula
“Los retos de la organización se han incrementado”. Fotos: Víctor Camacho

Sunday, July 03, 2011

La defensa del desierto de Coronado, SLP

ojarasca en la jornada

A quién le importa Wirikuta



Antonio Hayuaneme García Mijarez, Guadalajara. 

El lugar llamado Wirikuta, el sitio de nuestros antepasados mayores, del venado convertido en híkuri, del nacimiento de nuestro más viejo abuelo el sol, desde tiempos que no tiene sentido contar en años, es el principal sitio sagrado de nuestro pueblo. Eso y más es lo que representa este lugar para todos aquellos que nos consideramos wixaritari.
Somos originarios de la Sierra Madre Occidental, y nuestro territorio está entre los estados de Jalisco, Durango y Nayarit. El total de población en hogares Wixaritari se estima en 73 mil 929 habitantes. Wirikuta es uno de los 5 puntos sagrados : Hauxamanaka en Durango, Xapa Wiyeme y Tee’kata en Jalisco, Tatei Haramara en Nayarit, y el más importante para nosotros, pero también para otros pueblos (coras y tepehuanos), Wirikuta. La zona sagrada se ubica en San Luis Potosí y abarca una extensión de 140 mil 211.85 hectáreas en los  municipios: Villa de Ramos, Charcas, Villa de Guadalupe, Villa de la Paz, Matehuala y Catorce.
No es un lugar pasivo como estas letras, vive como nosotros, como todos. A este lugar, nuestros ancestros y actualmente, se ha peregrinado año con año cientos de kilómetros desde la Sierra Madre Occidental, para dar cuenta, solicitar, agradecer y repetir en este ciclo de vida lo que hicieron los antepasados. Son ellos quienes nos dejaron el agua, el peyote, para seguir haciendo lo que ellos comenzaron al crear el mundo. Paralelo o diferente al pensamiento científico, en el pensamiento indígena las razones y fundamentos nacen de los manantiales.

Pensadores mayo-yoreme



“No somos nadie para despertar a otros. Solamente que es nuestro deber”



Ramón Vera Herrera, Punta de La Laguna, Cohuirimpo, Sonora. ¿Será que los visionarios, los profetas, surgen y comienzan a hablar sólo cuando los tiempos son oscuros y es necesaria la luz de las palabras? Ahí está el consejo de ancianos de la tribu yoreme de Cohuirimpo, a las afueras hoy de la ciudad de Navojoa.

Todavía en 1950 la región, en la orillada del desierto, era monte cerrado y el río Mayo corría grande, verde, fuerte, repleto de lubina, lisa, tortuga, carpa y eso que acá le llaman cauque: el camarón de río.

“De ese entonces mucho ocupábamos el río y nos bañábamos, más en cambio ahora viene dañado por la química de los hospitales, de las granjas de pollos y puercos, de los campos agrícolas que rezuman fertilizante y pesticida. Esa química lo ha estado matando todo. Ahora viene muerto cualquier animalito que llegue uno a sacar”, dicen a retazos unas quince personas mayores, mujeres y hombres, que se reúnen dos veces por semana a pensar y estudiar juntos. “Es un grupo de estudio”, dice Fidelia Gocobachi, “y revisamos documentos, hacemos el resumen, hablamos de las informaciones que nos llegan”. “Son refinaciones documentadas de lo que ocurre”, completa Alfredo Osuna, presidente de ese consejo de ancianos.

Esta asamblea de autoridades sesiona y piensa el mundo en el centro del infierno agroindustrial que devoró la vida comunitaria instaurando la desolación de los agrotóxicos y el desamparo social. Piensa en colectivo en un territorio del que se apoderaron a la mala las corporaciones para instalar enormes monocultivos de trigo, alimento de los puercos, un trigo del que está vetado recoger siquiera un haz, so pena de ser reprimido por las guardias privadas o la policía que vigila los terrenos “para que no haya transgresiones”.

Sunday, April 03, 2011

CONGRESO NACIONAL INDIGENA


XXIX REUNION  AMPLIADA DE LA REGION CENTRO PACIFICO


Los delegados indígenas de los diferentes pueblos naciones comunidades tribus  y barrios de México: p’urhepecha, coca , triqui, nahua, ñhaatho’ , n’an ncue, tzetal, ñañhu, ayuuk, binniza, tzotzil, binniza y wixarika,  reunidos  y convocados en la comunidad de Nurío con el permiso  de Parajpeni (nuestra guía de vida), Nana Kuerajperi, Tata Kuerajperi y de Tariata (aire), Itsï (agua), Ch’piri (fuego), Echeri (tierra), nuestra palabra dice: Juchari irekua ka juchari uinapekua (nuestra vida, nuestra fuerza) kungorhentskua, Iretaeri anhatsekuarhekua (unidad, autonomía y resistencia de los pueblos)

MANIFIESTO

Sunday, October 24, 2010

Tu voz respalda mi porvenir, poesía

ojarasca

 

Tu voz respalda mi porvenir


Juan Álvarez


La niebla forma tu cuerpo
cuando voy por la vereda
a probar mis brazos con el hacha:
el filo del rocío es delgado,
parece el brillo de tus ojos
y por tus ojos
juro que algún día derrotaremos a la miseria. 
Pequeña golondrina del tiempo,
me eclipsas con tu cuerpo hermoso,
bebiendo en cada gota la escarcha de tu luz
es tierno el rocío que toca tierra. 
Entre mis venas el himno del amor,
tu suspiro de estrella naciente,
de piel maciza y fuerte,
que llena de valentía mi corazón. 
Niña luna te mueves
con mirada silenciosa,
tu voz resguarda mi porvenir. 

          **
La orilla del aire te toca,
el cúmulo de nubes te canta,
en la luna estalla tu aroma:
hagamos de esta herencia tierra amorosa. 
Mujer, la lluvia
abunda en tus manos de ixim;
de palabras ancestrales
refulge el relámpago por ti. 
Tienes la esencia del sur,
posees el silencio de las estrellas,
dueña de mi pasión más pura. 
Tu mano destroza la hierba,
y tu sangre fluye sorprendida
multiplicando la nación del maíz.

          **
Ave que brilla entre notas,
elogio del viento tus pechos de aurora
el alba nace en tu alegría;
somos eternos labrando la noche. 
Te necesito como el día
para que al alejarte me dejes tu silueta,
con el gesto de tu boca
crecerá este horizonte de pinabetal. 
El aire suena afuera buscando tu aliento
bajo el asombro de lo eterno,
bebe la noche mi sangre,
cada segundo espero que bordes mi nombre.  
El brío del tiempo
lo vi por tus ojos;
percibí el canto de tu astro:
dejas tu palabra en mi boca.
___________________________________________________________
Ya spas abak’etal te tokal
k’alal xbon ta tutin be
ta spijuptesel ta echej te k’ab:
jaynax yej te ts’ujul,
jich bit’il slemlonil sk’aal asit
ya kal ta asit
te ya jtsaltik jun k’ajk’al te me’bajil.
Tutin yulich k’ajk’al,
ya st’upon sit st’ujbilal te abak’etal,
ta t’ulut’ul ya kuch’ ya’lel te axojobil
uninax sts’ujul stek’an sba ta balumil.
Ta jchial te sk’ayojil k’anjel,
a’ch’il ek’ te sjik’el awo’tan,
yijuben anujkulel sok tulan,
te snojtes ta tulanil te ko’tan.
U ach’ix ya tij abaj
ta ch’aben k’elujel,
ya skanantaybon te jkuxlejal.


          ** 
Ya spikat te sti’il ik,
te sbak’etal tokal ya sk’ayintayat,
ta U ya xt’om awik:
jpastik te jmajtantik ta bujts’an k’anjel balumil.
Ja’al ants,
ya s-uts’ub ta ak’ab te ixime;
ta sk’op jme’tatik
xlemlon ta atojol te chawuke.
Slekil xk’exab k’inalat,
jawich’o te xch’aben ek’etik,
yajwal sbuts’ xk’ixinul jbak’etal.
Ya stujtun ak’ab te ja’mal,
yanax ta beel te ach’ich’el
ta smuk’ubtesel te slumalil ixim.

          **
Smutil ja’mal te ya xtil ta k’ayoj,
sk’intayel ik’ te sakubel k’inal achu’
te xojob ya xch’iknaj ta atsee;
sbajtelotik ta ts’unel te ajk’ubale.
Ya jk’anat bit’il k’ajk’al
yu’un k’alal ya xbat ya wijk’atabon te anok’etal,
sok yik’al aweje
yame xch’ij ta steklejal slumal k’isis.
Te ik’ ya xk’opoj ta wuera ta slejel sjik’el awo’tan
ta yanil t’ujbil bajtelil,
te jch’ich’el ya yuch’ te ajk’ubal,
ta ts’inits’in ya jmalij te ya-ajalbon te jbi’il.
Te xojobil k’ajk’al
lakil ta sit;
la-kaybey sk’ayojil te abak’etal:
ta kej awijk’atay te ak’ope. 

 

Juan Álvarez Pérez nació en el paraje Pinabetal (Chilón, Chiapas) en 1973. Su idioma original es el tseltal. Participó en las colecciones colectivas Del caos a la palabra, 2001; Distintos colores de la tierra,2001; Delirio de sombra, 2004, y Vapor de luz (Sab xojob), 2007. Su primer libro fue Así canta la muerte (Jich ya xk’ayin te lajele), 2006. Estos poemas pertenecen a la serie “Coqueteo” de Se ha cansado el silencio (Lubenix te ch’aben), libro que ganó el certamen continental Canto de América este año.

Persecución contra Radio Ñomndaa

En diciembre de 2004 se escuchó por vez primera La Palabra del Agua, Radio Ñomndaa, engendrada al interior del municipio autónomo de Suljaa’ (Xochistlahuaca), habitado por nn’anncue (amuzgos), cuya lengua se conoce precisamente como el ñomndaa, (literalmente, la palabra del agua).

Sunday, October 03, 2010

Ojarasca







ojarasca tarahumara

 

¿Qué tenemos que celebrar?


Margarita García Durán, mazahua, ex presa política originaria de San Antonio Pueblo Nuevo, municipio San Felipe del Progreso, Estado de México.

Los pueblos indios no tenemos nada que festejar porque siempre somos los discriminados, los marginados, los olvidados de este país. No se puede festejar nada cuando sabemos que hay millones de personas que no tienen salud, educación, justicia, así no tenemos nada que festejar. En dado caso una conmemoración de las personas que dieron la vida por dejarnos bien, pero los malos gobiernos cada día nos quitan lo que nos dejaron y al final de cuentas estamos de mal en peor.

Tuesday, August 17, 2010

CONAGUA, la nueva amenaza

ojarasca

Tehuantepec, 1985

 

Atenco, el sabor de la libertad


Marcela Salas y Sergio Castro. San Salvador Atenco, Estado de México. Cuatro años recluido en el Penal del Altiplano, lugar donde se encuentran presos los delincuentes más peligrosos del país, no lograron que Ignacio del Valle ni el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) abandonaran su lucha contra el proyecto aeroportuario que el gobierno pretende realizar arrebatándoles su territorio.
“La mayoría de nuestra gente, nuestras mujeres, se mantuvieron en pie de lucha y el resultado es que aquí estamos. Seguimos en resistencia. No queremos ningún aeropuerto, ningún proyecto del gobierno porque sabemos que sólo lo quieren para obtener ganancias que no serán en beneficio de la mayoría”, explica Ignacio del Valle mientras camina por las tierras que ha defendido el FPDT durante más de diez años.
Del Valle y otros 11 hombres de Atenco estuvieron presos desde mayo de 2006 y, gracias a la incansable lucha del Frente y al apoyo de múltiples instancias nacionales e internacionales, recuperaron su libertad el pasado primero de julio.
“Por defender la tierra que nos corresponde nos llaman criminales, nos apresan, nos meten a la cárcel y nos dan 112 años de prisión, más 7 averiguaciones. La idea era exterminar y dar un escarmiento para que no se repitiera esto en otro lugar. Pero gracias al apoyo solidario que tuvimos de tanta gente, aquí estamos de nuevo.”
“Todos aquí le entramos al asunto de la defensa de la tierra, de nuestra vida, de nuestro mundo – dice Ignacio – y nos sentimos plenamente orgullosos de cada hermano, de cada compañera. Esto es lo que somos, lo que valoramos y no estamos dispuestos a tener que pedir nuestra libertad como una dádiva.”
CONAGUA: una amenaza latente 
A pesar del triunfo que la liberación de los presos representa, el gobierno no ha abandonado la idea de construir un aeropuerto en territorio mexiquense. Al asumir la presidencia de México en 2006, Felipe Calderón advirtió que en su sexenio se lograría, por fin, construir el nuevo aeropuerto, pero “únicamente en territorio federal”.
A principios de 2009, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), utilizando como pretexto un programa llamado “Zona de Mitigación y Rescate Ecológico en el Lago de Texcoco”, adquirió 600 hectáreas de las 2 mil que pretendía para llevar a cabo el supuesto rescate.
Al respecto, comenta Del Valle: “El proyecto de la CONAGUA es lo mismo, pero ahora inciden en las comunidades de otra forma; engañan a la gente diciéndole que ‘ya no va a hacerse el aeropuerto, pero aquí está el apoyo, hay proyectos productivos del campo y todo esto tiene que ser una zona ecológica, la tenemos que proteger’.”
Algunos comuneros de las localidades de Nexquipayac  e Ixtapan – situadas en el municipio de Atenco – vendieron ya sus parcelas a la CONAGUA. De esta manera, planean cambiar el uso de suelo para convertir esas tierras en territorio federal.  “El miedo hizo su función en algunas poblaciones – explica Del Valle –, la represión cumplió un objetivo,  envió un mensaje al pueblo: no se sigan defendiendo, no se sigan oponiendo a los proyectos del gobierno porque miren lo que les puede pasar.” 
Ignacio del Valle refiere que es a través de incentivos y programas para “reactivar el campo” como la CONAGUA ha logrado hacerse de algunas hectáreas para convertirlas en territorio federal. “En Ixtapan son ganaderos y necesitan del campo. Ésa es su forma de vida. Y nos preguntamos  ¿cómo es posible que  a ellos los hayan convencido? Desde luego que el trabajo ha sido de mucho tiempo por parte del gobierno: los ha absorbido, los ha hecho depender. Resulta que mientras nosotros estábamos en el fragor de la batalla, a ellos les estaban dando presupuesto, las ayudas llegaban a ese lugar”, refiere Del Valle y advierte que “el gobierno está entrando por lo más sutil, pero  ya lo detectamos y estamos en alerta, informándole a los compañeros: ‘¡Cuidado!, nos están ayudando por ahí, pero el fin es sorprendernos nuevamente con el proyecto del aeropuerto’. Quieren convencer a la gente, penetrar en los pueblos.”
El  constante acoso 
“Un proyecto neoliberal de enormes dimensiones es lo que no les permitimos realizar en 2001 –  explica Marta Pérez, otra integrante del FPDT –. Tenían ya un diseño que transformaba totalmente nuestro territorio con carreteras, corredores industriales y turísticos, nuevas zonas habitacionales e incluso ferrovías que rodearían toda el área, pues este aeropuerto estaba destinado a ser el centro de operaciones del Plan Puebla-Panamá; iba a ser un aeropuerto de carga y descarga de maquinaria y de materias primas.”
“Por haberles impedido – continúa Marta –  realizar sus sueños de grandeza y de poderío político y económico, lo pagamos con la represión del 2006 y con el acoso que vivimos día con día, pues actualmente siguen sobrevolando este territorio helicópteros de la policía y del ejército, lo cual nos indica que aún tienen la idea de construir su aeropuerto en nuestras tierras.”
La construcción del aeropuerto no sólo significaría un cambio radical en la forma de vida de quienes habitan en este municipio del Estado de México, sino que representaría – como advierte Marta Pérez – “la pérdida de un centro de equilibrio ecológico, pues Atenco, por estar ubicado en la superficie del ex lago de Texcoco, funciona como un vaso receptor de aguas de lluvia, que, si no tienen a dónde ir, incrementarían el riesgo de inundaciones en Atenco e incluso en la Ciudad de México.”
Las victorias de Atenco 
A pesar de la tensión, la adversidad y la incertidumbre, los hombres y mujeres de Atenco tienen sus ojos y sus manos en el campo y eso significa, por sí mismo, una victoria. “Hay que lograr que nuestros jóvenes amen el campo, pues esa es una forma de resistencia”, dice Ignacio del Valle y continúa: “Una de las formas inmediatas para seguir con la defensa de la tierra es sembrándola.”
No obstante la represión que ha padecido, el pueblo de Atenco ha sabido defender con dignidad su territorio desde que surgió la amenaza de perder las tierras en el 2001, y durante todo este tiempo, han saboreado más de una vez las mieles del triunfo. Por ejemplo en 2002, cuando lograron echar abajo el decreto expropiatorio y se dio por cancelado el proyecto del aeropuerto o hace poco más de un mes cuando sus 12 presos y los 2 perseguidos políticos obtuvieron la libertad.
El FPDT ha conquistado otras batallas, quizá menos conocidas, pero igualmente meritorias y enfocadas – como la lucha por la tierra –  a la construcción de un mundo más digno. Un claro ejemplo es el proyecto educativo del Frente, que consiste en la impartición de un curso gratuito  para ingresar al nivel medio superior, pues, como comenta Alberto Alonso Sarmiento,  uno de los encargados del proyecto, “en México tenemos un problema muy grave entre el nivel básico y el superior  y por eso decidimos abrir este curso, no sólo para habitantes de Atenco, sino para gente de toda la región y los municipios aledaños.” Satisfecho, Alonso Sarmiento comparte los resultados: “Este año, de 25 compañeros que nos acompañaron en el curso 10 se quedaron en la UNAM, 2 en el IPN y 11 compañeros lograron su primera o segunda opción en escuelas de la región”.
Respecto a los nuevos proyectos y a los cambios que ha habido en el FPDT, Ignacio del Valle comenta: “Cuando llegué, me llevé una sorpresa muy agradable con la iniciativa de los nuevos compañeros. Ya Ignacio no es el hombre orquesta que corre para acá y para allá, que el templete, que los cañones, que los camiones, que las mantas, que todo eso. Ahora todos van tomando su participación, su comisión y eso es algo muy importante. Sobre todo las mujeres: las he escuchado hablar en  las reuniones en las que he estado y su participación es muy buena, totalmente específica al tema; no divagan. Entonces creo que hubo un salto cualitativo en la conciencia de la gente y en su participación”.
“Ahí encontré al humano, no al criminal” 
Ignacio del Valle relata que durante los más de 4 años que estuvo injustamente preso en el penal del Altiplano, aprendió a ver  a sus compañeros más allá de lo “estrictamente criminal”. Del Valle explica que allí dentro “los llegas a ver como una familia. Ahí encontré al humano, no al criminal, gente de alto nivel delictivo que me decía  ‘ánimo no te agüites, todos te brindamos apoyo’ ”.
“En alguna ocasión – recuerda Ignacio – no me depositaron dinero en mi cuenta y ese mes no tuve para comprar en la tienda del penal. Pero mis compañeros, utilizando un sistema de repartición de objetos llamado la telaraña, me hicieron llegar chocolates, galletas e incluso una carta a pesar de las cámaras de seguridad y los custodios que continuamente nos vigilaban”.
En el Penal de Máxima Seguridad del Altiplano, donde Ignacio y otros 2 miembros del FPDT estuvieron recluidos, el reglamento indica que los presos tienen derecho a estar una hora al día en el patio, tomando el sol. Sin embargo, ese hecho tan común se convertía en un pretexto más para golpearlos anímicamente: “Salíamos sólo 5 minutos al patio, el reglamento dice que nos tocaba una hora,  pero si nos veían sonreír, si veían que disfrutábamos un poco, nos metían.” La consigna era tenerme bien vigilado, minándome física y emocionalmente”.
Pero no lograron derrocarlo, y, según comentó  Del Valle en una entrevista antes de salir libre “los barrotes no lograron aniquilar nuestro espíritu, pues nos hemos forjado como los  machetes, que a fuerza de golpes, se les saca filo”.
El FPDT, en pie de lucha 
A pesar de haber logrado la liberación de sus 12 presos y la cancelación de las órdenes de aprehensión de sus 2 perseguidos,  los atenquenses y el FPDT siguen en pie de lucha, pues el proyecto del aeropuerto está latente y “no podemos estar totalmente tranquilos”, explica Del Valle.
“Ésos, a quienes los medios de comunicación llaman ‘los  macheteros’, son nuestra gente: un mecánico, un ama de casa, un viejo sentado que acaricia en sus sueños el futuro de sus nietos. Y esos sueños, no están en venta. Nuestra dignidad no tiene precio”.
Ignacio del Valle asegura que los atenquenses han comprendido que “la tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a ella. Es como una madre, y la madre no se vende,” y finaliza: “Este viento, este lodo, esta luz y estas flores que para otro pudieran parecer insignificantes, para nosotros lo son todo y estamos dispuestos a defender, incluso con la vida, lo que nos pertenece”.

Monday, May 17, 2010

ojarsca

LA CONCIENCIA DE LA RESISTENCIA



Copala, Guambia, Sarayaku

Tres ataques, una misma vileza


Ramón Vera Herrera


El 27 de abril, las autoridades del pueblo misak de Guambia, en el departamento de Cauca, recibieron un ultimátum membretado del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia que declara:
Conminar a líderes indígenas para que dejen de lado el discurso y hechos arcaicos a favor de los derechos indígenas e ideologías atacando las buenas y nobles intenciones del alto gobierno a favor de la paz, o de lo contrario iremos más allá de las amenazas y regresaremos a las actuaciones para el pueblo guambiano, sin piedad ni temor alguno…
Declarar por objetivo militar permanente y enemigos a mujeres y hombres que por sus declaraciones, investigaciones, comunicados, argumentos, cartas, denuncias, diálogos y otros; afectan el buen nombre del régimen [siguen nombres de las autoridades del pueblo misak o guambiano].
Suspender de inmediato las declaraciones externas e internas, que están comprometidas al levantamiento de procesos y la apropiación de tierras… No nos hacemos responsables por lo que les pueda pasar a los líderes del pueblo guambiano.
Un ultimátum así es prueba suficiente de que los crímenes que se le imputan al pueblo misak son defender la vida, su territorio, y su proceso de autonomía, pero sobre todo “afectar el buen nombre” de un régimen con la ruinosa calidad moral del de Álvaro Uribe.
El mismo 27 de abril, en Oaxaca, México, sicarios de la Unidad de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort) tendieron una emboscada con armas de alto poder sobre una caravana que intentaba abrir el cerco tendido sobre San Juan Copala, un municipio autoproclamado autónomo que las fuerzas paramilitares al servicio de Ulises Ruiz han intentado ahogar desde finales de noviembre, dejando a San Juan sin alimentos, agua, medicamentos, educación y otros servicios.
Desde días antes se reiteraban las amenazas sobre cualquiera que intentara llegar a la cabecera municipal y la caravana resultó suculenta para los paramilitares: Beatriz Cariño, de un consejo nacional en la lucha contra la minería, dos combativos reporteros de Contralínea, dirigentes de la APPO (incluido David Venegas), y observadores internacionales a quienes poder echarles la culpa de culquier insumisión.
El asesinato de Beatriz Cariño y del observador finlandés Jyri Paakkola, los varios heridos, la desaparición por tres días de algunos de los integrantes, y que Ulises Ruiz haya sido tan contundente y cínico en su declaración contra la caravana, provocaron el repudio internacional.
ojarascaEl 29 de abril varios desconocidos invadieron el territorio ancestral del pueblo kichwa de Sarayaku en la Amazonia ecuatoriana y atacaron con armas de fuego y dinamita. En lo profundo del monte le dispararon a quemarropa a hombres de la comunidad y Rudy Ortiz y Wilson Malaver quedaron heridos de bala. “Debieron ser trasladados en camilla por la selva en un recorrido de catorce horas hasta la pista aérea de Sarayaku de donde fueron evacuados en ambulancia aérea”.
Las autoridades de Sarayaku explicaron que “las razones del ataque tienen que ver con la posición de Sarayaku de no permitir que un grupo de personas extrañas a nuestro pueblo ocupen una porción de territorio dentro de la adjudicación legal titulada a nombre de Sarayaku, para construir allí una nueva pista aérea. La intención de esas personas es asentarse allí y formar una seudo comunidad a la que llamarían Kutukachi para negociar con la empresa petrolera AGIP su ingreso, ya que la zona del territorio de Sarayaku que pretenden ocupar es afectada por el Bloque 10”.
Pero si bien los atacantes intentaron apoderarse de espacios clave dentro del territorio, se trataba también de quebrar la resistencia de la población y confundir a la opinión pública con informaciones falsas: como la de que Marlon Santi, originario de Sarayaku (y qué coincidencia, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, movilizada a nivel nacional en defensa del agua), era el responsable de los hechos ocurridos y que había decenas de muertos y retenidos de entre los invasores.
Extraños hechos de violencia trajo la última semana de abril para tres emblemáticos proyectos autonómicos indígenas del continente.
Sarayaku es una de las comunidades que lleva años defendiendo su territorio amazónico de las petroleras. Si ha logrado mantener íntegro su ámbito es gracias a la fuerza comunitaria de su asamblea, opuesta con lucidez a los intereses que quisieran entregar la Amazonia completa al control transnacional de sus recursos estratégicos —se exploten ahora o se reserven para el futuro.
San Juan Copala es, además del territorio zapatista de Chiapas, uno de los procesos de autonomía en México que reivindica la reconstitución del tejido social de comunidades desgarradas por años y años de violencia mortal, recuperando la historia y el camino propio del pueblo triqui.
El pueblo misak ha logrado fluir entre la guerrilla y la contrainsurgencia, por décadas, reivindicando su propio camino libertario, y es ejemplo de sabiduría y justicia para muchos pueblos de toda América Latina.
Qué significan estos ataques, en la misma semana, contra estos tres símbolos. No se trata de tender borrosos vínculos entre los autores materiales o intelectuales de estos atentados. Pero es indudable que en todo el continente la resistencia indígena es tomada muy en serio por los agentes de inteligencia, por los operadores y funcionarios de empresas, gobiernos y organismos multilaterales. A todos les resulta intolerable la nítida visión de las comunidades, su estar fuera del engranaje y reivindicarlo. Por eso el intento de nuevos maquillajes legaloides, o de programas de compensación y envilecimiento para quienes doblan las manos y más descarnados mecanismos de infundio, denigración, cárcel o muerte para quienes se oponen a sus proyectos.
Pero por todo el continente los pueblos tienen más claro que nunca que, aunque sigan invisibles, son ellos los verdaderos custodios del futuro. Sus propuestas y sus lazos con otros pueblos y luchas cobran fuerza. Trátese de transgénicos, acaparamiento de tierras, megaproyectos, presas, minas, petroleras, entrega de bosques o biodiversidad, en los espacios con autonomías fuertes los intereses de fuera siguen saliendo derrotados.
Estos ataques dejan ver que a los invasores se les está volviendo desesperada la cacería por la opinión pública y por el control territorial que ahora ejercen los pueblos. Si esto es así, la defensa de los proyectos autonómicos tendrá que ser más extrema.
Los sabios misak lo dijeron así: “nuestra lucha es para la vida de la humanidad y no para la muerte. Reexistiremos por siempre en el tiempo y en el espacio”.


Juchitán, Oaxaca 1954. Fotos: Bernice Kolko
 

Espiral de la descomposición

Ante el escenario actual del país, los mexicanos tendemos pensar que debe haber un límite, un hasta aquí que ya no puede estar muy lejos, pero la sucesión de hechos violentos, represivos o vergonzosos, trivializados por el poder y la inflación real de los números de víctimas (materia prima de los medios de comunicación comerciales), sugieren que sucede justo lo contrario: el límite no parece estar a la vista.
La emboscada a una caravana civil que se dirigía al municipio autónomo triqui de San Juan Copala, y sobre todo las declaraciones y actitudes del gobierno de Oaxaca, hacen pensar que más bien se trató de una nueva vuelta de tuerca. Los paramilitares priístas (que oficialmente no existen) pudieron asesinar a una activista pacífica y un observador internacional (y fácilmente hubieran sido más los muertos; entre ellos tres periodistas acreditados como tales: David Cilia, Érika Ramírez  y el meritorio y valiente reportero de Huajapan de León, Roger Valle), sin que pasara nada. Un mensaje en forma para todo el país. Y bien mirado, para todo el mundo. Pregunten si no al gobierno de Finlandia (o los relatores de la ONU, Amnistía Internacional y la Unión Europea): en México así está el pedo, ¿entendido?
Las declaraciones de Ulises Ruiz Ortiz, el rey de los criminales impunes que son “gobierno” por acá, no tienen desperdicio. La culpa fue, sucesivamente, del municipio autónomo triqui, sitiado y sometido por los paramilitares de su gobierno; luego, de un candidato que literalmente no tuvo vela en el entierro (y ya eso dice mucho de qué clase de candidato es el de “oposición”), y finalmente, de los extranjeros que realizan actividades “ilegales”, como transitar caminos que hasta la cancillería considera no aptos para los güeros).
Impermeable a la verdad, el gobierno ulisista dio todo un performance de yo-no-fui que, para fines prácticos, lo mismo daba. ¿Sabremos algún día de dónde saca tanta impunidad el cacique oaxaqueño?
El jefe de los asesinos, Rufino Juárez, quien después de los hechos se paseaba con escolta armada, y armado él mismo, en Juxtlahuaca (como documentó Contralínea), tiene como padrino al secretario de Gobierno y exprocurador oaxaqueño Evencio Nicolás Ramírez, pieza clave en el entramado de padrinazgos y complicidades en que se sustenta ese régimen de Ruiz Ortiz y su ahijado Jorge Franco Vargas.
La Agencia Estatal de Investigaciones, e incluso el Ejército federal, se comportaron como subordinados del señor Juárez. De ese modo, un grupo realmente reducido de priístas, llamado Ubisort, puede controlar mediante el terror toda una región. No muy distinto es el modo de operar del narcotráfico.
La franquicia de gobernador, por lo demás, se ha vuelto muy jugosa (¿no dicen que hasta la poderosa maestra Elba Esther Gordillo quiere Chiapas?) en el actual desorden mexicano: un gobierno federal inepto, corrupto y arrogante, sostenido en parte gracias al apoyo e Washington (algo que no había ocurrido en México jamás); un crecimiento exponencial del poder criminal en buena parte del territorio nacional (las principales capitales y ciudades, lo mismo que sierras, costas y mesetas); un desdibujamiento extremo de los partidos políticos que se reparten el poder y el gran negocio de la “democracia” electoral; una “guerra” difusa y brutal que colateralmente mantiene aplacado el descontento social; un avance incontenible de Monsanto, Halliburton y demás bestias negras.
Ya hay narcogobernadores, y habrá más. Las elecciones se “narcotizarán”, como ya lo hizo, exitosamente, el sistema financiero. La existencia de grupos paramilitares se da bajo nuevos parámetros; en Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Jalisco, Chihuahua, Veracruz, la violencia contra los pueblos indígenas la acaparan crecientemente grupos que más bien parecen bandas de sicarios, lo cual revela cierta profesionalización de sus crímenes. Ahí está el caso de Rogaciano Alba en la sierra de Petatlán. Y esto sin renunciar, como se ve ahora recrudecido en Chiapas contra las bases de apoyo del EZLN, al esquema de los grupos de autodefensa, la contrainsurgencia comunitaria y la militarización aplastante de los territorios indígenas.
Es por eso que los pueblos se están defendiendo tan decididamente. Si no lo hacen, nadie lo hará por ellos.

ojarasca

México, 1955

 

Una guerra descarada

contra los pueblos


Gloria Muñoz Ramírez


Los movimientos sociales en México se han encontrado como respuesta del gobierno y/o de los caciques locales, la tortura, la desaparición forzada, el encarcelamiento y en no pocos casos la muerte de sus integrantes. No es nuevo que las luchas por la defensa de la tierra, de la vivienda, del trabajo, la educación, la justicia, la salud y en general las luchas por la vida, se topen con la respuesta armada institucional o paramilitar de quienes pretenden arrebatar territorio y recursos. El periodo actual no es la excepción, pero tiene una particular carga de cinismo gubernamental. El reciente ataque paramilitar a una caravana de paz en las inmediaciones de San Juan Copala, Oaxaca, es un claro ejemplo. El saldo no es sólo de dos muertos, sino que contempla la puesta en marcha de una estrategia que ya no sólo atenta contra los integrantes de los movimientos, sino contra defensores de derechos humanos, observadores internacionales y periodistas.
La Otra Campaña, iniciativa política convocada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 2005, y puesta en marcha el primero de enero de 2006, contabiliza al momento de escribir estas líneas 35 presos políticos. Se trata de hombres y mujeres encarcelados por defender sus derechos y dignidad, su tierra y la vida. Su delito es no dejarse desaparecer.
La Red Nacional Contra la Represión y la Solidaridad y la campaña Primero Nuestros Presos, nacieron en el seno de La Otra Campaña para difundir y ampliar la lucha por la liberación de los presos políticos del país, en especial la de los 35 que integran esta iniciativa política, quienes se encuentran recluidos en cárceles de varios estados del país: en Campeche, tres; en Chiapas, seis; en el Distrito Federal, uno; en el Estado de México, doce; en Guerrero, tres; en Nayarit, uno y en Oaxaca, nueve. La mayoría pertenecen a diversas resistencias en sus respectivos estados, aunque “otros, los menos, los detuvieron porque pasaban o vivían allí, o por ser amigos o familiares de luchadores sociales”. Ninguno es delincuente.
Los presos. Una de las iniciativas que se construyeron al paso de la Otra Campaña es la Red Nacional Contra las Altas Tarifas de Luz. De ella forman parte los habitantes del municipio de Candelaria, Campe­che, quienes emprendieron la lucha contra los costos injustos impuestos por la Comisión Federal de Electricidad. Empezaron por no pagar la luz y así creció la resistencia por la cual fueron encarcelados Sara López González, Joaquín Aguilar Méndez y Guadalupe Borjas Contre­ras, y están bajo proceso Elmer Castellanos y Guadalupe Lizcano.
En Guerrero, el 27 de noviembre de 2008 fueron detenidos con lujo de violencia y sin órdenes de aprehensión, Máximo Mojica Delgado, María de los Ángeles Hernández y Santiago Nazario Lezma. Actual­mente los tres permanecen en prisión en la cárcel de Tecpan. Su delito: ser parte de la organización Tierra y Libertad, que lucha por vivienda.
En Chiapas, pertenecientes a la organización La Voz del Amate, permanecen tras las rejas Alberto Patishtan Gómez y Rosario Díaz Méndez; además de Manuel Aguilar Gómez, fundador del ejido Jotolá, detenido por falsas acusaciones de la Organi­zación para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos (OPDDIC), de corte paramilitar. Artemio Díaz Heredia y Manuel Heredia Jiménez, de Mitzitón, fueron apresados por acusaciones del Ejército de Dios Alas de Águila, organización también denunciada como grupo paramilitar. Pascual Hernández Gómez y Armando Méndez corren la misma suerte. En la ciudad de México, se encuentra preso el joven activista y estudiante de Filosofía y Letras en la UNAM, Víctor Herrera Govea, detenido durante la movilización del 2 de octubre del 2009.
Los 12 presos políticos de Texcoco y San Salvador Atenco también son reivindicados por La Otra Campaña. Todos fueron capturados tras la represión del 3 y 4 de mayo de 2006 en esa región del Estado de México, “en represalia por la lucha que ha venido realizando el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra en contra del proyecto de aeropuerto”. Ellos son Ignacio del Valle Medina (sentenciado a 112 años), Felipe Álvarez Hernández, Héctor Galindo, Jorge Alberto Ordóñez, Román Adán Ordóñez Romero, Alejandro Pilón Zacate, Juan Carlos Estrada, Julio César Espinosa Ramos, Inés Rodolfo Cuellar, Edgar Eduardo Morales Reyes, Oscar Hernández y Narciso Arellano.
En Nayarit, Tomas de Jesús Barranco fue detenido en 1996 por su presunta participación en un ataque del EPR en esa ciudad. Es el mismo caso de los presos de la región Loxicha, de Oaxaca, quienes desde 1996 fueron detenidos por su presunto involucramiento con un grupo armado. Ocho permanecen en prisión: Agustín Luna, Álvaro Sebastián, Justino Hernández, Mario Ambrosio, Fortino Enríquez, Eleuterio Hernández, Abraham García, Zacarías P. García.
También en Oaxaca se encuentra preso Abraham Ramírez Vázquez, miembro del Comité por la Defensa de los Derechos Indígenas de Santiago Xanica; y bajo proceso está Miguel Cruz Moreno, del CIPO, acusado injustamente del asesinato del periodista alternativo Brad Will.
En el marco del reciente ataque a la caravana de observadores que se dirigía a San Juan Copala a ofrecer apoyo y víveres, y luego del secuestro, el pasado 20 de abril, “del compañero indígena Francisco de Asís Manuel, presidente del comisariado de bienes comunales de Santa María Ostula, por un grupo paramilitar fuertemente armado”, el Congreso Nacional Indígena (CNI) condenó los hechos y exigió “el desmantelamiento de paramilitares en Michoacán, Oa­xaca  y Chiapas”.
El CNI advierte que el asesinato de Beatriz Cariño y Jyri Jaakkola, integrantes de la misión humanitaria emboscada en la región triqui, se une a una larga lista “de asesinatos impunes tanto por la protección de José Murat como por la del tirano Ulises Ruiz Ortiz”.
En ambos casos, señala el CNI, destaca “el uso de cuerpos paramilitares por parte del Estado mexicano en una guerra declarada contra los pueblos indígenas de México, sobre todo ahí donde la resistencia indígena contra las pretensiones privatizadoras de las empresas transnacionales está presente”.


Iglesias evangélicas

y división en las comunidades

El papel que juegan en la actualidad en las comunidades indígenas las iglesias cristianas (más que las religiones propiamente dichas) resulta más relevante y complejo de lo que percibe la opinión pública en sus manifestaciones de “conflicto” y de nota roja. Los obispos católicos suelen llamar a la “tolerancia”, toda vez que frecuentemente son grupos católicos los que se supone agreden a evangélicos, presbiterianos o testigos de Jehová. 
Desde que se instaló en tierras indias la guerra de baja intensidad, el ingrediente “religioso” ha estado siempre presente en los “conflictos intercomunitarios” y ha sido una manera eficaz de diluir las evidencias de divisiones comunitarias prefabricadas y la paramilitarización en determinados casos. Muy marcadamente en Chiapas con los grupos Paz y Justicia y Máscara Roja, y ese inmenso laboratorio en tierras tsotsiles que desembocó en la masacre de Acteal.
Hoy se reedita en los municipios de San Cristóbal en las Casas, Huixtán y Chilón, con el Ejército de Dios, la Opddic y enclaves evangélicos sin identidad política definida. Curiosamente todos se manifiestan en torno a la ruta de una probable autopista muy codiciada por los empresarios y el gobierno.
Expulsiones, agresiones y castigos se suceden en comunidades de Hidalgo, Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Estado de México, Yucatán, Oaxaca. Reseñados de pobre manera, proporcionan argumentos al racismo de los enemigos de los pueblo indígenas en los medios, las fuerzas represivas y la clase política. Según éstos, la “intolerancia” se debe al atraso, la ignorancia, el fanatismo, el salvajismo y la pobreza de esa gente tan manipulable a la que urge redimir para que acceda al progreso prometido por los eternos candidatos y estimulado por el Banco Mundial, el FMI, la ONU y las agencias de desarrollo estadunidenses y europeas.
El caso paradigmático de las expulsiones masivas en San Juan Chamula hacia 1980-1990, no tan paradigmático a fin de cuentas, puso en evidencia el trío poder político (PRI)-catolicismo tradicional-costmubres opresivas (machismo, alcoholismo) en esa región específica. A pesar de su significación, las interpretaciones han sido reduccionistas, parciales e interesadas. La iglesia católica progresista del área adquirió, infundadamente, un fuerte sentimiento de culpa que le ha impedido realizar un análisis realista del fenómeno. Por lo demás, la iglesia católica desempeña un papel histórico en la colonización, la reducción y el reclutamiento evangelizador de los pueblos en América.
Tampoco la academia ha profundizado lo suficiente, quedando en el registro demográfico, el recuento de daños, la descripción de viejos y nuevos usos y costumbres y ocasionalmente la reivindicación, muy fundada, de los derechos humanos y la libertad de culto.
Comienzan a elaborarse, sin embargo, estudios más puntuales sobre el papel de la evangelización cristiana no católica en medio de las guerras y la violencia en Guatemala y Colombia, y sus reflejos en Chiapas después del levantamiento zapatista, si bien el EZLN ha evitado sistemáticamente la caracterización “religiosa” de su movimiento. Un trabajo en esta dirección, aun inédito, es Las lógicas del poder de las iglesias evangélicas en tierras mayas, del investigador Miguel de León Ceto.
A continuación, Ojarasca presenta el testimonio de un caso particular en la serranía zapoteca de Oaxaca sobre el conflicto presuntamente religioso de Teotlasco. Su interés reside en que arroja luz sobre el papel desarticulador, desindianizante podría decirse, de los nuevos cultos, basados en una lectura “occidental” de la Biblia judeocristiana que impulsa valores individualistas y pone en crisis los vínculos comunitarios, mal que bien construidos a pesar de la imposición católica, con ese creativo sincretismo por adaptación y sobrevivencia que los pueblos han desarrollado para no desaparecer bajo el Estado nacional, y ahora la ofensiva global del expansionismo estadunidense.
Nos encontramos ante un debate pendiente. Es necesario ir más allá de las interpretaciones sesgadas de las iglesias y los usos militares y políticos de esta problemática. Un debate que sólo será legítimo si se fundamenta en la voz y la experiencia de los pueblos mismos, desde sus estructuras tradicionales-pero-cambiantes y la comprensión lúcida de su espiritualidad ancestral.

ojarasca

En Teotlasco, Oaxaca no hay intolerancia religiosa

En Teotlasco hay una agresión flagrante a las instituciones ancestrales de nuestra comunidad zapoteca por parte de algunas personas que profesan religiones protestantes, quienes se escudan en su religión para hacer una campaña de desprestigio acusándonos de intolerancia religiosa, ocultando su verdadero propósito que es destruir el sistema de cargos.
Actualmente en Teotlasco se practican las religiones: católica y dos protestantes: la llamada Arca de Noé y la denominada Iglesia de Jesucristo, además de prácticas espirituales zapotecas. Ésta es una prueba de que en Teotlasco no hay intolerancia religiosa.
La fiesta anual de nuestra comunidad es resultado del sincretismo religioso, ya que por un lado se venera a Santiago Apóstol y al mismo tiempo la fiesta nos permite convivir entre todas las personas de la comunidad y con los visitantes de las comunidades zapotecas circunvecinas, como una forma de conservar la unidad regional como pueblo zapoteca y nuestras raíces ancestrales. La fiesta es una institución que nos permite fortalecer interna y externamente nuestra comunidad y quien intente destruirla está atentando contra nuestros derechos colectivos.
Los ciudadanos y ciudadanas de la comunidad de Teotlasco que estamos conscientes de los derechos colectivos que nos protegen como pueblo y comunidad indígena alzamos hoy nuestra voz para exigir respeto a los derechos que tenemos reconocidos en la Constitución Mexicana, en la Constitución de Oaxaca y en la Ley de Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas de Oaxaca, así como en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Quienes atentan contra las instituciones comunitarias están cometiendo un delito que se llama etnocidio y es importante que las comunidades indígenas hoy lo sepan para que no sigan permitiendo la destrucción de las instituciones comunitarias como el tequio, la asamblea, el sistema de cargos, la fiesta y la propiedad colectiva de la tierra, que son las instituciones que nos han permitido resistir a 500 años de colonización.
Los protestantes que hoy han ofendido a nuestra comunidad, sólo se han dedicado a decir mentiras contra nuestra comunidad y las han magnificado a través de los medios de comunicación que sin haber ido a nuestra comunidad sólo han repetido las invenciones de Jaime Hernández Martínez y Marcos Hernández García, quienes cuentan con la asesoría de Jared Jerónimo Bautista y Aarón Hernández Martínez, originarios de Teotlasco, pero que no prestan servicios a la comunidad, así como de Óscar Moha, presidente de la organización Voz de los Mártires, profesional que se dedica a la defensa de los adeptos a religiones protestantes.
La autoridad municipal de Teotlasco ha buscado en el presente año construir la unidad y la armonía de la comunidad ante la resistencia que han presentado los protestantes de realizar los cargos comunitarios que la asamblea les ha conferido. Prueba de ello es que la autoridad municipal y comunal convocaron a una mesa de diálogo para buscar la paz y la unidad de la comunidad; por esta razón es que se han realizado varias reuniones en los templos protestantes, la comunidad y en oficinas de gobierno para analizar el problema, contando con la participación de funcionarios de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y de la dirección de gobierno de la secretaría general de Gobierno del estado de Oaxaca, la delegación de Gobierno de Ixtlán de Juárez y la presidencia municipal de Ixtlán de Juárez.
El pasado 18 de marzo se realizó una asamblea con la presencia de funcionarios de las instituciones antes mencionadas, donde se acordó que cada ciudadano de nuestra comunidad tiene que realizar 19 cargos al servicio de la comunidad durante su vida, mismos que serán electos en asamblea comunitaria y en el caso de los protestantes ninguno de esos cargos tendrá relación con la religión católica. A pesar de esta situación los protestantes se negaron a firmar el acta del 18 de marzo, incluso desoyeron a Óscar Moha quien los exhortó a firmarla. aunque finalmente de palabra se comprometieron a respetarla.
El pasado 11 de abril cuando la autoridad municipal les pidió a los protestantes firmar el acta del 18 de marzo, a petición de otra asamblea comunitaria, las autoridades fueron insultadas por Marcos Hernández, Luis Hernández, Jaime Hernández y Andrés Hernández; por lo que fueron encarcelados por faltas administrativas por 24 horas. Pedro Martínez que también había insultado a la autoridad el día anterior, fue encarcelado por 12 horas el día 10 de abril. Nunca se les encarceló por practicar sus religiones como ellos lo han manifestado a la opinión pública.
Es totalmente falso que a Jaime y Marcos, así como a los demás protestantes de Teotlasco se les hayan impuesto cooperaciones de mil 500 pesos para la fiesta de la comunidad, es totalmente falso que se pretenda expulsar de la comunidad a todas las personas que profesan una religión protestante, es totalmente falso que el ciudadano Maximino Manzano Martínez sea quien esté impulsando la expulsión de los protestantes, es totalmente falso que se pretenda privar de su derecho a la educación a los niños de padres protestantes. Los protestantes sólo se han dedicado a difamar con mentiras a la comunidad de Teotlasco.
Al arzobispo de Oaxaca José Luis Chávez Botello, con todo respeto le pedimos solicite información a la comunidad católica de Teotlasco antes de calificar de ilegales nuestros actos. La ilegalidad ha sido una práctica recurrente en nuestro estado y pocos se han atrevido a denunciarla. No se vale que por ser una pequeña comunidad hoy se nos quiera echar la culpa de algo que no hemos cometido. Habrá que recordar que la iglesia católica tiene una deuda no reconocida con las comunidades indígenas y que no es por nuestra causa que hoy la iglesia católica se encuentre en el desprestigio.



  
Santiago Teotlasco, Ixtlán, Oaxaca, 21 de abril de 2010.
Fortino Pérez Hernández
Agente Municipal
Santiago Teotlasco

La fotógrafa Bernice Kolko (1904-1970) nacida en Polonia, atravesó con su mirada el siglo XX con singular puntería y gracia. Avecindada en nuestro país desde 1951, dirigió su ojo a los creadores mexicanos y los pueblos indígenas especialmente. Las fotos que aparecen en este número proceden del libro Bernice Kolko, fotógrafa, con textos de Ariel Zúñiga y José Antonio Rodríguez, Ediciones del Equilibrista, México, 1996.